Madrid. 
 El referéndum, por distritos     
 
 El Alcázar.    07/12/1978.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 25. 

Madrid:

El referéndum, por distritos

- Un apoderado de la UCD respondió con cajas destempladas a una señora que fue

a enseñarle la papeleta del «No»

- En el colegio de la plaza de la Independencia, un señor, al comprobar que no

figuraba en lista, rompió la papeleta y dijo que «no tenía más tiempo para

perderlo en tonterías»

La ignorancia de las personas, la desesperación en las mesas, reconocida por más

de uno de sus miembros, y el alto porcentaje, relativo, de participación de las

personas de edad madura, incluso bastante avanzada, en contraposición con la

ausencia de la juventud, podrían ser las notas que han caracterizado esta

jornada electoral en el distrito Centro.

El colegio electoral que más participación registró fue el Instituto Lope de

Vega, sito en la calle de San Bernardo, número 70, donde, a última hora del

mediodía, había votado ya más del 50 por ciento de la población allí censada.

Por cierto, en este colegio se desarrolló una curiosa anécdota. Buen jaleo el

que armó un trabajador indignado. Se acercó a la primera lista que le vino en

gana y como no era la apropiada, no encontró su nombre. Visto esto se puso a

gritar como un condenado. Los buenos oficios de un policía municipal, con mucha

paciencia sacó del apuro a las dos jóvenes que presidían la mesa y que no salian

de su asombro. Al fin, apareció el nombre en la lista y el votante logró su tan

deseado justificante.

No votan

Hablando del índice de participación, en el colegio electoral situado en la

castiza y anárquica plaza de Dos de Mayo el indice era tan sólo del 15 por

ciento. Los «pasotas» no bajaron de su séptimo cielo para cumplir con las urnas.

En su lugar destacaba la avanzada edad de los que si asistían.

Siguiendo con las cifras, en la plaza del Dos de Mayo, hacia la una y media del

mediodía sólo habían votado, como ejemplo preferencial, 270 de las 790 personas

censadas en una mesa que escogimos al azar.

En Cascorro, gran número de españoles cumplieron con su deber electoral.

Realizamos una pequeña encuesta. Las respuestas como: «Hombre, yo vengo, aunque

había pensado no venir, pero me pareció por la tele que era una buena cosa lo

del referéndum, y aquí estoy», «¿que por qué voto?, porque asi al menos no

"currelo" durante cuatro horas», resultaban, tristemente bastante comunes.

En el Palacio de Santa Cruz, sede central de nuestra diplomacia, las mesas

electorales estaban adornadas con tapices. Aun así, la ignorancia de las gentes

respecto de los entresijos para la realización del voto era, según un apoderado

ucedista allí instalado, «supina». Por cierto, que el mismo apoderado respondió

con cajas destempladas a una señora diciéndole: «Mira ésta que viene a enseñarme

la papeleta del "No" que va a meter en el sobre...»

Barrio de Salamanca

Bastante menos de media entrada registraban a primera hora de la tarde los

colegios electorales del aristocrático distrito de Salamanca. A pesar de que los

presidentes de estos departamentos aseguraban que ya se había cubierto más de la

mitad del cupo, lo cierto es que las salas estaban totalmente vacias. Y,

efectivamente, allí estaban conversando, aunque,

eso sí, por un probable prodigio relacionado con el sistema sufragista, se

presentaban como testigos mudos, las urnas con un cuarto de albas papeletas, que

demostraban que algún votante había caído a primera hora. Fue en ese mismo

colegio donde manifestaron haber pasado la mañana sin incidentes, «y quiera Dios

que no los haya».

En la plaza de la Independencia, número 1, estaba montado el que tal vez fuera

el colegio más elegante de Madrid. Habían votado a las dos de la tarde más de la

mitad de los censados, sin ningún incidente de mención, aunque ocurrió el caso

de un señor que, tras traer su papeleta desde casa, se encontró conque no

figuraba en lista. Presa de un importante enfado, la rompió alli mismo, al

tiempo que manifestaba «que no tenia más tiempo para perder en tonterías».

En el colegio electoral montado en la calle Goya, 10, una señora llegó pidiendo

las listas de candidatos al Senado. Información popular, que se dice. También es

común el caso de personas, sobre todo en el distrito de Latina, que se

encontraron conque no figuraban en el censo electoral.

