La Constitución de todos los españoles     
 
 Ya.    07/12/1978.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

XII-1978

EDITORI

La Constitución de todos los españoles

A la vista de los datos de que disponemos en el momento de cerrar

nuestra edición podemos decir que España tiene Constitución; lo decimos con la

satisfacción de quien constata que el pueblo español ha dado un paso decisivo.

Queda claro, no obstante, que lo primero que todos deben hacer es convencerse de

que la Constitución no les va a resolver todos sus problemas concretos; no es

ese su cometido.

Nadie se haga en ese sentido falsas ilusiones. Por el contrarío, los grandes

problemas (el paro, la inflación, el orden público) siguen ahí inaplazables,

amenazadores, y junto a ellos, las grandes cuestiones conflictivas (la

enseñanza, el divorcio, el aborto), que la Constitución no podía abordar o que

sólo podía tratar en líneas generales, y en torno a las cuales habrá que

movílizarse en defensa de unos principios tan trascendentales como la libertad o

la defensa de la vida humana.

El gran servicio que la Constitución presta al país es que ha trazado un marco

para Ias futuras confrontaciones, gracias al cual tendremos la garantía, en

primor lugar, de que ninguna opción política podrá salirse del marco ni hacia la

derecha ni hacia la izquierda; en segundo lugar, de que siempre se respetarán

los derechos de las minorías; en tercer lugar, de que ningún cambio será

irreversible.

Para medir lo que esto significa no hay más que compararlo con lo que han sido

los dos últimos siglos de nuestra historia; precisamente lo contrario: una

continua guerra civil.

LAS fuerzas políticas que han elaborado la Constitución y que representan por

abrumadora mayoría al país han tenido la inteligencia y la generosidad de ceder

en sus ideologías respectivas lo que hacía falta para lograr un texto que

pudiese ser suscrito por todos. Los votantes de ayer han tenido la inteligencia

y la generosidad que eran indispensables para ratificar la Constitución.

SI esas virtudes se mantienen, la Constitución de 1978, primera de las

Constituciones españolas que inicialmente ha contado con e| asentimiento

mayoritarío de las fuerzas políticas, primera también que ha sido sometida a

referendum, puede ser el principio de una era histórica mejor que las

precedentes.

Cuando conozcamos todos los detalles de la votación podremos analizarla como un

valiosísimo sondeo político de cara al futuro. Por hoy quede únicamente

constancia de nuestro saludo, con esperanza, a la Constitución de todos los

españoles.

 

< Volver