Autor: Abásolo Martínez, José Antonio. 
 El día que se aprobó la Constitución. Treinta urnas estaban sin precintar al iniciarse la jornada electoral. 
 Largas colas de votantes a primeras horas de la mañana en Vitoria     
 
 El País.    07/12/1978.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Treinta urnas estaban sin precintar al iniciarse la jornada electoral

Largas colas de votantes a primeras horas de la mañana en Vitoria

JOSÉ A ABASOLO. Vitoria

Con una tónica general de normalidad se desarrolló la jornada en Álava, salvo

ciertas denuncias mutuas sobre la organización y la limpieza de las mesas

electorales a cargo de los partidos mayoritarios, que se produjeron a primera

hora de la mañana. Los colegios electorales de Álava habían recibido anoche la

visita de aproximadamente la mitad de los miembros del censo electoral de la

provincia -173.412 personas-; esta es la estimación que podía hacerse minutos

antes del cierre de los colegios electorales.

Los momentos más intensos de afluencia de votantes hay que centrarlos en las

primeras horas de la mañana y primeras horas de la tarde. En el resto de la

jornada existió fluidez y también diversos momentos muertos en los colegios de

Vitoria y pueblos grandes de la provincia.

Treinta colegios del centro de Vitoria no fueron abiertos hasta pasadas las diez

de la mañana, mientras se habían formado largas colas de electores ante ellos.

El motivo de la demora era que las mesas de dichos colegios habían hecho notar

que las urnas aparecían sin precintar, y en dichas condiciones se negaban a

comenzar la votación. Fue necesario que cinco policía municipales se desplazaran

a los lugares en que estaban las urnas sin precintar para proceder a sellarlas.

Esta imprevisión originó fuertes críticas del diputado de UCD Jesús María Viana

hacia la Junta Electoral Provincial. El Gobierno Civil explicó que las urnas se

habían dejado sin precintar la víspera porque se temía que durante la noche

fuesen manipuladas. Cuando ya se había reanudado la votación, diversos

portavoces de UCD y PSOE comenzaron a hacer manifestaciones de gran dureza

contra lo que consideraban actitud antidemocrática del PNV.

Fueron Jesús María Viana, de UCD, y José Antonio Aguiriano, del PSOE, los que

acusaron a los interventores nacionalistas de diversas mesas de que estaban

copiando por su cuenta y riesgo los nombres de los votantes. Consideraban que si

en Vitoria y los pueblos industriales esto podía pasarse por alto, en los

núcleos de población pequeños podía considerarse una coacción. Preguntadas

fuentes autorizadas del PNV por estas acusaciones, manifestaron que tal proceder

no estaba prohibido y que lo hacían a causa de que el Gobierno Civil y la Junta

Electoral no les había facilitado las listas electorales, por lo que tenían que

procurárselas por sus propios medios.

Los demás incidentes que pueden citarse son más bien anecdóticos, como por

ejemplo la petición de unos vocales de un colegio electoral para que la policía

permaneciera fuera de los locales de votación y no dentro, como señalan las

normas electorales. Asimismo, un grupo de apoderados de partidos de izquierda

abertzale pidieron en varios colegios que se retiraran de los locales los

cuadros del Rey y los crucifijos que figuraban en muchos de ellos, al tratarse

de aulas de colegios nacionales.

 

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