Datos a tener en cuenta para valorar la jornada electoral     
 
 El Alcázar.    07/12/1978.  Página: 12-13. Páginas: 2. Párrafos: 44. 

2/ 7-diciembre-1978

NACIONAL

DATOS A TENER EN CUENTA PARA VALORAR LA JORNADA ELECTORAL

A lo largo de la jornada y con independencia de la violenta presión sicológica

ejercida por radio y televisión contra toda norma, se han hecho evidentes una

serie de datos que poseen una significación indiscutible para valorar el signo

del referéndum

No hubo colas

Los ciudadanos no encontraron dificultades para votar en casi ninguna parte. La

votación se produjo con toda fluidez y no fueron infrecuentes los huecos de

varios minutos en que ningún elector se acercó a la urna.

TVE, tan preocupada por mostrarnos las opiniones de las gentes más variadas y

cualesquiera aspectos triunfalistas del referéndum, sólo pudo ofrecer imágenes

de urnas más bien flaccidas y con escasa concurrencia de electores. Las colas

brillaron por su ausencia.

- Cambio de decoración

Los porcentajes que ofrecían los corresponsales eran muy bajos hasta las seis de

la tarde. A las tres de la tarde el porcentaje medio de participación en España

no excedía del 26 por ciento. A esa hora enmudeció el centro de datos montado

por el Gobierno y puesto a cargo de la Secretaría de Estado para la Información.

A media tarde se supo que la responsabilidad había sido asumida por el ministro

del Interior y que el señor Ortiz había desaparecido de la escena. A partir de

ese momento se observó una mayor actividad y los porcentajes comenzaron a

subircon singular aceleración.

- Las dos horas decisivas

Dos horas antes de cerrarse los colegios eran desalentadoras las noticias de

participación electoral que llegaban de toda España. El subsecretario del

Interior anunció con tono quejumbroso e intención inflacionista que la media

nacional estaba alrededor del sesenta por ciento. Sin embargo, los porcentajes

ofrecidos por las agencias e incluso por bastantes corresponsales de radio

estaban por debajo. En algunas provincias, muy por debajo.

Pero entre las seis y las ocho de la tarde se produjo el milagro. Los

porcentajes que ofrecía el Ministerio del Interior se encaramaban rápidamente

hacia las cifras que desde hacía días manejaban los periodistas que ironizaban

con el referéndum cibernético, mientras que las filtraciones registradas sobre

el último sondeo oficial arrojaban cerca del cuarenta por ciento de

abstenciones.

El crecimiento espectacular de la participación durante las dos últimas horas

puede calcularse en un mínimo del treinta por ciento. Ello supondría la

existencia necesaria de colas y apelotonamientos. Sin embargo, las noticias

recibidas por nosotros de numerosos lugares de España señalaban que durante esas

dos horas los miembros de las mesas electorales vivieron casi en la indigencia y

en una aburridísima soledad.

- En dos colegios no hubo recuento público

En los colegios electorales sitos en los Grupos Escolares «Huarte de San Juan» y

«Estados Unidos de América», enclavados en la calle Comandante Fortea, 35, no se

permitió que el público asistiera al escrutinio de las votaciones, según pudo

comprobar uno de nuestros redactores. En el primero de los grupos citados,

cerrado con llave, nadie pudo comprobar el recuento de votos. En el segundo, una

pareja de la Policía Armada impidió el paso a cuantos pretendían entrar en el

colegio electoral.

- Menos votantes que en el anterior referéndum y que el 15 de junio

La impresión general de quienes, de alguna manera participaron activamente en

anteriores consultas electorales apunta a un notable descenso de los votantes en

relación con el anterior referéndum y con las elecciones políticas del 15 de

junio de 1977. Comentarios de esta índole se han escuchado a los interventores y

apoderados de los partidos marxistes, que han copado prácticamente las mesas

electorales. En toda España se habla de menos animación en los colegios, pese a

la incorporación esta vez del voto de los mayores de 18 años.

Tampoco ha sido demasiado ostensible la presencia de éstos. Se supone que los

jóvenes han votado en líneas generales de manera muy parecida a los mayores,

fenómeno que se repite en casi todas las naciones.

