Una declaración ecuánime     
 
 Ya.    06/05/1973.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

6-V-73

UNA DECLARACIÓN ECUÁNIME

LA declaración del Consejo de ministros último, celebrado bajo la, ^ presidencia del Jefe del Estado, es una llamada al buen sentido del país para que no se deje sorprender por los criminales propósitos de una. minoría sin relieve político ni mensaje social. Este periódico, con todo lo que significa su trayectoria desde que salió a la lux, está por principio al lado de la autoridad en el fomento y la preservación de la convivencia entre los españoles, a la vez qne reprueba los métodos violentos y se hace vos de cuantos buscan honradamente la justicia social por el camino de la dialéctica razonable.

Nada más justo que darles a los guardianes del orden los medios más idóneos para mantenerlo incólume, previniendo mejor que reprimiendo los intentos subversivos, según anuncia el Gobierno. Reiteradamente hemos mantenido la necesidad de que la satisfacción psíquica y la económica sean paralelas en la conciencia profesional de cuantos velan por la paz cívica a lo largo y a lo ancho de nuestra geografía. Y lo volvemos a repetir hoy. al par que expresamos nuestro sincero augurio de que los tristes sucesos que han enlutado en los últimos tiempos al país sean un paréntesis en la marcha de todos hacia "el normal funcionamiento de las instituciones públicas y privadas", que, como dice la nota del Consejo de ministros, es la verdadera naturaleza del orden público. Y del Estado de derecho, añadimos por nuestra cuenta.

El plan del Gobierno de poner en ejecución una política preventiva del orden público podrá garantizar la adecuada formación profesional y el equipamiento técnico de los agentes. Dos objetivos que deberán contribuir a, darles firmeza, prestigio y claridad a las relaciones de la sufrida institución policial con los ciudadanos.

ALUDE la declaración del Gobierno al "Ubre y pacífico ejercicio de los derechos individuales y sociales reconocidos por las leyes" como mejor manera de que las fuerzas del orden puedan cumplir con su tarea.

Indiscutiblemente, la actividad de los ciudadanos requiere un ámbito o espacio jurídico, claramente definido, en el que moverse. Por eso la regulación inequívoca, de las libertades (y el consiguiente ejercicio de ellas) es la base de todo sistema político justo. Habrá, sin embargo, unos grupos de elementos insolidaríos con la ley que pretenderán campar por su desafuero. Frente a ellos ha de operar el civismo de la inmensa mayoría en apoyo de la acción purificadera de los tribunales y las fuerzas de seguridad y policía.

PENSAMOS que la declaración del Gobierno apunta bien al blanco cuando señala la necesidad de acelerar el plan, ya en ejecución, de analizar y corregir la& "situaciones-de personal", así como resolver con éxito el problema de la formación profesional de los diversos cuerpos de funcionarios que desempeñan el difícil cometido de mantener la convivencia en el orden. Ya se está viendo que atravesamos una época en que el terrorismo urbano ha creado un nuevo tipo de delincuencia., contra el que malamente se puede luchar con los métodos tradicionales. Hay, pues, que adecuar los instrumentos a, los fines, actualizando los métodos defectivos para desarticular en la raía las bandas terroristas. Y. naturalmente, hay que eliminar cualquier causa o pretexto de malestar social o político en el que puedan encontrar clima o apoyo los focos subversivos. Para el logro de esas tareas, que son en el fondo tareas de política, previsora más que de policia cuenta el Gobierno con la abrumadora mayoria de

la sociedad española.

HEMOS de mencionar, por último, el tono de mesura y de ecuanimidad con que está redactada la declaración del Gobierno. La autoridad consciente de su papel nunca pierde los nervios ni se descompone en furiosos gestos y palabras atronadoras. Buen ejemplo para ciertos sectores—mínimos, por fortuna, y marginales—que juegan al triste oficio de alarmistas, no sabemos si por miedo pusilánime o por afán de convertirse- a rio revuelto, en líderes apocalípticos de una coyuntura de crisis. O porque sienten temblar la tierra bajo sus pies y quieren echar cortinas de humo. Está sano el cuerpo del país y es quehacer de higiene y de sagacidad psicológica limpiarlo de los muérdagos y ataduras que le impiden lograr sn plenitud de movimientos, sin merma de la necesaria solidaridad.

 

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