Autor: JASA. 
   Doble apremio de la alborada constitucional     
 
 El Alcázar.    07/12/1978.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

ANALES DE LA PARTITOCRACIA

(el tamiz de los partidos)

DOBLE APREMIO DE LA ALBORADA CONSTITUCIONAL

- Apenas se ha iniciado eI escrutinio acelerado del referéndum y parece como si

a todos los partidos y fuerzas políticas de este país los inundara una

precipitación desmesurada por imprimir un ritmo trepidante a la nueva política

«libre y reconciliada» de la democracia. El cambio constitucional pareciera como

si hubiera permitido, rebasando el escueto nivel conceptual, hasta una

clarificación del lenguaje. Si, ocurra en asta hora de alborada (otra vez teñida

de sangre allá en el Norte) como si se pudiera advertir un leve atisbo, tan

prematuro como espectacular, de diafaneidad. ¿Será verdad que por fin

abandonamos el cómico baile de máscaras, marionetas y comparsas de la

transición? No, todavía no acabo de creerlo confundido en la somnolencia

típicamente otoñal en que ha despertado, quiza despistada entre la niebla, la

Constitución. Pero hay datos que lo avalan y que rubrican, sobre todo, ese

ímpetu contenido de aceleración histórica que la sociología atribuye hoy al

momento presente de España. Sí, ya hay dos exigencias acuciantes ante la

Moncloa: elecciones generales y gobierno de coalición. Es curioso la inmediatez

con que el referéndum, apenas concluido, queda arrumbado bajo la premura y el

desasosiego de otros requerimientos apremiantes, que ni tan siquiera se

preocupan de guardar las formas ante al pronunciamiento popular que concluye una

etapa tan paradójica de nuestro acontecer. Contemplado este fenómeno con

optimismo, quizá cabría pensar que nuestros políticos quieren dar rápido

cumplimiento al designio popular. Si se impone la reticencia, también justa, se

podría intuir que es la endeble fragilidad de Ia Carta Magna la que está

requiriendo, a toda velocidad, paneles de sustentación que eviten que una tenue

ventisca de este otoño tan crudo como irregular precipite, inopinadamente, su

caída.

- Pero, no. Cuando hasta la Bolsa se ha permitido ascender unas décimas «en

clima sostenido», dicen los expertos, es porque, quizó, hasta el dinero no ha

querido sustraerse al alborozo de saludar, con nuevos tantos, la aurora

política, que se vislumbra. Bien, deciamos que los dos únicos claros de luna que

se advierten en el mar de tinieblas de nuestro indefinido futuro son un Gobierno

compartido y la convocatoria rápida de elecciones generales. Como ya se ha

expuesto razonadamente, un Gobierno «social-demócrata» a base de UCD y PSOE

crearia una sensación de progresismo que indudablemente conviene tanto a Suárez

como a González, pero que romperia sólidos lazos con el PCE y otorgaria,

posiblemente -ya lo está haciendo- una ocasión única e inevitable para la

integración de la derecha. Y no creo que Suárez permitiera tal maniobra. Para el

presidente, la derecha de intereses debe seguir siendo algo asi como un

voluminoso remolque, pesado por la ley de gravedad de sus exigencias, pero dócil

y manso en su maniobrabilidad por su temor al abismo. Si Suárez permitiera que

ese remolque dispusiera de fuerza automotriz, de sobra conoce que en vez de

lastre se convertiría en apisonadora que trituraría su vehículo. Sí, es verdad

que hasta Pérez Llorca quiso tranquilizar a toda esta fuerza de arrastre

dictándoles que, en caso de investidura, UCD recurriría a AP y las minorías

antes que al PCE. Aparte de la improvisación electorera de última hora que esta

afirmación encierra, es sabido el triste papel que desempeñaria lo que queda de

Alianza en el envite: cabeza de turco en las disputas e invitado de

circunstancias en los desplantes. ¿Sería mucho confiar en que Fraga hubiera

escarmentado?

- Urgen bajo las columnas de la Moncloa las facturas vencidas y protestadas

remitidas en tiempo y hora al fiador y devueltas tantas veces por falta de

fondos democráticos a los acreedores. La pregunta es esta: ¿conviene a la

izquierda, en esta primara etapa inundada mucho más por el entusiasmo que por el

rigor, seguir manteniendo el consenso hacia presidencia? ¿Es demasiado pronto

para iniciar la ofensiva o conviene, ya, dejar constancia de las letras

impagadas? Esta es la clave bajo la que reside la oportunidad o no de elecciones

generales. Según comentarios objetivos, UCD quedaría ahora en los comicios

avasallada a ambos lados por el predominio de izquierda y derecha. Otros, los

que siguen cifrando cualidades carismáticas en la nueva ley de leyes, consideran

por el contrario -UCD, por supuesto- que hay que rentabilizar, rápido y ahora,

el frondoso pero efímero laurel para adquirir esa ansiada mayoría de que no

dispone en el Congreso el Gobierno, Suárez es, antes que ninguna otra cosa,

audacia, y no tendría nada de particular que se dejara llevar por esta segunda

sugerencia. Pero, honestamente, hay que reconocer que todo esto no son más que

fugaces arrebatos que, aunque persistentes, no consiguen desteñir ese tono

grisáceo, sedante y contemplativo que, cuando menos, nos puede deparar la

extraña flema que cultivan los circundantes del Támesis. Lástima que esta

obligada penumbra le haya deparado al primer secretario del PSOE anginas,

catarro y jaqueca, ¿Le habrá sentado mal este tibio referéndum de otoño?

JASA

 

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