En los medios políticos se participaba durante toda la jornada de esta

impresión. En ambientes socialistas se tiene la convicción de que el referéndum

ha puesto de manifiesto un evidente cansancio en el electorado y, asimismo,

inequívocas inflexiones que preocupan seriamente. Se presta por lo general menos

atención a los resultados que ofrece televisión que a los partes aislados que

llegan continuamente por vía telefónica de las ciudades y los pueblos.

Se ha hecho notar el fenómeno insólito de que los votos negativos son en algunos

lugares netamente inferiores, según los datos oficiales del escrutinio, al

número de militantes de los partidos que han mantenido la campaña del voto

negativo.

Tampoco se comprende demasiado que el entusiasmo del medio millón de

participantes en la manifestación de la Plaza de Oriente el 19 de noviembre se

haya esfumado con tanta presteza en teórica adhesión al proceso constituyente y

a la ruptura.

Los corresponsales de RNE en provincias repitieron a lo largo de la jornada que

la participación era evidentemente más baja que en el anterior referéndum,

cuando se puso a votación la Ley de Reforma Política.

El campo no votó a última hora

Para justificar el salto espectacular del número de votantes producido a última

hora en las informaciones oficiales, se ha dicho que la población agraria votó

al final de la jornada.

Del sondeo realizado por EL ALCÁZAR en diversas regiones resulta, a grandes

rasgos, lo siguiente:

En tas zonas donde predomina el trabajador por cuenta ajena se dio de mano entre

las 12 y las 13 horas y entre las 16 y las 17 horas había concluido

prácticamente la votación.

En las zonas en que predomina el cultivador directo ese mismo fenómeno se

produjo por dos motivos: el pronto anochecer en esta época, acentuado hoy por la

espesa capa de nubes que cubría el cielo y, asimismo, la intensidad de las

lluvias en gran parte de España, que dificultaron y hasta impidieron las faenas

agrícolas.

- Falta de garantías

Al comienzo de la mañana se produjeron retrasos en numerosos colegios

electorales, debido a que las urnas carecían de precintos o los que tenían no lo

eran conforme a las normas establecidas. Estas dificultades se produjeron

siempre a causa de las protestas de presidentes de mesa puntillosos o

interventores no pertenecientes a los partidos implicados en el «Sí». Pero en

otros muchos colegios en que se daban análogas circunstancias la elección se

realizó con las urnas sin precintar o sumariamente precintadas con un papel

engomado y el sello de la propia mesa.

El sellado de las urnas es preceptivo que se realice con alambre y plomo, a fin

de garantizar al electorado contra determinado tipo de manipulaciones groseras.

Dado que este tipo de sellado ha faltado en un grandísimo número de urnas,

estamos ante un caso flagrante de invalidez objetiva.

Pero en el actual referéndum parece haber existido una particular miopía para

toda una serie de requisitos inseparables del ejercicio de la democracia en las

consultas electorales.

¿Por qué tanta lentitud?

El ministro del Interior ha vuelto a demostrar que los hallazgos tecnológicos no

van con él. Pese a disponer de una formidable instalación cibernética, vuelve a

realizar los escrutinios con lentitud exasperante y echando por delante los

resultados mollares o de las zonas que en la UCD se denominan «seguras». Igual

que en ocasiones anteriores, las cacareadas instalaciones cibernéticas del

Ministerio del Interior parecen tener arena en los circuitos y estar

prematuramente oxidadas. Lo que en otras naciones se consigue en una hora, y a

ese tenor había sido previsto nuevamente en España, los equipos del señor Martín

Villa requieren tres o cuatro veces más tiempo. ¿Para qué? ¿Por qué? La pregunta

del hombre de la calle es inevitable.

Algunos ministros habían anticipado un cuarenta por ciento de abstenciones y un

quince por ciento de noes sobre el censo, a tenor de un sondeo de última hora.

