Autor: Sentís, Carlos. 
   El socialismo a la sueca, más sueco que socialista     
 
 Informaciones.    12/05/1971.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

El "socialismo a la sueca", más sueco que socialista

Por Carlos SENTÍS

LOS servicios que obtiene el ciudadano, y gracias a los cuales no le resulta demasiado ingrato pagar impuestos, no se limitan a la seguridad social, retiros, etc. Además de las compensaciones que otorga el Estado hay que contar las municipales, que en la ciudad de Estocolmo son especialmente modélicas. No me entusiasmó de manera especial la visita al Ayuntamiento, aunque colocado a flor de agua —se ha dicho que Estocolmo es la Venecía del Norte— la situación del Ayuntamiento es espléndida y de gran belleza. Sin embargo, el edificio, que enseñan tan ufanos, carece de originalidad artística, como casi todo en Suecia, y los modelos son perfectamente identificables.

En cambio, lo que es singular en el Municipio de Estocolmo es la ayuda prestada a los ciudadanos para que puedan instalarse fuera de la capital, en barrios nuevos y espaciosos, desde donde puedan trasladarse a la ciudad todos los días para trabajar. En Estocolmo no han resuelto el problema de la vivienda, que es todavía muy duro y difícil en toda Suecia, pero han construido barrios o suburbios satélites en mayor número y calidad que en. cualquier otra gran ciudad que yo conozca. Tomando las cosas con previsión y antelación, el Municipio de Estocolmo ha ido comprando todos los terrenos que, más o menos, rodean la ciudad. Hoy posee el Municipio, en propiedad, mas del 80 por 100 de los sectores sobre los cuales la ciudad puede extenderse. Sin dejar lugar a la especulación de terrenos dirige, con tiempo pop delante y metódicamente, el crecimiento tentacular de la ciudad, orientándolo hacia donde quiere: no tiene más que extender hacia alguna parte determinada la línea del Metro, montar una estación y, en torno a ella, pronto se organiza una población satélite. También se preocupa el Municipio de que tales núcleos de población tengan vida propia. Monta jardines, plazas, centros para peatones, bibliotecas y otras atenciones culturales.

CIUDADES «DORMITORIO»

Las que visité me parecieron bien. Pero Justamente en esta cuestión de la vivienda es donde se acusa (junto con los precios que suben por Ja inflación) el descontento ciudadano. Al malestar público no ]« faltan nunca motivos, causas o pretextos, y así, a pesar de las características de los centros urbanos apuntados, sus habitantes no se sienten satisfechos: se aburren ea las flamantes edificaciones, calles o plazas, que no tienen ninguna tradición y que dan la sensación de un decorado de teatro. De aquí que se haya dicho que esos núcleos urbanos que se alcanzan por el Metropolitano, son únicamente «ciudades-dormitorio». La gente no se queda en ellas, y cuando dispone de un mínimo de tiempo se escapa a Estocolmo, aunque allí no haga otra cosa que merodear por las calles. No se establecen suficientes contactos humanos, cosa que, por lo visto, en Suecia resulta mucho más dificil que en otras partes; al mutismo e introspección propia del sueco, se une una timidez que sólo »e saltan a la torera en algunas ocasiones, bien porque han bebido, bien porque se lanzan a alguna alocada juerga. El lado negativo de Suecia es el aburrimiento, el aislamiento que agrava, o quizá también provoca, un invierno durísimo, de aproximadamente unos nueves meses, con jornadas casi continuas de oscuridad.

