Autor: Medina González, Guillermo. 
 Estados Unidos, la revolución permanente (2). 
 Unas lecciones de transición     
 
 Informaciones.    30/10/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

TRANSICIÓN

FIRMAS EN «INFORMACIONES»

2

ESTADOS UNIDOS, LA REVOLUCIÓN PERMANENTE

Por Guillermo MEDINA

PARTIDARIOS o no de Richard M. Nixon, pocos creen en Estados Unidos que el actual Presidente corra grave riesgo de perder las elecciones del 7 de noviembre. Este clima de opinión debiera restar interés y trascendencia a la confrontación Nixon-McGovern. ¿Por qué entonces nos atrevemos a afirmar que ¡as elecciones norteamericanas de 1972 serán las más importantes de la posguerra? Porque una posible derrota del candidato demócrata no alteraría el hecho esencial que están poniendo de relieve estas elecciones: la existencia de una profunda e irreversible corriente de renovación de cambio.

Antes de venir a Estados Unidos había leído en Europa muchas veces la expresión "el milagro de McGovern". No hay tal. Ciertamente nadie había previsto que el hijo de un pastor ´metodista,

el "hombre más honesto del Senado", e) político sincero, de pasado irreprochable, maneras afables y tono profetice, representante de uno de los Estados menos importante de la Unión, llegara a alzarse con _la nominación demócrata. Tampoco esperaban muchos que George McGovern lograra imponerse a la vieja guardia de su partido al mismo tiempo que avanzaba poco, a poco en la conquista de nuevos electores.

Mirado todo esto con óptica europea, habría que pensar que estamos ante un fenómeno político extraordinario. Pero visto desde aquí, a la luz de la naturaleza politica del pueblo y de la democracia de esta nación que bulle y se transforma, McGovern no es un político "milagroso",- sino un hombre dotado del sentido de la oportunidad histórica, sensible a un movimiento que pretende una transformación de América. Una transformación que se anuncia "revolucionaria" y que, paradójicamente, supone una vuelta a la tradición idealista y humanista de la democracia americana. George McGovern es el heredero de John F. Kennedy —a quien cita continuamente en sus discursos—, a la vez que de Eugene McCarthy, y el exponente de la tendencia al cambio. Eso explica que su ascensión política sea espectacular pero no sorprendente. Y ese sentido de la oportunidad histórica le califica como un gran político que posiblemente será capaz de sobrevivir a su. derrota probable el 7 de noviembre.

REVOLUCIÓN MORAL

En cierto modo, estas son unas elecciones de transición, como lo van siendo ya todas aquellas en que un Presidente se presenta a la reelección pudiendo presentar un balance de una gestión

aceptable para la mayoría moderada. Probablemente en 1976 la imagen que va perfilándose de una América del cambio y una América que reacciona con miedo y se contrae anta la transformación en curso, la veremos en toda su nitidez para dar la victoria al candidato —McGovern u otro— que sepa encabezar entonces la corriente que hoy respalda al candidato demócrata.

Charles Reich, profesor de la Universidad de Yale, ha expuesto en un libro reciente ("The´ Greening of America") una tesis muy difundida entre los intelectuales de este país: en lo más profundo de Estados Unidos se está formando una "nueva conciencia" que será la antesala de una "revolución moral" como paso a una revolución política. ¿Pero qué sentido tienen estas expresiones grandilocuentes? ¿Cuáles son las causas y los principios que han de servir de base a la transformación revolucionaria que se nos anuncia a cada paso? ¿Cuál es la naturaleza de la crisis actual de Estados Unidos? No esperemos respuestas rotundas a estos interrogantes, aunque pretendamos acercarnos en estos artículos a las raíces de la compleja realidad norteamericana.

Una aclaración previa: el término "revolución" no tiene aquí un sentido de ruptura ni es asimilable a la naturaleza que le atribuye la izquierda extrema. Entre un "radical" americano y un "ganchista" europeo hay diferencias notalbles que provienen tanto de la mayor capacidad de asimilación y permeabilidad del sistema americano como del contexto multirracial que existe aquí y de la mayor complejidad y desarrollo tecnológico de la civilización americana. La palabra "revolución" tiene en Estados Unidos un sentido más cultural y menos político que en Europa. La causa es que la crisis americana no es institucional, sino psicológica e intelectual. La alternativa de cambio no se limita al terreno político ni pretende demantelar las bases esenciales del sistema de vida del país. Es más amplia en su contenido y menos "política" que en Europa. Juega dentro del sistema, aunque pretenda reformarlo, porque tiene fe en las bases del mismo y en su capacidad de autocorrección.

TENDENCIA A LA CRITICA

Esta es una sociedad permeable y permisiva. La crítica forma parte del comportamiento del hombre americano a todos los niveles. Además, esa crítica cobra aqui un valor activo. Mientras en Europa adopta un aire intelectual y a menudo minoritario, en Estados Unidos es un hecho de masas que se movilizan activamente para conseguir objetivos concretos y sucesivos. El norteamericano tiende a actuar por .sí mismo sin esperar a que su actitud alcance un consenso general. Esto es, en suma, lo que autores como Jean François Revel, entre otros, califican como "la disposición tradicional de la sociedad americana a la revolución permanente". De ahí la capacidad de asimilación de este país. Sorprende la rapidez con que uno deja de sentirse extranjero al poco tiempo de pisar territorio norteamericano. Puede que ello sea debido a que, sea como sea el color, la religión, el origen y la condición social de uno, siempre encontrará muchas personas de iguales características.

Ciertamente la capacidad de crítica no es privativa de los norteamericanos, pero aquí ^adquiere un valor diferente por dos causas: nadie ve en ella un atentado a la sociedad, y en segundo lugar, hay fe en la eficacia de esa crítica. El "no conformismo" llega a ser tan general que he oído decir a alguien que constituye un "conformismo de nuevo cufio" Me na parecido observar que las personas que critican fuertemente al sistema político americano demostraban una gran fe en el país, en sí mismas y en el fundamento de las instituciones.

La eficacia de la protesta, la capacidad de los .grupos para movilizarse y dar eficacia a su movilización es tal que por primera vez en la historia contemplamos un cambio sustancial en la política de im Imperio a partir de la protesta surgida dentro del mismo. La guerra de Vietnam no tiene precedentes en cuanto que ha dado lugar a un movimiento de crítica acerca de la conducta del propio país. Pensemos también, por ejemplo, en la decisión de Johnson de no presentarse a las elecciones del. 6£ a causa de la amplitud del movimiento de protesta contra su política en Vietnam. O en la legislación anticontaminación del Presidente Nixon a consecuencia de la presión de grupos organizados en función de este objetivo. Estas son, entre otras, las diferencias entre hablar de "revolución" en términos retóricos e ideales, según es costumbre en Europa, y hacerla un poco todos los días, como en Estados -Unidos.

San Francisco, octubre 1972.

 

< Volver