Autor: Sánchez-Silva, José María. 
   Pase lo que pase     
 
 El Alcázar.    07/12/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

FRANQUEO concertado

PASE LO QUE PASE

Querido José Luis.

Te refieres en la tuya al editorial de ABC del día 1 de este mes, dedicado a la

pasto-ral del cardenal primado, y fruto, sin duda, de la pluma de un

«especialista» en esos temas. ABC siempre ha tenido especialis-tas para cada

cosa y quizá eso haya contri-buido a hacer de él, en otro tiempo, aquel gran

periódico que todos conocimos. Claro es que la calidad de sus especialistas ha

sido muy variable a lo largo del tiempo. Se contaba a este propósito una

graciosísima frase de don Torcuato Luca de Tena, el fundador del periódico y de

la dinastía pe-riodística de su apellido. Venía a decir así: «Tengo un

especialista en cada sección. Así, en ta de Economía, tengo un econo-mista,

etcétera. Por tener, tengo, en la sección Internacional, a un extranjero.» (Se

refería al húngaro Andrés Revesz, per-sonaje culto y algo pintoresco, de enorme

memoria.) Y ahora mismo, ABC, para asuntos eclesiásticos, tiene a un cura. ¡Así

no hay medio de competir con ABC, gra-cias a la receta de su fundador, que acaso

sólo dudase sobre el paternazgo de la sec-ción de Sucesos, indeciso entre

nombrar a un policía o a un delincuente!

Te estoy escribiendo nada más leer tu carta, pero ésta mía la recibirá nuestro

más extenso lector pasada ya la fecha del re-feréndum y acaso en presencia de

sus re-sultados. Los pronósticos generalizados hacen salir en favorito al «sí»

por gran diferencia, pero con mucho respeto, en el papel, al porcentaje que

alcancen, unidos.

los «noes» y la abstención. No hace falta que te diga que yo soy partidario del

«no», por razones morales y políticas y también porque considero que el «no» es

tan de-mocrático como su contrario y sin olvidar que su improbable triunfo, a mi

juicio, no originaría ninguna catástrofe. Yo no soy demócrata, pero soy

disciplinado y me tra-garé la democracia y su Constitución con buen ánimo,

aunque siempre dispuesto a defender mis opiniones, dentro del nuevo orden (es un

decir) sin lamentaciones ni retrancas.

Estos días he estado releyendo a don Antonio Machado, el gran poeta y pe-queño

filósofo que, con Juan Ramón Jiménez, llenó una época de nuestra más alta vida

literaria. Al llegar al poema titula-A un olmo seco no he tenido más reme-dio

que detenerme. ¿Lo recuerdas? Acaso te lo sepas de memoria, pero yo voy a co-

piártelo entero aquí, pensando en ese más extenso lector que suele acompañarnos.

Machado lo escribió justamente cuando tú y yo teníamos un año. en 1912. Dice

así:

Al olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo

algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina

que lame el Duero! Un musgo

amarillento

le mancha la corteza blanquecina

al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores

que guardan el camino y la ribera,

habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera

va trepando por él, y en sus entrañas

urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,

con su hacha el leñador, y el carpintero

te convierta en melena de campana,

lanza de carro o yugo de carreta;

antes que rojo en el hogar, mañana

ardas, de alguna mísera caseta

al borde de un camino;

antes que te descuaje un torbellino

y tronche el soplo de las Sierras blancas;

antes que el rio hacia la mar te empuje

por calles y barrancas,

olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón esp era

también, hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera.

En este estupendo poema, imagino a Machado muy lejos de nuestra situación

política actual, e incluso muy lejos de tu pensamiento político y del mío. Sin

em-bargo, en una interpretación personal y actualísima, yo veo a esta España

simboli-zada en ese olmo seco del Duero. ¿Qué te dicen a ti, hoy, versos como

«hendido por el rayo», «en su mitad podrido», con «un musgo amarillento» y «el

tronco carcomi-do», por donde trepa un «ejército de hor-migas» y en cuyos

adentros tejen «sus telas grises las arañas» ? ¿Qué te dice, aho-ra «antes que

rojo en el hogar», o «te descuaje un torbellino» y, sobre todo, «tronche e!

soplo de las Sierras blancas», o «hacia la mar te empuje»?

Pase lo que pase en el referéndum, José Luis, hay, como en ese poema, una espe-

ranza. Nos queda, referida a esa España que yo veo, «la gracia de tu rama

verdeci-da» . Y nuestro corazón también espera, «hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera».

Un abrazo.

José María SANCHEZ-SILVA

 

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