Autor: Álamo, Lucio del. 
   ¿La paz empieza nunca...?     
 
 Hoja del Lunes.    17/06/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

"¿LA PAZ EMPIEZA NUNCA...?"

Por Lucio DEL ÁLAMO

a guerra inacabable

Don Alfonso Triviño de Villaain, abogado y sociólogo, presidente de la Junta Carlista de Defensa de Castilla la Nueva, envía al presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid la carta siguiente:

"Muy señor mió:

En nombre y por encargo de la Junta Carlista de Defensa de Castilla la Nueva, de la que en previdir tanto me honro, me dirijo a usted en primer lunar para significarle nuestra total y absoluta admisión a los conceptos básicos formulados por el excelentísimo señor don Blas Piñar en su discurso

de en de mayo próximo pasado, y en segundo término, pura protestar enérgicamente contra la campaña de insidias y de calumnias desatadas contra dicho señor por haber tenido la gallardía y el valor de decir la verdad sin concesiones ni debilidades.

Que la guerra no ha terminado es algo que no tiene vuelta de hoja, y no por culpa ciertamente del señor Pinar »» de la Junta Carlista de Defensa de Castilla la Nueva ni de otras juntas carlistas similares, sino por la misma fuerza de loe hechos, que no permiten que ella acabe mientras de un lado se alinean los defensores de, Dios y de España, y de otro, los enemigos de ¡a religión y de la Patria.

En tanto de un lado estemos los que pretendemos mantener vinos y operantes los Principios del 18 de julio de 1936, y de otro, quienes los atacan y escarnecen, a pretexto de hacer uso de unas libértales suicidas.

Porque esto es lo que sucede y la oposición entre nosotros y nuestros adversarios no tiene una raiz puramente política, sino metafísica y teológica, al ser un pequeño y simple reflejo de la pugna que de siempre se ha librado entre el Bien y eí Mal, entre la Tradición y la Revolución, entre el Orden y •I Desorden.

Y en cuanto a las que ya el almirante Carrero Blanco llamaba campañas canallescas de la prensa, la Junta Carlista de Defensa de Castilla la Nueva no puede por menos de compartir tal juicio al seguir día a día cuanto se escribe en los diarios y en las revistas tanto nacionales como extranjeras. ¿Cómo si no explicarse la sistemática denigración del régimen salazarísta, haciendo, sin ninguna elegancia espiritual ni respeto a la ética profesional, leña del Árbol caido ¿Cómo calificar las alabanzas al nuevo régimen entronizado en el país vecino por acuerdo unánime de la Sinarquía y de la Asociación Masónica Internacional* ¿Cómo enjuiciar el desatado aperturismo revisionista que recorre con aires de fronda nuestros periódicos? ¡Qué pensar de quienes »e rasgan las vestiduras porque el señor Pinar haya denuciado la presencia del enemigo entre nosotros o porque unos jóvenes, hayan protestado contra la exhibición de una película denigratoría d« los Principios del Movimiento Nacional del 18 de julio de 1936, por «i que tantos cayeron en su defensa y perduración?

i Es que ia prensa se complace, consciente o inconscientemente, en cumplir las consignas que ya en los días de la Cruzada hacia círcular ia Asociación Masónica Internacional para cohonestar su derrota en los campos de batalla regados con la sangre de nuestros mártires con «I triunfo en la retaguardia mediante la infiltración en loa medios de comunicación social y en otros también?

¿No vemos, acaso, cumplidas estas malhadadas consignas • en la prensa, en la radio y en lo televisión ? ¡Negará el señor presidente que están haciendo campañas vergonzosas de desnudismo material y espiritual, fomentando las más bajas pasiones humanas y soslayando sistemáticamente ios valores propíos de nuestra España, que los está perdiendo a pasos agigantados por esa labor de zapa siempre callada, pero siempre continua

No, señor presidente, la Junta Carlista de Defensa de Castilla la Nueva tiene la obligación de hacer oír su voz, que es la voz de nuestros más preclaros talentos, la voz de Maeztu, de Pradera, de Balmes y de todos cuantos lucharon por defender la Tradición contra los embates de la Revolución. Y hoy, por mi conducto, dicen una use mas que ia guerra no ha terminado ni terminará mientras (¡veden carlistas en pie y frente a él, el enemigo de Dios y de España. Y como esta enemistad y enfrentamiento durarán tanto como España dura, la guerra tan sólo acabará el día en que Dios nos llame a todos o juicio y nos exija nuestras propia» responsabilidades no solamente por lo que hemos dicho, sino por lo que hemos consentido que los demás hicieran. Por ?eso, con «I Salmista, podemos pedir perdón no sólo por nuestras culpas, sino por las ajenas que no hayamos podido o sabido evitar.

Le saluda atentamente."

Hasta aqui la carta. Dios me Ubre de la doble tentación de la réplica agria y de la ironía fácil. Desde antes del 18 de Julio he laborado en mi minúscula parcela por una España ancha y justa, por tina España de todos, en aquella "vida democrática, apacible y libre", de cuño joseantoniano, que ha reverdecido para esta época insegura José Antonio Girón, Soy fiel a mis raíces y a mis lealtades. Respeto profundamente posturas limpias como las de esta carta, pero no se ni quiero luchar por una España partida. Sigo soñando con una síntesis de la Patria, superadora y armónica. Creí honestamente eí 18 >Je julio que era eso lo que buscábamos. Que me equivocase yo, a nadie importa nada. Pero permitidme, por una vez el desahogo de desnudar aquí el desaliento y mi tristeza desde el hondón del alma.

 

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