Autor: Llorens, Joan. 
   La izquierda hacia la derecha     
 
 Madrid.    31/07/1969.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LA IZQUIERDA HACIA LA DERECHA

Por Joan LLORENS

¿Qué está, pasando en Italia y cómo puede relacionarse con lo que pasa en su contexto europeo? En Italia los grupos más a .la izquierda de los partidos que compartían el Gobierno creen que la apertura a "sinistra" debe llegar hasta el partido comunista, al que consideran liberado de la subordinación incondicional a la U.R.S.S. y de los vicios totalitarios. Por el contrario, los centros y derechas de esos partidos opinan que tales cambios son ilusorios y que la alianza actual no debe llevarse mas lejos. Pero con ella los socialistas no pueden llevar a cabo las reformas que se proponen—porque existe el freno de la derecha democristiana—y pierden votos en cada elección.

De ahí la crisis manifestada en el reciente congreso del Partido Socialista, que, como es sabido, ha sufrido una nueva división.

Esta es la síntesis, muy esquemática, de una crisis compleja y honda que comenzó a manifestarse en otro congreso anterior: el de la Democracia Cristiana, cuyas tendencias izquierdistas desean la apertura hacia el Partido Comunista italiano. No cabe duda de que este partido está recogiendo la siembra del testamento de Togliati, la actitud contraria a la invasión de Checoslovaquia y la oposición al monolitismo que quiere imponer Moscú.

No basta el desarrollo económico

Pero ¿cómo pueden relacionarse estos hechos con lo que sucede en el contexto europeo? Habrá que examinar el proceso inmediato. Si hay nuevo gobierno que repite la fórmula última, es decir, la colaboración de socialistas y democristianos, se aplazará la resolución de la crisis de fondo, pero se Ahondará aún más la distancia que separa a los aperturistas de los moderados. Y ello, entre otras razones, porque continuarán sin resolver los conflictos sociales, realmente agudos, que se vienen registrando. Hay en Italia, un malestar social profundo y de raíz, debido a que el crecimiento económico enriquece el Norte y empobrece el Sur, donde no se abordan las reformas estructurales necesarias. Por otra parte, la situación de los emigrantes del "mezzoglomo" en el Norte es sumamente precaria y, lejos de integrarlos, los convierte en una irritada y susceptible capa social. Este fermento se une a la insatisfacción general del mundo obrero por su escasa participación en los frutos del desarrollo.

Es decir, la expansion economica de Italia no instala suficientemente a las fuerzas obreras y sensibiliza en este problema a sectores cada vez más amplios de la clientela demócrata,cristiana. La unidad del voto católico está ya rota y el equilibrio electoral resulta cada vez más difícil.

Algunos aspectos de este cuadro se parecen al que presenta Francia, donde el socialismo está desapareciendo de la escena política, pero no puede decirse lo mismo de Holanda, de Bélgica y Alemania o Luxemburgo. ¿Por qué? Porque en estos países la identificación cristianos-derecha ya hace tiempo que ha sido sustituida por una libertad de opción más equilibradora. El caso francés no es el mismo, evidentemente, puesto que allí existe una derecha que tradicionalmente ha sido no confesional e incluso no creyente, y que se justifica sólo por los intereses que agrupa. Desde otro punto de vista, también hay diferencias por lo que toca a Holanda y Alemania, e incluso a Luxemburgo y, aunque no tanto, a Bélgica, países en los cuales una distribución de la renta menos desequilibrada que la de Italia alivia las tensiones y las reduce a problemática minoritaria. Es decir, lo que estos países producen en este orden de cosas es la "contestación" de quienes creen que la sociedad de conumo impide el consumo de libertad.

Pero hay algo de común en el contexto general de la Europa de los "Seis", y es el hecho de que en todos los países que la Integran se ha producido un desplazamiento hacia la derecha de las fuerzas políticas. Los partidos comunistas, sobre todo en Francia y en Italia—que es donde son. Importantes—, se presentan con programas moderados, sin los cuales no les seguiría la masa electoral obrera. Esto obliga a los partidos socialistas a unírseles o a desplazarse hacia la derecha y suscita en las zonas izquierdistas de los movimientos cristianos el afán de aprovechar la situación y desembarazarse de su imagen burguesa, colaborando con un comunismo tan adaptado a las circunstancias

¿Qué puede resultar de iodo esto?

Llegara a haber en Italia y en Francia una situación parecida a la de Alemania, Holanda, Bélgica, la misma Inglaterra, etc., donde las tendencias de compromiso centrista se imponen, o habrá una radicalización a la izquierda? Para la "reentrée" francesa se anuncian confrontaciones entre el Gobierno y los Sindicatos. Veremos si hay compromiso o si se llegan a reproducir en alguna medida las escenas de mayo del pasado año. En Italia el porvenir inmediato está más inclinado hacia la tensión, porque se trata de un país menos estabilizado. Para estabilizarlo y alcanzar el nivel de distribución de rentas de Alemania, por ejemplo, e incluso de la misma Francia, habría que hacer poco menos que una revolución, y no parece que el partido hasta hoy dominante sea capaz de llevarla a cabo. Ni solo ni con la colaboración del socialismo moderado.

El punto de partida de Italia no es el de Francia ni el de los otros países que forman con ella el Mercado Común. Ninguno tiene "mezzogiorno" con estructuras agrarias feudales y sin industrialización, ni una población obligada a emigrar al Norte, donde se convierten en parientes pobres, ni una tradición de compromiso entre las fuerzas enfrentadas.

Este sumario análisis no es gratuito, puesto que si se llegara en Italia a un gobierno de frente popular, con inclusión de fuerzas europeístas, como podrían serlo las de la izquierda democristiana y socialista, nos encontraríamos con un Mercado Común bastante distinto del actual. Un Mercado Común en el que se piensa poco todavía, pero a cuyo Parlamento pueden llegar un día diputados que planteen las cosas de manera bastante diferente a como las plantean hoy los que se sientan en este organismo consultivo.

Y si se hibernan, como parece que está sucediendo, las situaciones de los dos bloques que caminan hacia una entente, a los partidos comunistas europeos no les quedará más juego posible que el de la Comunidad,

 

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