Autor: Meliá Pericás, Josep. 
   El ataque a Areilza, o la fe de vida del buitraguismo     
 
 Informaciones.    27/12/1975.  Página: 1,8. Páginas: 2. Párrafos: 24. 

INFORMACIONES

Políticas

Revista semanal de Política Nacional y Extranjera

NUM. 35

Sábado 27 de diciembre de 1975

El ataque a Areilza, o la fe de vida del "buitraguismo"

Per Josep MELIA

AL establecer contactos con la permanente de las Cortes y del Consejo Nacional, José María de Areilza ha recompuesto parcialmente las relaciones institucionales del Ministerio de Asuntos Exteriores con las dos Cámaras. El posible enfrentamiento ha quedado formalmente reducido a la ira de un «grupo» de procuradores y a una discrepancia respecto de la persona que en estos momentos define la política exterior. Pero el problema es demasiado hondo para que se pueda arreglar por medio de nn recital de buenas maneras.

Por el contrario, hay muchos signos que permiten afirmar que el señor Areilza podría convertirse en el Pío Cabanillas del nuevo Gobierno Arias. Es decir, en la víctima propiciatoria elegida por el "bunker" para arremeter contra el cambio político y para provocar la crisis de identidad de todo el equipe Ministerial.

Es absurdo, por consiguiente, conceder demasiada importancia a las afirmaciones de Areilza en relación al señor Carrillo. Independientemente de que yo creo que el conde de Motrico contestó correctamente, como ciudadano liberal y buen diplomático, su utilización por los inmovilistas es un simple pretexto. La rueda de Prensa de París, para el "bunker" no íue una noticia. Sólo una excusa.

El ataque a. Areilza estaba perfectamente tramado. Y comenzó, por lo menos, en 1968.

La derecha .no civilizada sabia perfectamente que iba a desaparecer dej mapa en el mismo momento en que se organizara una derecha liberal. Areilza, por au fidelidad monárquica, y por su prestigio intelectual, podía ser el hombre encargado de galvanizarla. Y, para ello, trató de llevar las aguas ea dirección contraria a lo que el programa de Motrico reclamaba. En lugar de una Monarquía superado! a de la guerra civil, abogó por una prolongación mecanicista del 18 de Julio, en lugar de la aproximación a Europa postuló la originalidad indestructible del sistema, en lugar de una independencia real, inserta dentro de un marco occidental, se cayó en el pupilaje sin alternativa del Departamento de Estado de Washington. Si

Carrero (Cines de Buitrago) y Areilza fueron un día los dos mayores adversarios políticos no es porque entre ellos hubiera un odio o aversión personal. Es porque protagonizaban modelos incompatibles de lo que debía haber sido el proceso político del país.

Carrero, además, no estaba solo a la hora de atacar a Areilza. Tenia a su lado a los americanos, a los antidinásticos, a los tecnócratas, a las derechas de Invernadero y a la Prensa del Movimiento.

Que quede claro, por lo menos, que al "bunker" el pasaporte del señor Carrillo le deja indiferente. Lo que de verdad les asusta es el riesgo del sufragio universal.

Y es lógico que sea asi. Porque el sufragio universal supone la jubilación forzosa de los que ahora patalean y protestan. Las puñaladas que Areilza recibe serían Juzgadas por un Tribunal como eximente por obrar en legítima defensa.

Areilza, de esta manera, le ofrece al "bunker" dos magníficas ocasiones. Por un lado, intentar destruirlo como candidato al futuro. Por otro, convertir su persona en objeto maniqueo de una reacción que trasciende el problema personal. Y que va, con carácter inmediato y urgente, contra todo el programa del Gobierno. Lo que está en juego con dos concepciones radicalmente diferentes de lo que debe ser el posfranquismo.

Y en la medida en que sea cierto que las declaraciones de "Areilza en París sirvieron también de pretexto para un primer enfrentamiento en el seno del Gobierno, tendremos argumentos para pensar que ni el "bunker" está derrotado del todo ni deja de sumar nuevos triunfos.

Por eso decía yo que Areilza podría convertirse en el Pío Cabanillas de esta situación. La supervivencia de Arias después del 12 de febrero dependió en gran medida de la anulación inmediata o progresiva de quienes habían inspirado su programa. ¿Ahora puede ocurrir igual?

Aunque las circunstancias son bastante distintas, no lo son tanto como para pensar que se ha producido un cambio sustancial. Algún periódico ha dicho que "Arias entrega todo el poder a Fraga". Pero esto, lamentablemente, no es verdad. Y 1os ataques a Areilza tratan de que no sea cierto nunca.

Posiblemente, Arias pensó de buena fe que le convenía tener a los reformistas a su lado. Que esta era, además, la única posibilidad de reconstruir su coherencia ideológica. Pero se olvidó de que el "bunker" está demasiado satisfecho de la eficacia de sus presiones. Y que teniendo a Fraga, Areilza y Garrigues dentro, estaría en mejores condiciones para anularlos.

Y esta es la batalla que ha comenzado con los ataques de las Cortes a Areilza. El "gironazo" ahora se ha consumado con un fuego graneado de oradores perfectamente alertados y coordinados. No en balde, desde muchos días antes, el diario "El Alcázar" venía mentalizando a sus lectores sobre la heterodoxia de los ministros citados. El "buitraguismo", como ideología, no ha desaparecido.

