Autor: Peces-Barba Martínez, Gregorio. 
 Balance de la Ley de Prensa e Imprenta. 
 Código Penal y Jurado de Ética     
 
 Madrid.    15/11/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Código Penal y Jurado de Etica

Por GREGORIO PECES-BARBA MARTÍNEZ

£5 necesario hacer, para terminar con este examen (ver MADRID, 13 y 14 de noviembre de 1969, pág. 3), una referencia a dos problema, que afectan muy directamente a la libertad que analizamos aunque no deriven directamente de la ley de Prensa e Imprenta. Se trata, por una parte, del artículo 165 bis del Código Penal, y por otra, del llamado Jurado de Etica profesional periodística, que juzga a los profesionales del periodismo al modo de los Tribunales de honor.

Por lo que se refiere al artículo 165 bis b) del Código Penal, establece un tipo absolutamente artificial, que no se sujeta a los principios generales sobre la tipicidad, para asegurar la protección del inculpado en un enjuiciamiento con toda serie de garantían. El tal artículo es casi una repetición del artículo segundo de la ley de Prensa, con una curiosa supresión: la del honor personal y familiar, que queda fuera de su protección. La ambigüedad de los términos en que se describen las conductas que se consideran delictivas, frente a la exigencia tajante de que los tipos deben er claros y concretos, sin posibilidad de interpretación, invalida radicalmente este artículo. Su derogación es imprescindible. Los tipos normales de todo Código Penal, injurias, calumnias, desacato, etcétera, son suficientes para la protección de ´a sociedad y del Estado frente a las entralimitaciones a la libertad de expresión.

Ya en su tramitación las protestas fueron unánimes. Toda la Prensa estuvo en contra de su aprobación. La opinión publica, en lo que fue posible conocer su parecer, también mostró su criterio desfavorable. Un representante eminente de los periodistas, quizá para tranquilizar a éstos, razonablemente alarmados, afirmó que si bien la aprobación del artículo era inevitable, nunca se aplicaría. Esta opinión ha sido desmentida por algunos d¿ los procesamientos y condenas producidos por la jurisdicción de Orden Público. En todo caso, el artículo 165 bis b) no tiene razón de ser y su derogación parece la única solución posible.

La actuación del Jurado de Etica profesional periodística que juzga sobre los principios de la profesión, al modo de Tribunal de honor, hubiera podido ser claramente positivo si fuera realmente un Tribunal de honor. Ello supondría un paso importante en el reconocimiento del pluralismo de la sociedad y de la competencia de las organizaciones intermedias para resolver en su ámbito sus propios problemas. Pero no son realmente las Asociaciones de ¡a Prensa las que realizan esa función, sino que la interferencia mayoritaria de la Administración convierte a estos Jurados en órganos, no de esas Asociaciones interesadas, sino del departamento ministerial correspondiente. Sólo la transformación, por la procedencia de sus miembros y por su método de designación, en un Jurado de las Asociaciones de la Prensa, para y por profesionales periodistas, puede dar sentido al Jurado de Etica profesional y hacerle un instrumento positivo de cara al desarrollo pleno de la libertad de expresión a través de la Prensa y de la Imprenta.

A la altura de la experiencia de la libertad de Prensa e Imprenta en España, las precedentes observaciones son aquellas que me parecen oportunas para el desarrollo auténtico de ese derecho fundamental. A todos, pero especialmente a aquellos que tienen posibilidad de influir en la modificación de la legalidad, nos corresponde ese esfuerzo.

 

< Volver