Autor: Pla, Juan. 
   Juan Pla y los Leones     
 
 El Imparcial.    07/12/1978.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

página 14 EL IMPARCIAL 7 diciembre 1978

JUAN PLA y los Leones

CONJURADOS los leones ante las urnas, la mojada selva de ayer, «día de la

Constitución», fue cabal en el cumplimiento de las previsiones establecidas. Las

fieras no se comieron a las delicadas gacelas que hacían cola mansamente en sus

respectivos colegios. Quiero decir que los rebaños terroristas de los búfalos

desestabilizadores no dieron la matraca en demasía, ni arrollaron, en general,

las mansas procesiones de los peatones votantes. Todo va bien, señora baronesa.

En el centro de la meseta, donde se recibían los resultados, reinaba la

concordia y nuestra predestinación a la bondad civil era un poema, un acróstico

fundamental o, simplemente, un canapé periodístico de consenso al whisky.

UNO de los motivos medulares de mi alegría era el siguiente: En mi modestia, he

luchado denodadamente, desde hace años, por el advenimiento de la libertad.

Dicen hoy mis contertulios laborales, directores y amos de este periódico,

«reserva indígena del todo por la Patria», que, a partir de hoy debemos marchar

todos juntos por la senda constitucional. Me opongo alegremente, a plena

conciencia y a pleno consenso testicular, a dar un solo paso por la mencionada

senda si algunos compañeros no se retractan de lo que han dicho acerca de mí o,

al menos, si no me devuelven las alpargatas de la honra. Yo no he sido nunca de

derechas. Nunca me han caído bien los ultras. Por otra parte, siempre dentro del

talego de mi humilde condición económica, por la gloría y por el sano

predicamento de mi difunto padre, sanísimo enemigo de la dictadura, y por la

decencia de mi madre, que está padeciendo otros «cuarenta años» de soledad e

ingratitud, juro no sumarme nunca a la procesión de los elefantes sagrados y

gubernamentales. Pertenezco a la base, compañeritos, aunque podría escribirle

los discursos a Suárez, mejor que Ansón, mejor que Onega y mejor que Mella.

LA calumnia y el bulo, además, acaban de recaer sobre mi vida privada. Jamás,

durante la dictadura, anduve a la greña o ante los tribunales con mis

compatriotas o con mis prójimos colegas. Ahora, sí... Irremediablemente, hasta

que se haga justicia y se sepa -y se publique- la verdad redonda y pelada de mi

absoluta inocencia en los presuntos delitos de «golpismo» o sedición

desestabilizadora del Estado de derecho que estamos construyendo, entre todos y

para todos. Si esto no llega a esclarecerse, sólo cabrá alzar un monumento a la

perversidad y a la mentira de quienes han inventado el infundio y han pretendido

incluirme en las presuntas y delincuentes facciones de la involución y del

retorno a la catástrofe civil.

SOLO me resta advertir, sin ánimo de asustar a nadie, que todos aquellos

ciudadanos, periodistas o lectores que hayan usado mi nombre y mi honra en

comentarios que pudieran presuponer mi implicación en la «operación Galaxia»,

fueren de la base o fueren de la cúpula gobernante, deberán rectificar a tiempo,

porque la Constitución, entre otras virtudes, me ha devuelto la soberanía y está

de mi parte. Aviso a navegantes del bulo, de la delación y de la insidia. Aviso

también a los ignorantes que pudieron tragarse la bola, sin mayor capacidad de

análisis o investigación. Aviso, concretamente, a Guillermo Moran, de la extinta

revista «Por Favor»; a Fernando González, de la revista «Triunfo»; a Bonifacio

de la Cuadra, cronista madrileño para «Ultima Hora» de Palma de Mallorca,

etcétera, y les aviso cordialmente: No interpongo querella. Sólo les pido que

den la cara. Sólo quiero hablarles de libertad, que es lo que siempre he

buscado..., y les invito a que vean mi casa, mis ideas, mis trabajos y mis

alegrías internas. Puerta abierta...

 

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