Autor: Apostua, Luis. 
   La calle, nuevo escenario político     
 
 Ya.    13/05/1973.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

INFORMACION NACIONAL

LA CALLE, NUEVO ESCENARIO POLITICO

• La extrema derecha pretende inaugurar un nuevo estilo en la historia del Régimen.

• Pasos de su lucha contra el Gobierno.

• La soledad e indefensión: causas remotas.

• La Junta de Alféreces Provisionales redacta el "acta de acusación".

Transcurridas dos semanas desde el suceso sangriento de primero de mayo, la vida política se repliega a BUS cuarteles, libra sus propias batallas y, como es costumbre del Régimen, aguarda la decisión suprema.

El panorama de conjunto, en mi opinión, tiene estos puntos básicos:

— El equipo llamado tecnocrático, llegado al Gobierno en 1969, había afirmado su posición en 1972 y lo que va de ¿fio gracias a un éxito económico visible que entrañaba, entre otras cosas, un descenso de la confliotividad laboral.

— Distintivo de ese Gobierno es la posición inmovilista en lo político, como es patente el lentísimo estudio y desarrollo de las directrices prácticas insertas en la Ley Orgánica del Estado y en la Orgánica del Movimiento.

— Es un Gobierno al que sólo amenaza un peligro político: la extrema derecha del propio Régimen, dado que las alas más liberales del mismo—los llamados "aperturistas"—habían sido botados de sus puestos en masa y hasta con escándalo.

— Ninguno de los necesarios movimientos hacia el exterior —Santa Sede Mercado Común, Gibraltar—ha cuajado, y no por falta de entusiasmo, actividad o competencia de los diplomáticos, sino porque dos de esas operaciones requieren, primordialmente, reformas Internas que ha sido Imposible arrancar de las zonas de resistencia y que no son en modo alguno competencia del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Llegados a este punto, importa, en definitiva, clarificar los objetivos finales de la" gran campaña que, a, pancartas desplegadas, desarrolla la ultraderecha española. A mi entender, ese objetivo no puede ser otro que hacer lo que puedan para provocar la formación de un nuevo Gobierno del que se expulse a los influyentes ministros que, en su vida particular y en uso de su derecho, pertenecen al Opus Dei, para sustituirlos por otras personalidades que deban su "curriculum" político » otras fuentes más "seguras":

alféreces provisionales, integrismo religioso, Falange y sindicalismo de los años cuarenta, etc.

¿Ha sido fuerte 1« ofensiva contra el Gobierno? Más que Importante ha sido espectacular, fundamentalmente por una razón: el Régimen es alérgico a la calle, no le gustan los alborotos callejeros, y la prueba está en que, desde que se afianzó definitivamente, no "hace calle" ni para sus propias operaciones políticas, salvo en momentos excepcionalísimos.

De repente esa tradición se quiebra porque un grupo irrumpe en la calle y pone ante los ojos de los españoles letreros tan curiosos como los que piden la dimisión del Gobierno (no de tal o cual ministro o jefe administrativo, sino del Gobierno), sugiere algo monstruoso contra el cardenal arzobispo de Madrid o contra obispos colgados de una horca. Al romperse esa tradición se pretende Inaugurar otra: forzar desde la calle un sustancial cambio político.

Aunque hay algunos antecedentes episódicos, como la lucha de los inmovilistas y aperturistas de 1956, enfrentados en la calle de Alberto Aguilera, la verdad es qu« el Régimen no ha aceptado nunca la presión tumultuaria.

También e* posible que e) Gobierno se sienta un tanto solo. Las clases políticamente moderadas, nada aficionadas a la calle porque proceden de confortables burguesías y tampoco inclinadas a las soluciones revolucionarias porque tienen mucho que perder, han permanecido en el más ruidoso de los silencios. Así como ha habido furiosos comunicados casi públicos—como el de la Junta Nacional de Alféreces Provisionales—, no recuerdo una sola nota de entidades más o menoa politizadas que haya salido en defensa del Gobierno.

La causa de ello creo verla en que el propio Gobierno ha llevado a cabo una política de autosuficiencia y autosatisfacción, sin querer oír otra voz que la suya propia y, más bien, permitiendo a chorro libre unas opiniones que le desgajaban de una parte importantísima del sistema. Cuando había tímidas voces frente a la dialéctica del "diegoramirismo" o cuando prudentemente oponía obstáculos al deshumanizado triunfalismo de alguien, se las tachaba de ilusas, derrotistas y otras lindezas peores.

Todo el movimiento de la extrema derecha, que yo sepa, sólo se ha plasmado políticamente en una carta de la Junta Nacional de Alféreces Provisionales al vicepresidente del Gobierno, y que, como es ya inveterada costumbre, hemos recibido muchos españoles gracias a reproducciones que creemos auténticas.

Los puntos más salientes de dicho documento hablan de un "vacío político y confusión doctrinal" que dan origen a ataques a las ideologías que inspiraron el Movimiento Nacional. Esta opinión la repiten en el punto segundo, diciendo que "se atraviesa una prolongada etapa de propia crisis doctrinal, de apatía política y de vacilaciones e indiferencias"

También hay varapalo fortísimo para la Iglesia posconcíliar y para la prensa, olvidando que estamos en Estado de Derecho, y que existe una ley, y que la televisión y Radio Nacional están en manos del Gobierno; de esta forma, hablar de indefensión dialéctica o de carencia de canales de expresión parece más bien un chiste. Otra cosa es que los periódicos que se hacen con una ideología como la que revela la nota de la Junta de Alféreces Provisionales no se vendan, no sean aceptados por el público. ¿No será eso Índice expresivo de que la mentalidad predominante no va hoy por esos caminos? Ya es sabido que de un periódico se puede adquirir todo menos sus lectores.

Luis APOSTUA

 

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