Autor: Apostua, Luis. 
   No lo conseguirán     
 
 Ya.    23/12/1973.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

23-XII-73

INFORMACION NACIONAL

NO LO CONSEGUIRAN

• Reacción ordenada y positiva del Gobierno en las palabras del presidente Fernández-Miranda.

• Se ha querido dinamitar el puente de paso hacia la historia no escrita.

• Las ideas de orden y autoridad no han basculado ni un solo segundo.

Si los asesinos del almirante Carrero, presidente del Gobierno español, esperaban que el Gobierno perdiese los estribos o la situación se deteriorase a base de explosivas revanchas no controladas por la autoridad, pueden ya ver que ninguno de estos fines poéticos de su bárbaro atentado ha sido conseguido.

Muy al contrario, pomo expresó con finura y tacto don Torcuato Fernández - Miranda, presídente por el automatismo de la ley, el dolor no nos Impide estar serenos y la serenidad no nos resta fortaleza,

Esto ha sido así porque ios defectos internos del régimen son visibles, y, en cambio, sus sólidos lazos son invisibles. Un observador superficial puede fácilmente despistarse cuando contempla la serle de problemas españoles que a diario se airean, cuando hace recuento de opiniones, tendencias o alineaciones.

Pero eso aflora a la superficie—exactamente Igual que en cualquier otro país—porque la estructura de poder es más sólida, realista y capaz en ninguna otra época de la historia reciente. Un régimen no puede ser diagnosticado por lo que aflora a la superficie, sino por lo que tiene debajo de ella.

Loa hechos corroboran estas apreciaciones. Personalidades de la vida política, que a veces han sido sancionadas por eate misino régimen por sus actividades u opiniones, han hecho oír su voz condenando sin reservas el trágico acontecimiento y desahuciando los flnea políticos de los terroristas.

Con ocasión de otro luctuoso hecho de cierta semejanza en mayo pasado, escribí que este país lo que menos necesita ea violencia. Ese juicio es válido incluso para la más encarnizada oposición política. En la ocasión que ahora lamentamos, algunos chispazos de revanchismo oral que se han producido no han tenido de parte del Gobierno o de autoridades de ningún orden ni complacencia ni eco. SI antes hemos aludido en juicio global a las expresiones de personas extramuros del régimen, una organización tan representatativa del interior como los Alféreces Provisionales pone su acento en los concepto» de lealtad y unión.

Por todo lo sucintamente resumido anteriormente, podemos ya encararnos al problema principal, que, en mi opinión, es »1 de la sucesión política.

Una serle de sagaces medidas, muy acompasadas al hilo de la historia, habían llevado a Su Excelencia el Jefe del Estado a preparar no una salida—con lo que esa expresión indica de arbitrio o provislonalidad—, sino de sucesión a su larga obra personal. En primor lugar, la sucesión en la Jefatura d>sl Estado se instauró en la persona del Príncipe de España. ajeno a las luchas partidistas y poseedor, a la vez, de esa larga justificación histórica del carisma monárquico.

En el aspecto puramente político, tras insistentes ruegos de la nación, el Generalisimo Franco había suspendido su ejercicio de 1» presidencia, del Gobierno —cuya titularidad le pertenece desde la ley de 1938, aún vigente—para descargar esas tareas en su más silencioso, leal e independiente servidor. Era don Luis Carrero Blanco el encargado de conducir de una a otra orilla de lit historia todo el conjunto de instituciones políticas en las que se ha concretado el régimen mediante las Leyes fiundamentales. Era, por consiguiente, don Luis Carrero el puente. Con su asesinato, imagino, los terroristas han pretendido hacer más difícil y, si pudieran, imposible el tránsito suave hacia In historia aún no escrita.

El modo de ese tránsito estaba ya perfectamente dibujado, a mi entender. Después de muchas idas y venidas y después Incluso de algunas Indecisiones pasadas, el presidente Carrero Blanco habia ilado luz verde a la organización práctica d«l contraste de pareceres y concurrencia de criterios; *era la "ofensiva institucional", asi bautizada por el hoy presidente, don Torcuato Fernández-Miranda.

En el complejo trámite dentro del Consejo Nacional del Movimiento, ya está listo el texto definitivo que iba a ser repartido a los consejeros para que, previa una deliberación de la Sección Primera, se llegase al Pleno y posteriormente, fue.ra a las Cortes como proyecto de ley para su debate, aprobación y promulgación.

Al destruir a la persona, >»s terroristas querían destruir su obra y conmocionar sus cimientos. Querían, en una palabra, provocar un caos político para que el régimen renegase de su última trayectoria y se Invalidase a sí mismo en esta delicada fase histórica.

No vemos, hoy por hoy, signos de que eso vaya a suceder.

La situación constitucional es clara. Dentro de los diez días de la vacante—cubierta automáticamente por el vicepresidente—-debe reunirse el Consejo del Reino para proponer otra terna como la de junio pasado, a base de la cual el Jefe del Estado designe presidente de Consejo. Puede también el Jefe del Estado reasumir la presidencia en primera persona, como la tuvo durante largos años.

Pero hablando de las alternativas insertas en la Ley Orgánica, y dado que al morir el almirante Carrero ee ha seguido aplicando al pie de la letra la Ley Orgánica, todo hace esperar que sea por esos cauces por donde transite la realidad.

Aquí hay que advertir que la clase política estaba preparada para todo menos para la desaparición del presidente. Cuando se hablaba de "presidenciables" se hacía política o política-ficción (de todo hay en la viña) para después. No, en absoluto no, para una urgencia como la de ahora. Para hoy creo se piensa menos en "presidenciables en función de relieves personales que en importancia institucional. En función de esta opinión, parece lo más natural que el sucesor de don Luis Carrero sea su propio Gobierno, su propio equipo.

Otra alternativa, en hipótesis posible y no probable, es ir a un reencuentro con los valores históricos del régimen un poco al estilo de lo que también representaba don Luis Carrero.

Por último, queda contemplar la hipótesis d« la designación cíe un militar o marino para acentuar las ideas de orden y autoridad. Pero estas ideas de orden y autoridad no han decaído ni un solo segundo en los instantes más peligrosos de la crisis pasada, señal qu-e los reflejos del régimen funcionan bien a esos niveles.

De esta manera, el protagonismo de la delicada operación recae >?n don Alejandro Rodríguez de Valcárcel como presidente del Consejo del Reino.

Luis APOSTUA

 

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