Autor: Tierno Galván, Enrique. 
 Referéndum 78. 
 Una Constitución para la democracia  :   
 Por la senda constitucional. 
 Diario 16.    06/12/1978.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Referéndum 78

Una Constitución para la democracia

Por la senda constitucional

Enrique Tierno Galván (*)

Se oye hablar con frecuencia de la Constitución de 1978, como si fuera la

segunda, cuando no la primera Constitución española. Esto no es cierto. La

historia constitucional del pueblo español es una de las más largas de Europa.

Nuestra primera Constitución se publicó en 1812, en Cádiz, sitiada entonces por

las tropas de Napoleón. Durante siglo y medio hemos vivido al amparo de una u

otra Constitución democrática que aceptaban que la soberanía estaba en el pueblo

o en la nación o en sus representantes, pero nunca en una persona que no tenía

responsabilidad alguna ante el pueblo.

Por sorprendente que parezca somos un pueblo con una densa historia

constitucional democrática reflejada en un Estado de Derecho. No sé si será

necesario decir que cuando hablamos de Estado de Derecho nos referimos a un

Estado cuyos órganos no pueden actuar si no es al amparo de una ley que provenga

de los legítimos representantes del pueblo. Las Constituciones españolas han

seguido el camino de las europeas continentales, aunque con su propio ritmo y

problemas.

Se suele decir, y en líneas generales es cierto, que las Constituciones

españolas han seguido un movimiento pendular pasando en proyectos y

disposiciones concretas de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Don

Benito Pérez Galdós, con su genial intuición para explicar lo español, lo dijo

alguno vez, y el profesor don Adolfo Posada lo convirtió en algo parecido a una

ley histórica.

Con la Constitución de 1978 se ha buscado acabar de una vez con esta especie de

ley histórica, que respondía a la eterna división de los españoles en dos bandos

que nunca estaban de acuerdo los unos con los otros. Si no es posible vencer del

todo la condición psicológica, y no sé si biológica, de los españoles, que

tendemos a afirmarnos a nosotros mismos y justificarnos siempre negando y casi

nunca consintiendo en los negocios públicos.

Frente a la Constitución de 1837, de 1845, de 1869, de 1876 y también de 1931,

por citar los textos principales, la de 1978 pretende que ningún español pueda

acogerse a sus normas para afirmarse y afirmar su egoísmo negando a los demás o

los intereses de los demás.

De algo había de servirnos una lección muy larga, una lección de siglo y medio

de historia constitucional, sin meter, ocioso es decirlo, en el cómputo de este

tiempo a las dictaduras.

Han batallado nuestras Constituciones alrededor de problemas fundamentalmente

políticos. Se ha tardado mucho en adentrarse por los derechos sociales y

económicos. Las grandes batallas se han librado por la libertad de imprenta, que

quería decir en la práctica la libertad de expresión del pensamiento; por la

libertad de cultos, que se refería a las relaciones entre la Iglesia y el

Estado, y por la independencia del poder judicial, que, durante muchos años, se

manifestó en prisiones y alguna muerte luchando por el jurado. Por último, las

eternas discusiones entre republicanos y monárquicos.

De todas las Constituciones, la del 78 es la única que se escapa a la ley del

péndulo; la más neutral y más igualitaria, en cuanto a política se refiere, de

las que hemos tenido. Los españoles pueden pensar y expresar sus pensamientos

libremente. Pueden asociarse, con poquísimas limitaciones jurídicas. Nada impide

decir que se es lo uno o lo otro y practicarlo. El Tribunal de Derechos

Constitucionales velará porque las sentencias de los jueces se atengan a la

Constitución. Pocas ocasiones tendremos para reñir por la Constitución, de no

inventarlas, como algunos hacen.

Por fin, el péndulo dejó de oscilar. La Constitución permite que izquierdas y

derechas sigan su camino. En último extremo, se puede cambiar. La Constitución

no reconoce nada inmutable.

No es como la del año 1876, que no tenía cláusula de reforma. Se han aprovechado

todas las lecciones y yo creo que bien.

Presidente de honor del Partirlo Socialista Obrero Español (PSOE) y

catedrático de Derecho Constitucional.

 

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