Ya que no se ha podido proporcionar a las gentes casitas con un poco de jardín, aunque fuese diminuto —esta es la fórmula de entroncar relaciones humanas fácilmente—, el Municipio de Estocolmo está pensando en dotar a los pisos de las zonas aludidas, de galerías o cristaleras que permitan verse unos a otros y no encontrarse solamente, como hasta ahora, en lugares y momentos poco propicios, como son los vestíbulos, los ascensores o pasillos de las casas, que en algunos sitios de por aquí llamamos «paratas»

EL EQUILIBRIO DIFÍCIL

Hay actualmente como un descontento general que mucha gente no sabe siquiera cómo formular o explicar. Las huelgas, la ruptura del equilibrio social después de treinta años sin conflicto alguno, pueden indicar que un mundo tenido poco menos que por idílico, ha tocado un techo o ha caído en un callejón de salida difícil. Las crecientes exigencias en pos de un siempre superior nivel de vida, pueden quitar a Suecia su fuerza en el mercado mundial, y entonce» empeorarían para todos. A Suecia quizá, le convendría que Jos otros países llegaran a su nivel, en vez de quedarse como está ahora, sola y algo perdida, en una especie de limbo. Lo cierto es que falta imaginación para encontrar nuevas fórmulas, y viven como los rumiantes: con lo almacenado. Por otro lado, el nuevo «¡Premier», olaf Palmer, predicando una nueva igualdad técnica, parece contagiar aí país de un cierto nerviosismo que contrasta algo con el aplomo pausado de su predecesor, Erlanger, el patriarca. Olaf Palmer pretende contrarrestar el descontento y mal humor ofreciendo objetivos muchas veces meramente verbales, algunos de los cuales no dejan de comprometer la posición internacional de Suecia.

Olaf Palmer ha acentuado, en efecto, una posición crítica y hasta agresiva, frente a la situación de muchos países. Debido a sus declaraciones incisivas contra Estados Unidos sobre la guerra del Vietnam (sin tener en cuenta que la verdadera neutralidad no puede ser unilateral), Suecia ha chocado reiteradamente con Norteamérica. Como para ahondar esta diferencia, Estocolmo se ha convertido, al amparo dea Gobierno sueco, en él refulgió de mucho* desertores americanos del Vietnam y de no pocos negros protestatarios pertenecientes o no a los «Panteras». El Gobierno de Nixon, después de dejar a Estocolmo sin embajador durante algún tiempo, mandó, no sin cierta dosis de ironía, un embajador negro, Mr. Holland, que además tiene dos metros de estatura, lo que hace que «soorevuele» por encima de las cabezas de los suecos, habituados, en general, a dominar, en estatura física a la mayor parte de los extranjeros.

La embajadora norteamericana, que parece una «mammy» ¿fe las que salían en las películas costumbristas sobre tee Estados del sur americanos, íes espetó a unas esposas de los dirigentes suecos que se compadecían por las manifestaciones que de forma esporádica se presentan a las puertas de la Embajada de Estados Unidos: «Ahora ya es diferente cuando vine. Desde que sé que estos "manifestante»" cobran para actuar, ya no me importa.»

—Pues no es tan seguro eso de que cobren —le atajó una señora sueca con un respingo.

—Ya puede estar segura de que cobran. A diez coronas (a hora.

Algunas veces se ha visto a manifestantes mirar repetidamente su reloj al acercarse la una, momento en que todos se van a comer. Estos «manifestantes» parecían ser los mismos ante la Embajada americana, ante Embajada yugoslava, la rusa o la española. Lo malo es que a veces los manifestantes no son suecos cronometrados. Tienen otro origen, y amparados por la tolerancia sueca, pueden llegar a lo que ya ha ocurrido hace unas semanas: al asalto a la Embajada yugoslava y al asesinato del embajador a manos de terroristas croatas.

NEUTRALIDAD, PERO MENOS

En punto a las relaciones internacionales, en la neutralista Suecia se hacen muchos distingos. Muchos no quieren ir al Mercado Común porque está Alemania, a pesar de sus antañonas inclinaciones germanas y de, incluso, cierta tolerancia frente a los nazis. Los noruegos nunca acaban de olvidar que los suecos permitieron el Paso de un todo a otro de su territorio de las tropas hitlerianas que fueron a atacarles. Los suecos manifiestan hoy, pese a todos los cambios de la Alemania occidental, ana enfática resistencia a tener demasiados contactos con ios alemanes.