No olvidemos, además, que el articulo de Areilza que movilizó toda la indignación del sistema se titulaba "La vía española a la democracia". Pienso que igual que el señor Martínez Esteruelas repartió a los colegios ejemplares del testamento de Franco y del mensaje de la Corona, ahora el señor Robles Piquer podría repartir ejemplares del artículo de Areilza y la contestación de Carrero. Porque ´difícilmente, en tan pocas páginas, se sintetizarán tantos tópicos y una opción de poder tan diferentes.

Areilza, en su artículo, no hablaba de sistemas electorales ni de partidos. Simplemente combatía la doctrina del "peculiarismo". Refutaba la tesis de que fuéramos distintos, rodeados de países enfermos, contagiados por la epidemia del demoliberalismo, obsesionados, para no imitar lo foráneo, a servirnos del "concurso de inventores locales donde tantos ingenios malogrados y desconocidos ofrecerán al visitante los frutos alambicados de su meditación"

Carrero, en cambio, contestaba diciendo que la democracia inorgánica y los partidos políticos eran nefastos para nuestro país. Que a ellos debía cargárseles la inestabilidad política y el martirio de miles de religiosos. Todo el problema se reducía a esto: democracia orgánica o democracia inorgánica y demoliberal. Así de claro. Esta era la batalla en 1970. Y esta sigue siendo, en 1976, la gran cuestión.

No hace falta ser muy cucos para advertir en las voces que se han levantado en las Cortes una identidad absoluta con las tesis de Carrero. Incluso Mónica Plaza aludió sin querer a una de ellas. Me refiero a la curiosa presunción de que lo que el pueblo quiere es la democracia orgánica y este complicado sistema de participación que se establece en las leyes vigentes. Tesis que para mí es un verdadero sofirmas, pero con la que nos machacan la cabeza una y otra vez a golpe de referéndum, aunque se olvide con ello que los referendums los gana siempre el Poder. Frase que se dio siempre por buena en la doctrina política clásica, a pesar de que el general De Gaulle, que fue excepcional en todo, se encargará de buscar la excepción que viniera a confirmar definitivamente la regla.

Fraga y Areilza están comprometidos con el sufragio universal. Se han referido una y otra vez a ello en sus programas políticos. Pero ni uno ni otro consiguieron que el tema se plasmara en la primera declamación del Gobierno. Como es lógico, por consiguiente, han tratado de ser coherentes con sus principios y han insistido en el tema en sus declaraciones periodísticas. Tratando, posiblemente,

de dar por consumados y decididos temas que todavía se hallan sujetos a una transacción política.

Sólo esto explica que un tema de tanta trascendencia sea hecho público por un ministro de Asuntos Exteriores y en el extranjero. Y no, como sería normal y deseable, por el Gobierno, o su presidente, y en un mensaje dirigido al propio país. Creo ver en ello una perduración de los modos de la época de Franco.

También entonces los ministros iban creando ambiente antes de conseguir que las decisiones se adoptaran. Pero a Franco nadie le impuso condiciones para ser ministro. Con Arias, en cambio, sólo se podía pasar a formar parte del Gobierno después de haber hallado conformidad con un programa mínimo de reformas. Fraga planteó el tema. Pero se dice que Areilza no lo hizo.

Precisamente por ello, en el mismo momento en que Areilza ha hablado se ha levantado la polvareda.

Porque así, c o n un blanco fácil, se arremetía contra Fraga y contra el apoyo que Arias podía dispensarles. Utilizando, como pretexto, a Carrillo y al comunismo con el fin de obtener la cobertura de un sector del Ejército. Y, como es natural, no para que se deje a Carrillo sin pasaporte, sino con el fin de posponer indefinidamente el sufragio universal.

Es posible que la polémica sea demasiado burda para levantar grandes emociones. Pero yo no apostaría ni una sola peseta contra su fracaso. La única salida que tiene el Gobierno es aplazar las elecciones e hipotecar su palabra en la celebración de unas por Sufragio universal en un plazo prefijado. Y a partir de ahí tratar de llevar incólume a dicha fecha. ¿Demasiado, quizá, para lo que da de sí la esperanza de estas horas?

No olvidemos la historia. Fraga sería consejero nacional vitalicio si Carrero no le hubiera borrado de la lista. Con Areilza el tema es público y lleno de anécdotas chuscas. Y era el "buitraguismo" lo que sólo consentía unas asociaciones desvaídas y el mantenimiento de los cauces orgánicos de representación. Es perfectamente natural, ahora, que sus partidarios se revuelvan. Lo que tiene menos sentido es pensar en la viabilidad de las reformas sin sustituir esta clientela por un pacto con otras fuerzas políticas.

Porque si no fuera bastante con todo lo anterior, a Kissinger, Motrico no le hace ninguna gracia. No puede olvidar que Areilza fue un enemigo de las bases y que fue multado por ello. NI podrá dejar de tener en cuenta que una de las primeras declaraciones de Motrico como ministro de Exteriores fue pedirle a los Estados Unidos que tuvieran un gesto para con el pueblo español. Esta es te gota de agua que hará que el vaso se derrame.

 

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