Chamberí

La normalidad ha sido la nota permanente en el desarrollo de las votaciones en

el distrito de Chamberí. No ha habido, según fuentes policiales, ningún tipo de

incidente. Los grupos de personas, más o menos numerosos, discurrían por las

calles de forma pacífica y no se ha registrado ninguna alteración.

A primeras horas de la mañana se agolpaba gran cantidad de gente a las puertas

de los colegios electorales en espera de que las puertas fuesen abiertas.

El absentismo de jóvenes comprendidos entre los dieciocho y veintiún años ha

sido considerable. El promedio de edad de los votantes, durante toda la mañana,

ha sido de 45-50 años, aproximadamente. El núcleo de votantes estaba encuadrado

dentro de los empleados y profesiones liberales, ausentándose totalmente

obreros. Personas de avanzadísima edad e incluso inválidos, que han requerido la

ayuda de la Policía, han acudido a las urnas.

La vigilancia policial era intensísima. En cada colegio había de dos a cuatro

números de la Policía Armada, acompañados a su vez de dos agentes municipales.

Aparte de esto y con intervalos de tres cuartos de hora aproximadamente se

personaba en los colegios una patrulla de la Policía Armada, que pilotaba por

los alrededores de la zona.

La anomalía reseñable de todo el aparato de organización la constituye, una vez

más, las numerosas deficiencias observables en el censo de electores, Eran

múltiples los enfados de ciudadanos que, o bien veían omitido su nombre, o bien

le contemplaban en las listas exteriores y no le encontraban en la mesa

electoral, por lo que se veían privados de su derecho a voto.

Moncloa y Chamartin

En todos los colegios consultados los presidentes de las respectivas mesas se

quejaban de las malas condiciones de las aulas habilitadas para votar, no

pudiendo desprenderse de las prendas de abrigo en ningún momento de la jornada.

Como anécdotas en este distrito podemos reseñar que las actas de los escrutinios

finales de cada mesa en la Escuela de Magisterio, sita en la calle Islas

Filipinas, sólo han sido reclamadas por los partidos PSOE y UCD, no

presentándose a la hora establecida para la constitución de las mesas ningún

interventor de estos partidos. A las diez y cuarto de la mañana se personaron en

esta escuela los duques de Cádiz acompañados de un policía de escolta..La

duquesa llevaba su voto preparado, que se apresuró a depositar en la urna

correspondiente, mientras que su marido, Alfonso de Borbón, se introdujo en la

cabina por espacio de más de cinco minutos manteniendo una gran expectación

entre los demás votantes que se encontraban en ese momento en este centro

electoral.

Como dato curioso, es también reseñable el escaso número de personas que

acudieron a votar a primeras horas de la mañana, habiéndose recogido las cifras

siguientes: de 9 a 10,34 personas; de 10 a 11,45, y de 11 a 12,44.

En el colegio Decroly, de Guzmán el Bueno 60, la anécdota de la jornada se

personalizó en un niño de doce años que manifestó su deseo de votar y ante la

negativa de la mesa comenzó a llorar con tanta insistencia que el presidente

optó por aceptar su papeleta asegurándole que enseguida la depositaría en la

urna, para romperla en cuanto este precoz votante salió de la habitación. Una

señora de avanzada edad manifestó que después de tantos días de propaganda, y

habiéndose decidido por fin a votar, aunque no entendía de política, le dolía

que por un fallo de las computadoras no pudiese votar.

En el distrito de Chamartín. en el Colegio Hispano Alemán, la afluencia también

fue muy baja durante la mañana. Las cifras recogidas a las dos de la tarde eran

en las diferentes mesas las siguientes: de 608, 183 personas: de 567, 191

personas; de 544, 165 personas, y de 782, 225 personas. Entre los políticos que

les correspondía votar en este distrito se encontraba el señor Tamames, que al

mediodía todavía no había acudido a las urnas. Un suceso digno de reflejar fue

el protagonizado por una señora vasca, de Guernica, que llorando manifestó a los

presentes en el colegio la pena que tenia por los sucesos que a diario ocurren

en el País Vasco y afirmó: «En el Norte somos muchos los que nos sentimos

orgullosos de ser españoles y que odiamos los actos terroristas y las personas

que los realizan.»

 

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