Autor: Apostua, Luis. 
   El mensaje del Jefe de Estado, aguardado con más interés que nunca  :   
 Lista de temas para el señor Arias Navarro: orden público, renovación biológica de la nación, política de participación y economía. 
 Ya.    30/12/1973.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

YA —Pég. 12

INFORMACION NACIONAL

30-XII-73

EL MENSAJE DEL JEFE DEL ESTADO, AGUARDADO CON MAS INTERÉS QUE NUNCA

LISTA DE TEMAS PARA EL SEÑOR ARIAS NAVARRO: ORDEN PUBLICO, RENOVACIÓN BIOLÓGICA DE LA NACIÓN, POLÍTICA DE PARTICIPACIÓN Y ECONOMÍA

Hoy domingo el día ha amanecido para los españoles con un problema resuelto, el de la sucesión de don Luis Carrero B1 a neo. Por Inesperada—sin contar la circunstancia criminal del caso—, su desaparición puso en prueba no prevista a las distintas Instituciones del Régimen. El primer punto positivo fue ver cómo el Gobierno —«alvo el suspense Informativo en que se tuvo al país—contuvo y sostuvo todos los resortes del poder en una situación de orfandad moral. Después, el Cosejo del Reino ha elaborado su terna en unas condiciones presionantes por la urgencia de los plazos y por el complejo entramado de la política a gran nivel.

Ea decir, que, en un primer momento del dramático crimen del día 20, el Gobierno no echó mano del estado de excepción, aunque mucho se podía temer; segundo, el funcionamiento de las Instituciones ha sido satisfactorio, sin que haya sido necesario usar los poderes de prerrogativa personal del Jefe del Estado. Son dos puntos objetivamente positivos sobre los que aconsejo pensar a los personajes del Régimen y a los de extramuros. Es, reipito, un balance de los hechos y no una opinión.

No previsto, quizá; pero muy lógico. Tal es mi opinión personal sobre el nombramiento de don Carlos Arias Navarro para presidente del Gobierno.

No previsto en los primeros momentos por una serie de razones. Quizá la primera de ellas es que el propio interesado no se ha postulado nunca para el cargo. No ha hecho campañas, pronunciado discursos, escrito libros ni nada por el estilo. Cuando ahora los diarios publicamos su biografía nos damos

cuenta de cuánto Ignoramos sobre el presidente del Gobierno. No tiene discursos políticos en los cuales defina o tome partido sobre los distintos problemas del país; sólo se ha pronunciado explícitamente sobre un tema o una constante: fidelidad a Su Excelencia el Jefe del Estado.

Políticamente ha crecido a la sombra de don Camilo Alonso Vega, ex ministro de la Gobernación e integrante del equipo de la absoluta confianza personal del Jefe del Estado. Aparte de eso, don Carlos Arias no ha "militado" en familia política alguna y es muy difícilmente etiquetable. En este rasgo se parece extraordinariamente a su antecesor, don Luís Carrero Blanco.

En razón de ello opino sobre la lógica de su designación aunque repito que la impresión inicial de la carrera no le designaba ganador. El run-run político había acudido a otros nombres, igualmente prestigiosos, pero con otras características personales y con dimensión política personal más explícita.

Por todo ello, nos hallamos en vísperas de retomar el camino a partir de dos documentos que, por las circunstancias, cobran inusitado valor. El primero de ellos es el mensaje de fin de afta que S. E. el Jefe del Estado ya grabado, pero cuyo texto no será difundido—previsiblemente—hasta esta noche del domingo.

El segundo será la declaración Inicial del nuevo presidente, aunque es de esperar que sea sólo una primera pieza expositiva de líneas generales y no un detallado programa, el cual tendrá que ser hecho, forzosamente, en función de todo el equipo gubernamental que se forme o que permanezca.

En mi opinión personal, los problemas alineados en la mesa del nuevo presidente se pueden enunciar así:

• TERRORISMO. — El país no atraviesa una situación de particular desorden público. Es cierto que los hechos terroristas eon extraordinariamente graves, como el que ha dado lugar a todo este proceso.

Pero están ideológicamente circunscritos a una facción muy pequeña de la población española y que sin la protección de una frontera serían virtualmente irrealizables. En el aspecto social, las huelgas convocadas con fines explícitamente políticos no tienen casi nunca eco; son importantes, en cambio, las huelgas nacidas de desacuerdos con las empresas, aunque aquí también intervenga, como es de esperar, la agitación política y sindical. Pero básicamente nacen de conflictos empresariales y a veces habrá que preguntar a las empresas por q\-é suceden algunas huelgas.

• LA RENOVACIÓN BIOLÓGICA.—Por fuerza de las circunstancias, ia España de hoy

es mayoritariamente joven. Responde a unos condicionamientos ideológicos, morales y políticos distintos a los de hace cuarenta o cincuenta años. La transformación sociológica es también evidente. Por ejemplo, el profesor Martínez Cuadrado señalaba como factores de estabilidad española la desaparición casi ultimada del campesinado eventual j la no existencia en las grandes aglomeraciones urbanas de un subproletariado carente de trabajo, de asistencia médica o de unas bases mínimas de protección general. Es decir, se han liquidado los focos sociológicamente activos para incubar movimientos revolucionarios.

• LA POLÍTICA.—España pide, mayoritariamente, una participación pacífica y ordenada en la definición de los grandes criterios nacionales. En mi opinión, no se exigen libertades para hacer grandes y espectaculares manifestaciones; se pide más bien canalizar los poderes del ciudadano a través de cauces pacíficos y si es posible fáciles.

Precisamente los últimos movimientos políticos del gabinete de don Luis Carrero habían casi ultimado un plan de participación política, bautizado como "Ofensiva Institucional" por don Torcuato Fernández Miranda. Hoy día pocas personas conocen esos textos, sobre los cuales cayó la ley de Secretos Oficiales, pero es público que ya estaban hechos.

• LA ECONOMÍA. —Cuando pase el "shock" tendremos que dirigir de nuevo los ojos hacia la gran crisis "económica. No es cuestión de echarle la culpa a nadie. Es una crisis general en todo el Occidente libre, agravada por la carestía de un producto esencial, el petróleo.

Ea impensable una crisis sin agitación social ni aquí, ni en Suecia o Japón. En la proiporción en que las medidas ya adoptadas vayan dando el fruto que se quiere, habrá mayor paz social. En la medida en que la eterna lucha precio/salario sea desigual, tendremos una lógica reacción de malhumor, primero; de intranquilidad, después.

Estos, me parece, son los puntos básicos que pueden preocupar. No son, pues, problema de funcionamiento interno de los recursos del régimen y de sus instituciones, sino problemas de la vida a la Intemperie como cada Gobierno en cada país.

Luis APOSTUA

 

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