Autor: Buil Giral, León J.. 
 Totalitarismo y democracia. 
 Cambio del planteamiento ideológico     
 
 Ya.     Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ORACIONES

Pag. 7 YA

TOTALITARISMO Y DEMOCRACIA

Cambio del planteamiento ideológico

DESDE que Mannheim puso en pie, allá por la década de loa veinte, su teoría sobre las ideologías en abundamiento científico de lo que no pocos filósofos habían señalado como mero error o "falsa conciencia" el concepto se ha popularizado hasta reducirse a sinónimo de "cuerpo de doctrina finalista", bastante distante del significado que el filósofo magiar elaboró con un contenido más amplio y Util a todos los efectos que el concedido por el marxismo. Pero, apenas había trascendido la nueva formulación, fueron varios los autores que dieron por muertas a las ideologías, ya en forma social o en un trasunto legal, en rápido crepúsculo o en ocaso irreversible, hasta el punto de que, para los tales, nos encontrábamos ante un venerable resto arqueológico de la sociología del conocimiento. Sin negar una pérdida de radicalismo por simple agotamiento de su contenido, los nada infrecuentes movimientos de vaivén que afectan a las estructuras política y económica de las sociedades impiden no ya la muerte, sino tampoco el adormecimiento de los esquemas ideológicos. Para quien conoce y ha sabido disfrutar de las libertades fundamentales o fundado su prosperidad en una burocracia totalitaria o, por el contrario, en un sistema liberal, la mera posibilidad de perder las posiciones alcanzadas le fuerza a inscribirse, mentalmente al menos, en el mundo ideológico que puede asegurarle la justificación y la seguridad. Desde este punto a la radicalización colectiva del pensamiento no existe distancia.

CIERTAMENTE han transcurrido treinta años desde que empezó a nutrirse en número el grupo de los antiideologistas. Este tiempo, corto para la historia antigua, pero importante en nuestros tiempos, ha permitido la aparición o descubrimiento de dos hechos: uno, que los conflictos clasistas tienen un carácter relativo y nunca desaparecen, aunque disminuyen de intensidad al apartarse de la situación de partida; el segundo, la reproducción de las ideologías que pudiéramos llamar de base en el tiempo y en el espacio, polarizadas en los términos de la antítesis liberalismo-totalitarismo. Y no podía ser otro el resultado considerando que el sentimiento de justicia siempre se integra con un elemento de comparación, como han puesto de relieve numerosos estudios realizados sobre la población norteamericana y anglosajona durante más de veinte años y recoge Harold Orlans. Y respecto al sentimiento de libertad, no ha retrocedido, como algunos auguraban, sino ampliado sus objetivos a determinadas ventajas ofrecidas por la sociedad de consumo y la universalización de la cultura.

AQUÍ en España murieron los partidos políticos: sobre el papel y en la realidad. Su puesto fue ocupado por el Movimiento organización que evolucionó desde el primer momento dominado por las notas de unipartidismo y adopción de la doctrina falangista al planteamiento abierto de la Ley Orgánica del Movimiento, que, aún en su definitiva redacción, llamaba (y llama) a colaborar a todos los españoles, sin otro requisito que la aceptación de los principios Fundamentales. E marco legal, con las normas que debían desarrollarlo, permitía un moderado optimismo en cuanto a la participación de tendencias y grupos en la política nacional. Se creyó superado el problema de las ideologías, no por erradicación, sino por consunción y simultánea superación.

Sin embargo, a sólo unos años de aquellas transformaciones legales, el panorama político ha variado sustancialmente. Sin traer a cuenta los nutridos grupos de corte intelectual que han adoptado una actitud de pasiva hostilidad hacia el sistema, se palpa una creciente contradicción entre el desconocimiento legal de organizaciones políticas plurales y la existencia, ya no se sabe si formal o informal, de grupos que manifiestan en el seguimiento de sus objetivos un poder disciplinado que no cuadra con lo espontáneo.

Hay algo más. Para mantener una impunidad, igual se funde en el acaparamiento de la ortodoxia como en la ocultación de móviles netamente ilegales, es necesario el respaldo de algún poder e inspirando a éste, unas tendencias amarradas en el pensamiento politico. Posiblemente esta polarización extrema y sus campos de influencia respectivos no encajen en el concepto histórico de las ideologías o, por decirlo de otro modo, en las ideologías históricas, tal como han sido explicadas hasta «hora. Pero este planteamiento, basado en el relacionismo ha sido superado en puntos fundamenta, les. Hoy, el problema ideológico ha sido reconducido a dos categorías universales: totalitarismo y democracia, con múltiples sub y contraideologías. El aspecto económico. motor de las más significadas ideologías históricas, ha casado a un plano accesorio desde el momento en que se han alcanzado altos resultados socializadores en países capitalistas, pero democráticos, y abultadas injusticias en las. áreas del socialismo totalitario.

SIN desconocer que nuestra nación presenta muchas diferencias sociales y económicas, es dudoso que alguien abrace una doctrina política por reivindicaciones materiales inmediatas. En el fondo subyace la adhesión a esas dos formas de poder: el que se basa en un amplio consenso popular y ea que emana de la fuerza de una oligarquía, Y será muy difícil evitar que ambas posturas se radicalicen si no se adoptan todas y cada una de las medidas figuradas en nuestras Leyes Fundamentales para una participación política abierta y responsable. La alternativa está en el renacimiento de grupos ideológicos al margen del sistema, con una innegable ventaja a favor de los totalitarismos de diverso signo, que encuentran su mejor aliado en la despolitización de las gentes cuando es producida por la dificultad de participar sin trabas.

León J. BUIL GIRALT

 

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