Referéndum constitucional. 
 Anecdotario de una jornada brumosa     
 
 El Alcázar.    07/12/1978.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Referéndum constitucional

Anecdotario de una jornada brumosa

La escasa afluencia de jóvenes, característica general de la jornada

Apatía generalizada en los madrileños hasta el mediodía

Fernández Ordóñez y Clavero Arévalo, los ministros más madrugadores

La actitud de Felipe González, que votó enseñando la papeleta, provocó

encontrados comentarios

A primera hora de la tarde, las agencias informativas todavía no se ponían de

acuerdo respecto a cuál había sido el ministro más madrugador. Había consenso

respecta a Fernández Ordóñez y el ministro para las Regiones, Manuel Clavero. Un

poco más tarde, sobre las diez menos cuarto, y en el Colegio del Buen Consejo,

lo hizo el secretario de Alianza Popular, Manuel Fraga, después de esperar una

cola de casi cincuenta personas.

No obstante, casi todos los miembros del Gobierno y altos cargos de la

Administración, algunos de los cuales presidian mesas electorales, habian

depositado la papeleta antes del mediodía. La misma diligencia se observó en los

jefes de los diferentes partidos del espectro político nacional. Así lo

hicieron, entre otros, el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, quien, después

de votar en uno de los colegios de la calle de Francos Rodríguez, despachó con

el teniente general Gutiérrez Mellado y con el ministro del Interior, Martín

Villa, en el Palacio de La Moncloa. Posteriormente fue recibido por el Rey en el

Palacio de La Zarzuela. A lo largo de toda la jornada, el señor Suárez mantuvo

contactos con todos los miembros del Gobierno y siguió los resultados de la

consulta a través de una terminal instalada en su residencia oficial.

El Rey Juan Carlos y la Reina Sofía votaron, acompañados por el jefe de la Casa

Real, a las once y veinte de la mañana en el colegio de San Fernando, situado en

El Pardo. El Rey vestía traje oscuro y la Reina se cubría con paraguas, debido a

la persistente lluvia que caía en esos momentos.

Por su parte, el secretario general del PSOE, Felipe González votó en el colegio

de la calle Pez Volador, muy cerca de su domicilio. Lo hizo con la papeleta

abierta, mostrando el SI, lo que provocó comentarios encontrados entre los

asistentes. Santiago Carrillo ejerció su derecho ciudadano en el centro de la

avenida Ciudad de Barcelona, visiblemente afectado por la gripe. Respondió, como

el resto de los líderes políticos a las preguntas de Radio Nacional, señalando

las ventajas de todo tipo y la definitiva implantación de la democracia en

nuestro país a partir de «esta fecha histórica».

El gobernador civil de Madrid fue el tercero en votar en su colegio electoral y

el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, no fue reconocido por los

componentes de la mesa y tuvo que acreditar su identidad. Estos hechos, junto a

la presencia de la esposa del señor Martín Villa como interventora en la misma

mesa donde votó su marido, son las únicas anécdotas curiosas reseñables en la

jornada de mañana en las votaciones de personalidades.

El cardenal Tarancón acudió al colegio de San Ildefonso a las diez menos cuarto

de la mañana. En breves declaraciones confirmó la postura de la conferencia

episcopal sobre la Constitución. En la capital, el único eclesiástico que

presidia una mesa era el obispo auxiliar de Madrid, monseñor Iniesta, que se

encontraba en el centro de la calle Pico de Orhy en la barriada de Vallecas.

En cuanto a incidentes, no hubo que registrar prácticamente ninguno, si

exceptuamos los cuatro heridos, pertenecientes al Cuerpo de bomberos cuando el

jeep que les conducía al colegio electoral chocó con un autocar escolar en los

alrededores de la Plaza de Lima. Uno de ellos fue trasladado a La Paz.

En todo momento, las ambulancias de la Cruz Roja se encontraban en estado de

alerta para atender a todos aquellos impedidos que solicitasen sus servicios

para acudir a las urnas.

Vehículos oficiales -incluso de bomberos- y ambulancias municipales se pusieron

también a disposición de estos ciudadanos.

A lo largo de toda la jornada de mañana se oficiaron casi treinta misas por el

desarrollo pacífico de la consulta. En realidad, la tranquilidad, la escasa

afluencia de jóvenes que por primera vez ejercían su derecho al voto, la apatia

generalizada hasta el mediodía en los madrileños a acercarse a los colegios

(estuvo lloviendo en Madrid desde las diez menos cuarto hasta las dos y media de

la tarde) y algunos pequeños incidentes con las personas que aparecían censadas

en las listas exteriores y que no estaban incluidas en la relación de la mesa,

fueron las notas características de la celebración del referéndum en Madrid.

Respecto a las cuestiones de seguridad, el plan previsto por los organismos

competentes habia entrado en su fase de «alarma» en las Vascongadas, Navarra,

Madrid, Barcelona, Canarias y Baleares. En el resto de España se aplicaban las

fases «alerta»... Debido a las estrictas órdenes recibidas al respecto, las

Fuerzas de Orden Público que custodiaban los diferentes colegios, registraron en

varias ocasiones a los votantes.

La nota pintoresca de la jornada la protagonizó sin duda el presidente de la

mesa de un colegio de la calle García Morato que acudió a cumplir con su

obligación, maquillada la cara como un «clown» y con un sombrero-pamela, típico

de los payasos. No hizo ningún comentario y se limitó, ante el asombro o la

perplejidad de los votantes a cumplir con su misión.

 

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