Autor: Apostua, Luis. 
 Respuesta al señor De Muller y De Abadal. 
 Una muestra de la madurez española     
 
 ABC.    22/01/1974.  Página: 18-?. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

UNA MUESTRA DE U MADUREZ ESPAÑOLA

Para responder ai señor De Mulller ruf guia, ante todo, oí sprviráo a los lectores por aquello del «contraste de pareceres». Me guia también la cortesía de la carta dej ex presidente de la Diputación barcelonesa; aunque esa cortesia *e quiebra en ama sola palabra cuando rae la cha de haber escrito un articulo irresponsable. Es una palabra demasiado fuerte para emplearla como colofón de una serie de opinionos y de hechos que pueden estar en desacuerdo con otros, pero que no se transforman en irresponsables por el simple hecho de no coincidir con el esquema mental y las afinidades políticas del señor De Muller.

Por otra parte, me inclinaba a no responder la sensación imprecisa de que eJ verdadero destinatario de la curta no era yo, ano los actuales ministros para los cuales se enumeran muy detalladamente todos los cargos que deben aJ anterior Gobierno. Así, sospecho que el tenor Barrera habrá tomado ñola que la presidencia de Telefónica se la deba a alguien; el señor Cabanillas, la de Tabacalera 4 e! señor de Miguel, la vicepresidencia de la Caja Postal de Ahorros..., y el señor García Hernández, la presidencia de Butano.

Pero, can el fondo, el texto del señor De Muller es un texto político, fruto de un político d« gran proyección em la vida nacional y. por consiguiente» e« en ese elevado terreno de los intereses españoles donde hay que ubicar la polémica.

Dije, y oreo que probaré, que ahora han llegado al Poder hombres combatido* por ei Gobierno de 1969. Al elegir con todo ej cuidado que puedo las palabras —-por sentirme responsable de ellas—, dije combatidos y no perseguidos, depurados o cualquier expresión aparentemente similar. Combatido pertenece ai mundo de la política; los otros términos, a! inframundo del rencor del cual nunca hemos hablado.

Centrada así la cuestión, el Gobierno d« 1969 tomó ui>a dirección contraria a la politica preconizada por alguno.» de los hombres que ahora han accedido ai Poder. Eso es un hedió, no una opinión subjetiva. En alguna* ocasiones, e»a divergencia política tuvo ribete? más personales. De ellos, uno interesa particularmente a Barcelona.

En febrero de 1972 se desarrollo la «batalla> entre Butano y Gas Natural Algunos ministros de entonces sostuvieron Ta tesis del contrato directo de la empresa argelina ,con la empresa privada tan conocida. E3 señor García Hernández, a la sazón presidente dic Butano, sostuvo que el contrato debía ser con raía empresa nacional. No sólo los interese» eran importantes, sino que existía una clara divergencia política entre privalización o estabilización de empresas y de actividades.

Esa polemica tuvo como final el cese del señor García Hernández. «Y» a» be dimitido», dijo bien claramante. La historia de los entresijos circuló, hasta en coplas, por todos los medios políticos.

Imagino que ahora sucediera lo mismo. Los ministro» y subsecretarios salientes serán combatid» 3, era sentido político, como he especificado antes. Pero no perseguidos. Imagino también que sd alguno de los salientes desea seguir en el servicio público, indudablemente pasará a cargo que vaya bien oom sa personalidad y con sus talentos.

En una palabra, ce cambia d« Gobierno pana hacer en cada momento lo más apropiado, no para hacer martirologio* privados. Es una evidente prueba de la madurez del pueblo y de la clase política españoles que diferencia claramente lo que e» diferente: actividad política y vida privada o trabajo profesíonal.

En la esperanza d« haber servido a los lectores, ténganme usted, como director, y el señor De Muller como político, a «a completa disposicion.—Luís APOSTUA,

 

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