Gibraltar     
 
 Ya.    12/05/1973.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

12-V-73

Gibraltar

De momento, las conversaciones hispano-británicas sobre Gíbraltar han quedado interrumpida». Ni siquiera se ha dado un comunicado de las últimas, que tan desairadamente acaban de terminar. ¿Volvemos a partir de cero? Cuando en 1969 se cortó una trayectoria diplomática que pasaba por la O. N. U. y se abrió el diálogo bilateral entre Londres y Madrid, se nos d¡¡o que se entraba en la fase de "pensar juntos". Vino luego la segunda fase de "trabajar ¡untos" para concretar en su día un acuerdo. Ahora la cruda realidad es que cada parte "reflexionará por separado" sobre lo discutido y lo discutible.

LAS posiciones están donde estaban en 1969. O quizá más atrás. Sólo que en 1969 actuaba en el pleito la intervención de la O. N. U., favorable a los derechos de España. Se ha deslizado la tesis de que en la conferencia de Helsinki, a la hora de analizar •I problema de las bases extranjeras en el Mediterráneo, España podrá incluir el pleito de Gibraltar en el debate y recabar y obtener e! apoyo de los países del Este. Posiblemente. Pero creemos que la intervención de la O. N. U.—por medio del Comité de los Veinticuatro—pesará más que las palabras que se pronuncien a nuestro favor en Helsinki. Y en cualquier caso, ambos caminos son viables y compatibles. La bilateralidad en la negociación con Londes no ha servido para sacar del punto muerto la cuestión gibraltareña.

Y, mientras tanto, el Gobierno británico ha retirado de los archivos públicos la documentación de 1941 en la que el entonces primer ministro, Churchill, prometía para después de terminada la guerra, si España impedía e! paso de las tropas alemanas por la Península y respetaba los intereses británicos en la base cúlpense, una solución compensadora para la soberanía española. España cumplió, según confesión solemne del propio Churchill en la Cámara de los Comunes; pero el Reino Unido, no. Con lo que se comprueba, una vez más, que son las medidas de retorsión y de eficaz asedio diplomático y económico, y no las palabras, la argumentación que convence a los gobernantes británicos.

EN última instancia, el problema de Gibraltar está subordinado a factores de diversa naturaleza: entendimiento con los colonos actúale* y desarrollo rápido del Campo circundante, con la bahía de Algeciras por centro. La pobreza del campo de Gibraltar y su bahía es el aliado del colonialismo británico y del contrabando que da vida a los colonos de la base aeronaval del Reino Unido. Tanto, pues, como de una diplomacia de continuidad y de energía implicado re de apoyos internacionales, Gibraltar es un problema de una bien dirigida y bien fundada política interior. Ahí está la solución y hacia ese doble objetivo habrá que canalizar los esfuerzos del país. No borremos la posibilidad del diálogo concreto, pero "con el mazo dando". Nunca nos hicimos ilusiones. Quizá en esto de despertarlas haya habido bastante exceso. Pero habrá que seguir desarrollando una política adecuada hasta que un día pueda caer la fruta madura.

 

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