Autor: BURGUERA. 
   Demócratas y europeístas     
 
 Madrid.    10/01/1970.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Tendido de SOL

Demócratas y europeístas

SE acaba de reprochar a los que, en opinión del autor, vivieron fiebres fascistas años atrás el haber cambiado aquellas calenturas por unas actuales tercianas democráticas. Quien esto dice se sorprende también de que vivamos en una "especie de éxtasis democrático y europeísta".

Uno piensa que no hay nada malo en que las personas evolucionen si, como dicen en mi pueblo, "la cosa es para bien". Si alguien fue, en determinados momentos, totalitario convencido y hoy piensa que la democracia es la mejor—o la menos mala— de las opciones políticas, hay que concederle e. margen necesario de confianza, sin reticencias. Pero entendámonos: siempre que esa evolución´ sea sincera y no coyuntural. Es decir, siempre que demaestre, palpablemente, sus convicciones democráticas. Lo cual supone un reconocimiento previo ce su error anterior. Cosa, ésta, muy importante.

Existen quienes, en épocas no demasiado lejanas, hablaban dogmáticamente de las excelencias fascistas y que actualmente se muestran más demócratas que nadie. Más incluso que aquellos que postulaban1 la democracia cuando ellos tildaban, a sus partidarios, de "memócratas". Esto, naturalmente, no es serio. Y menos sin un reconocimiento de su equivocación pasada.

Mi generación ha asistido, estupefacta, a una serie de cambios, sin justificación previa, que la ha sumido en la más absoluta perplejidad. Ha visto cómo, quienes durante años le estuvieron inculcando las maravillas del negro y repudiando el blanco, de pronto, un día, sin previo aviso, se levantaron cantando las alabanzas de este último. Nosotros, los jovenes, nos quedamos desconcertados. Y en vista de ello, cada uno las compuso a su modo y echó a andar por el camino que creyó más conveniente.

En todo esto que digo pueden encontrarle os fundamentos principales de esa desorientación que, se dice, ha existido en algunas generaciones de la posguerra. Se les hizo aprender anas canciones, y fuego, sin ninguna advertencia, se cambiaron, de golpe, las partituras en los atriles. El resultado fue la descomposición del coro y naturalmente, un precioso tiempo perdido que cada cual tuvo que recuperar según sus posibilidades y sus preferencias. Conviene que tengan en cuenta .odas estas cosas quienes pretendan bucear en lo que ha sido la juventud en estos años pasados, la juventud de entonce» que boy ronda los cuarenta. Es un aviso cordial a los sociólogos.

CÁMARAS, SINDICATOS Y CONJUGACIÓN DE VERBOS

Hace quince días hablábamos en este tendido sobre las Cámara* y so incorporación a la Organización Sindical. Posteriormente han aparecido en la Prensa unas declaraciones referentes al tema, debidas a personalidades pertenecientes a ambos estamentos. Dos presidentes de Cámaras se manifiestan en contra de la incorporación. Un alto cargo sindical se pronuncia a favor. Cada ano expone sus argumentos. No vamos .« entrar en ellos. Sólo pensamos detenernos en una frase de la autoridad sindical entrevistada que dice, textualmente, que las Cámaras "deberán incluirse o incorporarse, lo que no quiere decir integrarse, en la Organización Sindical".

Es decir, que, por lo visto, e tí los Sindicatos se puede estar {ocluido o incorporado, pero al mismo tiempo no integrado. ¿Y cuál es la diferencia? Sería interesante consultar con el profesor Criado del Val, técnico en la materia, sobre estos términos y sus matices. Yo, a simple vista, no veo excesivas diferencias. ¿Cómo se puede estar incluido o incorporado sin estar integrado? ¿Y si no se va a estar integrado para qué sirve estar incluido?

Es fabuloso lo que se puede hacer con el lenguaje. Hay que reconocer que en esto de jugar con las palabras para complacer a todos ha habido, entre nosotros, verdaderos maestros. Recuérdese aquella deudosa frase cuando, ante las impaciencias de unos y los temores de otros, en orden a cierto ordenamiento futuro, se dijo que iba a ser "diferente, pero no distinto". Sutil afirmación1 que permitía dar satisfacción a todos. A los que esperaban un aperturismo se les decía que, efectivamente, la cosa iba a ver "diferente". A los que temían un avance excesivo se les calmaba deciéndoles que, pese a todo, no iba a ser "distinta".

Ahora, sobre (res verbos equivalentes—incluir, incorporar, integrar—, «e quiere hacer distinciones de matiz difícilmente explicables. Porque lo que es evidente es que, o las Cámaras incluyen, se incorporan, es decir, se integran en Sindicatos, lo que significa que son algo que pasa a formar parte de un todo—que eso vienen a decir todos y cada uno de los verbos citados—, o no forman parte y se quedan fuera, ni incluidas, ni incorporadas, ni integradas. Lo demás es querer proponer incertídumbres, inseguridades, acertijos. Pretender que las Cámaras, como las Comunidades de Regantes, como otros posibles organismos, se incorporen a la Organización Sindical para que puedan ejercer una mayor representatividad, es argumento débil, puesto que, de por sí, ya son representativos. Lo más que pueden conseguir, en este orden, es ampliar las posibilidades de la Organización Sindical, quien, a través de las presidencias nacionales de estas entidades incorporadas, puede hacer llegar a las Cortes como procuradores, a aquellas personas afines que no hayan podido conseguirlo, por ejemplo, a través de las urnas er las elecciones familiares. Curiosa representatividad, por cierto.

BURGUERA

 

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