Autor: Apostua, Luis. 
   Verano de trabajo     
 
 Ya.    29/07/1973.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

INFORMACION NACIONAL

VERANO DE TRABAJO

• Los nuevos ministros tienen que afinar sus planes

• Más urgente el temario económico

• La prosperidad no debe ser decapitada

• Freno suave al proceso inflacionista sin crear otros problemas

• Objetivización penal del problema de los objetares de conciencia

Con Su Excelencia el Jefe del Estado en su Galicia natal, la clase política se dispone a Iniciar el primer verano del nuevo Gobierno. El escaso plazo transcurrido desda la crisis, con muchos cuadros d« trabajo rehaciéndose a torta prisa, augura un agosto da mucho trabajo a la mayoría de los ministros; trabajo, sobre todo, de reflexión y diseño de sus respectivas políticas. Por eso se oree saber que varios da ellos pasaran la mayor parte del mes en Madrid, que, opino, debe ser la ciudad más simpática y tranquila de España durante esa mes.

De los distintos problemas, más o menos permanentes, qu» tenemos sobra el tapeta, quiza el económico sea el más urgente. Las cosas políticas, ya se saa be de antiguo, nunca urgen.

La referencia oficial del último Consejo de ministros en la parte emanada del Ministerio de Hacienda y el informe d« don Luis Coronel de Palma & la Junta general del Banco de España son los elementos más autorizados y seguros para ed análisis del momento economico, incluidos los aspectos sociales y políticos del mismo.

Las medidas concretas han sido esa elevación da uno por ciento de la tasa de redescuento y la emisión de diez mil millones en bonos para encarecer algo e-1 dinero y para retirar un poco de la circulacion. a fin da hacernos a los españoles más fríos y menos alegres a la hora de gastar.

Reconocer que se atraviesa un momento de euforia económica está ai alcance de cualquiera. Se vende todo, especialmente las cotias más caras. El "tirón" de la demanda es colosal. Pero el fantasma de los titéelos en alza no es menos colosal. Entra ambos conceptos discurre hoy por hoy la opción económica; en ambas partes existen peligro* económicos y sociales ¿Vnr cuál de ellos optar?

El gobernador del Banco da España ha sido muy explícito al opinar qu« un corte drástico frenarla algo de la carrera de loa precios, pero no resultaría una solución de fondo, no garantizaría un éxito total y ademas entrañaría un costo social altíaimo. Eat» e», quizá, uno d» los factores políticos más Importante». Si ahora nos metemos en una fase de recesión con críala de empresas, disminución d» horas extraordinaria», aligeramiento de plantillas, etOk, nacerla, incuestionablemente, un profundo malestar social. De e&e malestar social a una fase da agitación y d« inseguridad sólo habría un paso, que a ningún precio hay que dar. Por consiguiente, se trata de desacelerar todo lo suavemente qu$ se pueda, pero no crear un problema para resolver otro,

La resolución total de lo» problemas económicos es imposible por el contexto internacional en que flotamos. La crisis monetaria y la tendencia Inflacionista son dos gravisimos males de toda la economía capitalista, empleando la palabra capitalista en sn sentido de descripción y 110 en su indudable acento polémico, Esos aspectos de la doble crisis de la economía capitalista, escapan en mucho» puntos al control de lo» gobiernos; empresas y particulares transnacionales tienen libertad para mover sus capitales con tal fluidez y ausencia de trabas que, a despecho de algunas medido* de canalización, virtualmente dominan los flujos del dinero por encima de la voluntad de los propios gobiernos.

Esa libertad de maniobra capitalista ha producido una gran prosperidad en todo Occidente, pero hoy pone en peligro todo el edificio. Un nuevo sistema monetario que facilite seguridad y libertad al mismo tiempo no ea divisable en el horizonte.

Una de las leyes de mayores peripecias legislativas ee la referente a loa mozos españoles que rehusan e! servicio militar por motivos religiosos o morales. Por dos veces intentó el Gobierno resolver el tema, sin resultado. Las Cortes estuvieron totalmente duras, a pesar de que eran los propios mandos superiores del Ejército quienes habían promovido la ley.

Ahora esta en el "Boletín d« las Cortea" el tercer proyecto, que difiere mucho de los anteriores. Antes se trataba de dibujar jurídicamente la figura del objetor y darle un tratamiento unitario. Ahora se ha optado por una Objetivización en el sentido de que ee entra menos en !a figura o mentalidad del individuo y se hace caso solamente del hecho externo de que se niega a realizar su servicio de armas. Para ello se pretende Introducir un nuevo artículo´ en el Código Penal Militar castigando con una cierta pena—cuatro años en el proyecto gubernamental—al infractor y punto final. De momento, al existir esa pena y eea tipificación del delito se evitarán las cadenas en cascada que hasta ahora tienen que imponer los tribunales por mandato de la ley.

Luis APOSTUA

 

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