La abstención     
 
 Ya.    08/12/1978.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA ABSTENCIÓN

LO primero ha sido la aprobación de la Constitución, pero la noticia, tanto

periodística como políticamente, ha sido la abstención en el referéndum, que ha

rebasado los márgenes que se habían calculado y, a nuestro juicio, debe influir

en los rumbos, inmediatos de la política.

La abstención en el País Vasco, que supera al total de votos emitidos, es un

caso especial. Muy grave, desde luego, pero también muy diferente de la

abstención en el resto de la nación. Descartando el 20 por 100 que se atribuye

en general a la falta de sentido cívico, sus causas han sido dos: la primera, la

recomendación del Partido Nacionalista Vasco, que así ha culminado su

incomprensible actitud ante una Constitución que le concede más autonomía que la

misma República y que, al mismo tiempo que se abstiene de votar aquélla,

aprovecha las posibilidades que le ofrece para colaborar en la preparación del

estatuto; la otra causa es el terrorismo. Poblaciones rurales ha habido donde,

por miedo, loi vecinos han volado por correo. Mucho más frecuente ha sido el

caso de los que no han votado por la misma razón. El País Vasco se confirma así

como el gran problema con que hoy nos encaramos los españoles. Confiemos en que

la realidad del proceso autonómico haga caer las escamas de los ojos a los

recalcitrantes del PNV, como pasó cuando la República, la eliminación de la

segunda causa está ligada a la larga, dura y difícil lucha contra el terrorismo.

LA significación de la abstención en el resto del país es muy diferente. De

nuevo debemos descartar el 20 por 100 de la abulia y la desgana, pero hay que

buscar otras explicaciones para esa alarmante media nacional del 32,33 por 100

de abstenciones, que en Galicia (49,30 por 100) se acerca mucho a las cifras del

País Vasco, y en Asturias (38,46) y Canarias (35,55) ha alcanzado cotas muy

altas, aunque haya que rebajar la cuantía real del porcentaje nacional de

abstenciones teniendo en cuenta la parte que en él tienen las regiones citadas.

Echar mano de las imperfecciones del censo o echarle la culpa a la climatología

hostil sólo puede servir como explicaciones parciales. Tampoco la comparación

con países donde la democracia está consolidada; precisamente por esto, ellos

pueden permitirse lo que entre nosotros tiene evidentemente mayor significación.

Más Importancia damos a la torpeza manifiesta de la propaganda, oficial y de les

partidos, que iodo hace pensar que ha resultado contrapro

ducente. Por ahí creemos que se pueden rastrear, además, las probables

motivaciones profundas de una abstención que no ha sido en tanto grado un no a

la Constitución ni al proceso democrático como una reacción seguramente no

deliberada, pero no por esto injustificada, contra la desmedida prolongación de

ese proceso mientras el país ha visto acumularse día tras día toda clase de

problemas, y entre ellos los dos más acuciantes; el paro y el orden público, el

hambre y la falta de paz. ¿No ha habido en muchas abstenciones como una réplica

despechada contra quienes sólo ofrecían política? Con política ne se come. Y no

creemos equivocarnos si pensamos que esa misma reflexión ha estado en el ánimo

de muchos que, sin embargo, han votado sí, pero con la esperanza de que, una vez

aprobada la Constitución, pueda el Gobierne ponerse de una vez a gobernar.

ESTO es al menos lo que pensamos a la vista de los porcentajes del referéndum y

el motivo de reflexión que a nuestro juicio brindan no sólo al Gobierno, sino a

la totalidad de las fuerzas políticas. Pero sí las cosas son así y no se quiero

que . una consulta futura pudiese producir resultados aún menos halagüeños, no

para este o aquel partido, sino para todos, los partidos, carecerá de

justificación cuanto impida o aplace el que se acometan, con el concurso de

todos, esos grandes problemas vítales y se justificara, en cambio, todo aquello

que lo permita. Todavía acapara la atención general la jornada del día 6, pero

mañana mismo so reanudarán las especulaciones sobro las actitudes del presidente

del Gobierno y de los partidos: ¿investidura o elecciones generales, consenso o

polémica? ¡Señores del Gobierno, señores de la oposición; por esta vez olvídense

de la política y atiendan a lo que con muda elocuencia puede estar pidiéndoles

el país!

 

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