Autor: Gomis, Lorenzo. 
   El inconsciente político     
 
 El Ciervo.     Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL INCONSCIENTE POLÍTICO

El 57 por ciento de los españoles —según la reciente encuesta de ICSA-Galup— dice que la política no le interesa nada. El 67 por ciento de los españoles —según la misma encuesta— dice que siguió el proceso de Burgos con gran interés.

¿Podía ese interés ser otra cosa que político? Poco se supo de los protagonistas; no hubo ingredientes conocidos de tipo personal, sentimental, amoroso, etcétera, que desviaran la atención. En cambio, seguramente no ha habido caso de mayor densidad política, es decir, no ha habido asunto en que se hallaran implicados tantos problemas que sólo despiertan interés entre quienes lo toman por las cuestiones públicas, por los asuntos de la convivencia, es decir, por la política.

El proceso de Burgos, en efecto, se refería de un modo u otro a cuestiones tales como la unidad y diversidad dentro de un Estado, los sentimientos patrióticos, las lenguas, la organización -para fines políticos, las leyes que la rigen, la posibilidad teórica y la posibilidad real de asociación, las cuestiones referentes a los medios y los fines, el uso de la violencia —de una u otra forma y con uno u otro propósito—, los juicios públicos y los secretos, las jurisdicciones especiales, los tribunales militares, la soberanía nacional, la influencia exterior, la opinión pública, las armas, las ideas, la pena de muerte, el indulto, el secuestro, la historia reciente de España, las tensiones entre lo temporal y lo espiritual, las relaciones entre religión y revolución, las huellas de la guerra civil, la evolución de los grupos políticos y sus disidencias, la juventud, las ideologías, el nacionalismo, el marxismo, la acción y la reacción, y todavía muchas otras cuestiones.

¿Podía interesarse en el proceso de Burgos quien no se interesa en la política?

La mayoría de los españoles —según la encuesta—, no se interesa nada en la política. La mayoría de los españoles —según la misma encuesta— se interesó mucho en el proceso de Burgos. Una conclusión aparece con ciertos visos de probabilidad: la mayoría de los españoles no sabe que le interesa la política.

Es una cuestión que merecería análisis, y seguramente psicoanálisis.

¿Por qué la mayoría dice que no le interesa aquello por lo que, en concreto, muestra y aun confiesa interés? ¿Será porque no llama política a lo que lo es, y llama política a lo que sólo lo es de forma indirecta y derivada? ¿Será porque se considera que la política y la atracción por ella no están bien vistos, tienen sus peligros y complicaciones? ¿Será temor a mostrar atisbos de interés por la asociación política, por la asociación ilícita, o será desinterés por el asociacionismo político, por el asociacionismo eventualmente lícito?

No parece que dé la encuesta —pese a la curiosidad que pueden despertar los datos— pie para mayores certidumbres. Queda, eso sí, el desasosiego de esa contradicción que no parece advertirse. Vivimos en un país en que la mayoría tiene a gala no interesarse nada por la política. Y en que, sin embargo, la mayoría —mayoría aún más amplia en sus proporciones— reconoce que siguió con el mayor interés el asunto más intensa y densamente político que se ha producido en un año.

¿Es eso el inconsciente político? Y, si es eso, ¿qué complejos arraigan ahí, qué peligros se encubren?

LORENZO GOMIS

 

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