Son, quizá, aún más inesperados los sentimientos hostiles a Francia que hoy le pueden descubrir. Suecia, que tiene tan buena Prensa entre lo» periódicos de París —frecuentemente ensalzan el «modelo» sueco—, alimenta, en cambio, a través de su Prensa una evidente hostilidad a Francia, a pesar de que su propia dinastía fue fundada, como es sabido, por el general Bernadotte, el único napoleonista —aunque fue a Dase de traicionar a su amigo, el gran corso— que murió sentado en un trono que todavía hoy suosiste.

Él distanciamiento sueco con relación a Francia pudo agravarse durante los días de De Gaulle, personaje que les fue siempre antipático, asi como sus propósitos de liderato europeo, que en Suecia temen pueda favorecer, además de a Francia, a los países latinos, siempre tenidos por menos o recelados. El único país que admiran es Inglaterra.

La Prensa sueca es, pasando a otro plano paralelo, la más agresiva a todo lo que concierne a la actual sitúacion española. «Se complacen tanto en ello —me ha dicho un español que lleva muchos año» en Estocolmo—, que tuve la curiosidad de saber qué decían los periódicos en tiempo de la Monarquía y de la República, Pasé unas cuantas tardes en una hemeroteca. Me encontré que también durante Tas épocas monárquica y republicana nos ponían de vuelta y media por todo y por nada.» La leyenda negra ha fructificado mucho bajo el hállto gélido de la capital y de la Reina Cristina. El catolicismo está allí tremendamente discriminado; cualquier orden religiosa no podría, hoy, debido a las especiales disposiciones legislativas y fiscales, levantar otra iglesia ni abrir otro colegio.

Volviendo ahora al trato que los periodistas suecos has dedicado siempre a España, quizá debería advertirse que, o bien porque se pasaran de rosca, o bien porque cuando se repiten las mismas cosas acaban por desinteresar, es lo cierto que la población sueca, en general, no se produce con el fanatismo de algunos de los portavoces políticos o periodísticos. A varios centenares de miles alcanzará la cifra de los suecos que habrán visitado España durante el corriente año. La actual crisis económica no perjudicará a esta corriente turística qu« viene a España, porque si la inflación continúa y la vida se hace más cara, aún coa más razón les interesará ir a un país más barato, como España, para ahorrar. Durante este Invierno, por 20.000 pesetas, todo pagado, un número muy considerable de suecos ha pasado dos semanas de vacaciones en las Canarias. Abunda la gente modesta que en Suecia, como en toda Escandinavia, ha estado múltiples veces en España. Vean lo que vean, siempre les parecerá todo mejor de lo que les han contado, allá en Suecia. los «papeles».

ALGO SOBRE EL PARAÍSO

De la misma manera que lo» sueco» que viven la experiencia española adquieres juicios matizados y comprueban que no todo es tan malo, la auscultación del ambiente en la propia Suecia ofrece claroscuros que ao pueden descubrirse desde el sur de Europa, donde no pocos periódicos —hemos hablado antes de algunos de París— presentan, sin demasiado espíritu crítico, un paraíso» sueco como de una sola pieza.

En cuanto a Suecia «modelo», me temo que sólo lo pueda ser prácticamente para loa restantes países escandinavos. Ya hemos apuntado que el «socialismo a la sueca tiene mucho» más Ingredientes suecos que socialistas.

Suecia es un país relativamente pequeño —siete millones de habitantes—, con bastante más territorio del que éstos necesitarían, y además muy homogéneo en cuanto & raza origen, idioma y religión. La terrible Inclemencia de su clima le ha favorecido en lo político y, hasta cierto punto, en lo económico. Las tierras del norte del país han podido ser prácticamente abandonadas. De ellas han partido los escasos campesinos que aún había, y la concentración en las costas meridionales ha venido a realizar de una manera espontánea y sin coerción el ordenamiento industrial que le va » permitir a Suecia entrar, casi únicamente con el Japón, en 3a era posindustrial al finalizar la década actual.

12 de mayo de 1971

 

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