Autor: Esperabé de Arteaga González, Jesús. 
 Por encima de la Ley Orgánica, dos Españas. 
 Democratizar las instituciones     
 
 Madrid.     Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Por encima de la Ley Orgánica, dos Españas

DEMOCRATIZAR LAS INSTITUCIONES

Por Jesús Esperabé de Arteaga,

procurador en Cortes

El día primero de año, en MADRID, y con motivo de la ausencia de procuradores al discutirse los Presupuestos, planteaba yo el problema de la ejecución de la Ley Orgánica, que, a mi entender, está por estrenar. Decía entonces que sólo después de haberse llevado a la práctica las previsiones del legislador orgánico podría verse si el original sistema constitucional español era viable. Hoy queremos puntualizar conceptos y concretar las acciones—en esta línea—más urgentes.

Equilibrio en el Consejo

La primera urgencia que salta a la vista estriba en armonizar el artículo cuarto de la ley de 10 de enero de 1967, que define el Movimiento, con el apartado a) del articulo 22, que contempla el escalón electivo, del Consejo Nacional. La Ley Orgánica, frente & unos Consejos designados, como eran los de FET y de las JONS, establece una especie de equilibro entre designación y «lección. Así, frente a los 47 consejeros designados que suman los llamados "cuarenta de Ayete" (d« nombramiento por Franco) y los seis atribuidos al presidente del Gobierno, más el secretario general, también designado y que ejerce las funciones de vicepresidente—y los ministros presentes en los Plenos—, están los 50 elegidos por las provincias y los 12 que representan a las estructuras básicas de la comunidad nacional, cuyo encasillado depende del grado democrático que haya imperado a la hora de elegirlos. Pues es claro que no todos los que representan a los Sindicatos, a las familias y a los Municipios están situados—por los procedimientos y modos de elección—a un mismo nivel representativo.

Pero si el Movimiento es la comunidad de los españoles que, aceptando los Principios de 17 de mayo de 1958, en ordenada concurrencia de criterios informa nuestro sistema político, y como tal, y con aquel condicionamiento (la aceptación de los Principios), está abierto a todos los españoles, ¿cómo no abrir el Movimiento a la hora de elegir a esos consejeros, máxime si, además de consejeros, son por derecho propio procuradores en Cortes? Porque resulta que el Movimiento se ha unlversalizado y que ya no es sectorial, como era el que nació del decreto de unificación, en el que la información de nuestro .sistema se reservaba en exclusiva a FET y de las JONS, de la que sólo formaban parte los que habían pertenecido a los cuadros del Ejército y a Falange y al Requeté y los que después de un noviciado de cinco años recibían el espaldarazo d« los jefes provinciales.

Dos Españas: la legal y la real

La falta de apertura patente entraña la primera distorsión que se observa entre lo que pudiera ser la España legal y la España real. Pues si bien "de jure" la diferencia que existe entre el Movimiento de hoy y el Movimiento de ayer es abismal (va desde constituir "domaine reservé" de unos, a estar abierto a todos los españoles que acepten las definiciones programáticas de los Principios), "de facto", y a la hora de elegir más o menos democráticamente a esos 50 consejeros que han de representar las provincias en la Cámara Alta, el sistema electoral es tan enteco, tan reducido y tan poco elástico, que constituye, si, una democracia; pero una democracia para una clase (para los antiguos militantes y adheridos). Esto es, para los que antes eran motor y hasta esencia o carburante del partido, que a su vez se identificaba entonces con el Movimiento.

Secularización del Consejo Nacional

Luego si se quiere prosperar, avanzar, progresar, entrar, en suma, en el condicionado y juego de la Ley Orgánica, habrá que abrir aquel cauce—el de la representación, democrática del Consejo—al resto del país. De lo contrario, désele otro giro al artículo cuarto de aquella Ley y no se diga que este Movimiento, el Movimiento de hoy, es de todos. Porque, al menos a la hora de votar y para elegir a los consejeros representativos — que también son procuradores—, resulta que la parcela está acotada. Y que sólo un reducido número de españoles puéde dedicarse al noble ejercicio de la participación política por este cauce. Y si al reducido censo electoral de los antiguos afiliados se añade la atracción carismática del Jefe provincial del Movimiento, que sigue siendo jerarquía y, además, por unión personal, gobernador civil, se comprenderá cómo este sector electivo o representativo de la Ley Orgánica, en la práctica y por "mor" de las circunstancias, tiene muy poca graduación democrática. Por lo que a la postre, y pese a las previsiones de la ley de 10 de enero de 1967, monta tanto o tanto monta el Consejo de FET como el Consejo Nacional del Movimiento.

Yo creo que el problema de la autenticidad representativa del Consejo, y por ende de un importante sector de las Cortes, debe abordarse antes de acometer la próxima legislatura. Y no sé por qué me parece que ésta

 

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