Pudieron oírlo el sábado los radioescuchas de RNE y algún otro colega del

ministro de Trabajo lo refirió en idénticos términos a sus íntimos. De ahí el

miedo y ese ilegal y antidemocrático forzar la máquina publicitaria de los

medios oficiales de información. ¿Es pensable que pese a esa coacción sicológica

la actitud del elector cambie tan notablemente en tres días y hasta contradiga

una tendencia que se mantenía acusada e inalterable a través de consultas y

sondeos?

Cerca de las dos de la madrugada apenas si se había llegado a escrutar

oficialmente un volumen de cinco millones de votos, cuando el censo está en

veinticuatro millones y medio.

De las zonas más importantes y a ojos luces con mayor alto grado de abstención y

de noes apenas si se había dicho nada a esa hora. Mucho tiempo para tan pocas

nueces. ¿O es que el éxito oficial requiere una digestión especialmente más

laboriosa de lo que es habitual en las naciones donde las consultas electorales

son normales?

- Formidable y tardío crecimiento de los votos por correo

Todo ha crecido espectacularmente a lo largo del último tramo del referéndum.

También los votos por correo, que calculados inicialmente en menos de doscientos

mil se dispararon de pronto desbordando los trescientos mil, los cuatrocientos

mil, el medio millón... ¿Cómo han llegado a última hora tantos votos por correo?

¿De dónde? ¿Acaso de los emigrantes? Y si es así, ¿existen garantías de que

fueron subsanados los graves errores que hacían legalmente nulo el voto por

correo de los españoles en el extranjero?

- Porcentajes inexactos

Para un mejor entendimiento de los votos emitidos se recomienda a los lectores:

1) Deducir el exceso de millón y medio de votos duplicados, según confesión del

Instituto Nacional de Estadística, pues al estar duplicados no son

contabilizables, a menos que se invalide el referéndum por duplicidad tan

crecida de voto. Así pues, consideren como base de los porcentajes 24,6 millones

de votantes.

2) Entender que las abstenciones son un voto negativo en toda España, pues la

abstención demográfica en un referéndum constitucional se entiende mundialmente

que es correcta sólo en un cuatro por ciento como máximo. A partir de ahí debe

considerarse que no se vota por repudio o por desinterés, lo cual viene a ser lo

mismo. Además de ello, en toda España ha habido partidos que patrocinaron la

abstención, en la derecha y en la izquierda. También optaron por la abstención

muchos de nuestros lectores, según tenemos comprobado por correspondencia

anterior al referéndum, llevados por las tesis de aquellos profesores de Derecho

que consideran ilegítimo el proceso seguido y que, por ende, votar, aunque fuera

negativamente, supondría aceptar como legítimo el proceso constituyente.

3) Referir todos los datos (abstenciones, síes, noes, blancos, nulos) a la base

del censo, con objeto de que adquieran un significado matemáticamente homogéneo

y democráticamente válido.

4) Poner en una parte los síes y en otras el conjunto que resulte de las

abstenciones, los noes y los blancos.

- La inseguridad del ministro del Interior

En el curso de la conferencia de Prensa, el ministro del Interior dio pruebas

manifiestas de inseguridad y carencia insólita de datos. Así, por ejemplo,

pretendió explicar el voto por regiones, lo cual, teóricamente, resultaba más

consecuente con el interés por rebajar la importancia de la abstención y los

restantes votos negativos. Pero resultó que hubo de sentarse, pues en Andalucía

le faltaban nada menos que los datos de Jaén y de Granada y en otras regiones

también estaba la cosa verde.

Tampoco estuvo demasiado feliz en la respuesta a un periodista italiano que le

puso ante los ojos unos porcentajes muy superiores en consultas análogas en

Italia y Francia. Resulta que el actual referéndum español queda notablemente

por debajo de lo habitual.

Sorprendió a los periodistas que en vez de disponerse de datos en torrente,

según sucede en las naciones de escrutinio cibernético, aquí se den por

provincias y que sean las más conflictivas o presuntamente menos victoriosas las

últimas en salir.

También sorprende extraordinariamente la prohibición del ministro del Interior a

los gobernadores civiles de dar a la publicidad datos absolutos de votantes,

exigiéndoles reducirse sólo a porcentajes. ¿Por qué esta singular precaución?

 

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