Autor: Ferrando, Juan. 
   Anacronismo del estado unitario     
 
 Madrid.    10/07/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

ANACRONISMO DEL ESTADO UNITARIO

Por JUAN FERRANDO

La democracia individualista y centralizadora fue un producto de la burguesía en su intento 8e destrir a los otros estamentos y de controlar la vida toda del país en beneficio propio. La burguesía trasladó la soberanía del Rey a la Nación—soberanía nacional—y arbitró una teoría política que le permitía monopolizar el poder: la Nación soberana era la única titular de todo poder, de todo derecho. Ella lo delegaría en quienes creyera que lo merecían más.

En quiénes? Los que la atenían con sus impuestos lan los beneficiados de este delegación de poderes de \f Nación soberana. El sufragio censatario o capacidad de e gir y ser elegido, limitado por razones económicas, coba así carta de naturaleza politica. La burguesía, pagadera de impuestos recibiría de 1a Nación el mandato de regir destinos. Los miembros ii^egrantes de la clase burguese no en cuanto ciudadanos, sido como pertenecientes a ta clase—pagadora de impuestos—, serán los titulares d un nuevo derecho: el de electores y elegibles para cumplir la función de servir « tí Nación. Ser elector o elegible era una función—y no UB derecho—que tenía que cumplir la burguesía por mandato de la Nación soberana, pues los órganos o instrumento» más adecuados para el servicio de la Nación eran quienes la sustentaban económicamente. Por eso en el marco de la teoría electoral liberal-burguesa los dos principios del electorado-funcíón y del sufragio censatario se hallan íntimamente trabados.

El pluralismo termina reapareciendo

A medida que los otros grupos sociales, tanto profesionales, como culturales, etc., se fueron fortaleciendo frente al Estado, éste se vio obligado a reconocer su existencia, y por ello a descentralizarse administrativamente en beneficio de tales grupos. La democracia pluralista implica el reconocimiento de la existencia de una multiplicidad de grupos sociales intermedios entre el individuo y el Estado. De ahí que la democracia pluralista haya utilizado la descentralización como uno de sus instrumentos más útiles para la realización de una verdadera y real democracia.

La burguesía, beneficiaría del Estado centralista

¿Por qué la clase dirigente burguesa no quería reformar administrativamente la estructura del Estado? A ello podemos responder de la siguiente forma:

1. La "élite" gobernante estaba integrada por elementos de la burguesía financiera, comercial e industrial.

2. La burguesía monopolizaba el poder gracias al sistema electoral vigente.

3. La "élite" gobernante utilizaba el Estado, tanto política como administrativamente, en provecho de sus intereses de clase.

En una palabra, la burguesía deseaba continuar con la democracia política individualista, que había copiado de Francia, con el Estado unitario centralizado. Y así, por ejemplo, los enemigos de la región, como instrumento de descentralización administrativa, aducían, como argumento contra la descentralización regional, que ello implicaría un peligro para la unidad del Estado. Eran enemigos de los cuerpos intermedios, y a este respecto nos podemos preguntar: ¿Era realmente la región un peligro para la unidad del Estado?, o ¿Se servían de este argumento para encubrir otros intereses de clase o partido?

Por una Administración descentralizada

Con el sistema administrativo vigente la clase gobernante se interfería en todos los campos de la vida nacional sin que se le presentasen obstáculos de ninguna clase. Concentrada en el Estado la suma de todos los poderes, los individuos, los grupos y las instituciones particulares quedaban de hecho privados de todo medio eficaz de resistencia legal. El sistema vigente proporcionaba a la clase gobernante ocasión para toda especie de injerencias en los órganos de la Administración, y, a su vez, sobre los derechos de los ciudadanos. "Así, pues, el principio de la libertad dentro de la ley quedaba reducido a una cosa ilusoria", como dice G. Ruggiero.

Pero la lucha a favor de ana Administración independiente de la política, es decir, de la burguesía, es uno de los objetivos fundamentales de casi todas tendencias políticas contemporáneas, que luchan por la existencia de un efectivo Estado social de Derecho, como condición esencial para una auténtica vida democrática. Para ello es indispensable una descentralización administrativa y la independencia de la Administración local respecto de la política del Centro.

Podemos afirmar, pues, que los enemigos de la descentralización regional, por ejemplo, basaban y basan sus antipatías en dos razones: manifiesta una y oculta otra:

1) La descentralización regional es un peligro para !a unidad del Estado; y

2) La centralización sirve a los intereses de la clase gobernante, tanto de la derecha como de la izquierda.

El problema que contemporáneamente a la unificación nacional debía haber sido resuelto, y no lo fue, era el de insertar política y ad-y cualesquiera otro tipo de cuerpos intermedios en la nación. Se creyó poder negar el problema misino, por temer a que resurgiesen intereses locales, de grupo o que se formasen núcleos de intereses opuestos a los nacionales. De ahí que la unificación que se consiguió fue dirigida y centralizada, y, por tanto, contra los legítimos intereses de los grupos sociales parciales en los que también se halla inserta la persona humana. La democracia pluralista se impone. Es, diríamos, de derecho natural.

 

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