Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Carrillo, amenazado     
 
 Informaciones.    09/01/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Carrillo, amenazado

Por Abel HERNANDEZ

Se ha desatado una ofensiva feroz contra Carrillo y el eurocomunismo. Era de prever desde el día en que

Moscú dictó su excomunión contra él. El Kremlin, con la valiosa ayuda de la K.G.B., tiene poderosas

«razones» para tratar de eliminar políticamente al principal disidente occidental. La operación anti -

Carrillo puede haber sido preparada minuciosamente en el despacho moscovita del señor Perts y no ha

hecho más que empezar.

El libro - denuncia del señor Semprún ha venido como anillo al dedo. La polémica, con la respuesta de

Azcárate, ha prendido en las páginas de los periódicos, cuando parecía que la «bomba» estaba

desactivada. Ahora se ha visto que la mecha estaba encendida. El estallido puede destrozar a Carrillo y

alcanzar a Marcháis y a Berlinguer. Es este, a nuestro juicio, uno de los fenómenos políticos más

interesantes del momento y puede clarificar todo el panorama de la izquierda española. La polémica en

torno a la «Autobiografía de Federico Sánchez» ha saltado ya a la gran Prensa europea.

Paralelamente, se potenciaba en Madrid la figura del prosovietico Lister, que no ha perdido oportunidad,

durante el congreso del P.C.O.E., de zaherir brutalmente a Carrillo. El tercer grupo comunista, también

amigo de Moscú, el de Eduardo García, está agazapado, esperando su momento, como si aún estuviera en

la clandestinidad.

Sin embargo, hay indicios de que Carrillo tiene al principal enemigo en casa. Parece que ni Diez Cardiel

ni Lobato, por poner ejemplos visibles, están de acuerdo con la definitiva eliminación del leninismo en el

P.C.E., tal como anunció el propio Carrillo durante su visita a Estados Unidos. Fuentes dignas de crédito

aseguran que Cuba no está ajena a esta ofensiva contra el eurocoinumsmo. Y, curiosamente, Camacho se

ha ido «de vacaciones» a La Habana.

Todo esto quiere decir que el congreso extraordinario del P.C.E., anunciado para el pasado octubre,

pospuesto después para este mes de enero y ahora dejado para la primavera, va a ser, por lo menos, tenso.

En este congreso debería quedar ratificada la línea carrillista, con la ruptura formal con Moscú y con la

eliminación del leninismo. Sería también un paso importante hacia la democracia interna en el partido.

Carrillo se juega en este congreso previsiblemente su ser o no ser.

Es lógico que Carrillo siga insistiendo en la necesidad de un Gobierno de concentración. Formar parte del

Gobierno —él o uno de sus satélites— sería su salvación. No es, sin embargo, probable que lo logre, a

pesar de ser uno de los principales valedores del presidente Suárez y su política pactista.

Entretanto, Kosyguin ha enviado recuerdos a Suárez a través de Samaranch. Moscú ofrece al Gobierno

español y a los empresarios españoles el oro y el moro con tal de que Madrid desista de ingresar en la

O.T.A.N. Parece que las autoridades españolas no van a caer en la trampa del caramelito. Y si no,

esperemos a que se apruebe la Constitución. Fuentes solventes no tienen ambages en afirmar que la

neutralidad española es una quimera y, además, sería carísima. Ahí se va a definir realmente nuestra

política exterior; lo demás, aunque sea espectacular, es accidental. Volviendo al tema que nos ocupa, una

cosa parece clara: ni Moscú ni Washington quieren a Carrillo. Y, mientras no se demuestre lo contrario,

son los que mandan.

9 de enero de 1978

 

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