Semana política nacional. 
 ¿Excesiva timidez?     
 
 Informaciones.    27/12/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

SEMANA POLÍTICA NACIONAL

¿EXCESIVA TIMIDEZ?

EL Consejo de ministros de ayer, colofón de una nueva semana de escasas certidumbres, fue sintomático.

Mientras los titulares de la Prensa de ayer hablaban de aplazamiento de elecciones municipales, prórroga de Legislatura y, tal vez, amnistía, el Gobierno, usando de todo género de cautelas, decidió aplazar en una semana (sin duda por razones técnicas, de falta material de tiempo) estas elecciones, que, en principio, se celebraran como estaba inicialmente previsto. Es decir, primero, presidentes de Diputación y alcaldes (días 18 y 25 de enero, respectivamente), y después, concejales.

Con lo que, como ya se ha explicado suficientemente (ver INFORMACIONES políticas número 34), la deseada renovación sufre un considerable golpe, toda vez que serán los actuales concejales, y no otros elegidos de manera suficientemente democrática, quienes decidan quiénes serán los máximos representantes a nivel local. Sin embargo, y sin duda con el buen deseo de contentar a todos, se envía un urgente proyecto de ley a las Cortes —a las Cortes del contencioso con Areilza— sobre modificación de la disposición transitoria primera de la ley de Régimen Local. En virtud de este proyecto, y caso de ser aprobado, el mandato de los elegidos en esta convocatoria de enero concluiría con la primera renovación parcial de las Corporaciones Provinciales y Locales, que deben celebrarse, se espera, en noviembre del 76.

Esta mañana, los comentarios a esta decisión del Consejo de ministros eran elocuentes: asi, Federico Ysart, columnista de «Nuevo Diario», la calificaba como «una solución tímida»; «el Gobierno parece decidido a no herir una susceptibilidad más de las precisas», decía el señor Ysart, destacando la dicotomía decreto-ley-remisión a las Cortes. Parece haberse elegido una vía que, de acuerdo con lo que hoy se Intuye, pasará por una nueva prórroga de la Legislatura (ver INFORMACIONES políticas números 21 y 34). Por su parte, el señor González Páramo comentaba, en «Ya», en artículo sin duda escrito antes de conocerse el resultado del Consejo de ministros, que la celebración de elecciones en enero Implicarla: precipitación; falta de respeto al precedente; falta de respeto a la voluntad nacional; riesgo de perder la credibilidad democrática; peligro de congelar, para la «operación futuro», el talante ya predispuesto de una oposición harta de triquiñuelas, demoras y tomaduras de pelo; cargar de razón al P. C. y otros partidarios de la ruptura; proporcionar inquietud a la izquierda, el centro y la derecha, inscritos o Inscribibles en la moderación; sumir en la perplejidad a militares y eclesiásticos, etcétera.

La conclusión es evidente: de no ser aprobado el proyecto de ley en las Cortes —cosa concebible de´ ahondarse las diferencias entre la Cámara y el Gobierno—, se cumplirían las previsiones apuntadas por el señor González Páramo: se mantendrían durante cinco años alcaldes y presidentes de Diputaciones no democráticos, en dialéctica Insoportable con concejales y diputados democráticos desde noviembre del 76.

ASPECTOS POSITIVOS Y Y NEGATIVOS

Estas medidas de aplazamiento de decisiones hacen pensar que continúa manteniéndose una cierta indefinición en las esperas del Poder. Existen aspectos de uno y otro signo en la actuación gubernamental, que inclinan a pensar cosas contradictorias para el futuro. Por ejemplo, de un lado han sido devueltos pasaportes a destacados miembros de la oposición (aunque, en algunos casos, tal devolución haya sido por tiempo Inferior al normal de cinco años); el lenguaje ministerial parece haber cambiado; el derecho de manifestación pacífica, para fines limitados, tal como petición de amnistía o por causas laborales, parece haber sido tácitamente permitido, y se dan pasos inequívocos hacia un acercamiento a determinada oposición, como el P.S.O.E., por ejemplo. Sin embargo, en el otro platillo de la balanza, pesan actos como la detención del cantante Víctor Manuel o las detenciones de personas inscritas en partidos considerados como de «oposición no homologable» (el ilegal Partido del Trabajo, por ejemplo). O el secuestro del libro «Fragmentos de un discurso literario» y la consecuente •entrada en funcionamiento del Tribunal de Orden Público. Naturalmente, lo cierto es que aún parece lógico que se mantenga este tipo de contradicciones, pero, ¿hasta cuándo?

El ministro de la Gobernación, señor Fraga, sigue definiendo en los medios Informativos algunas líneas maestras de lo que será su actuación. Su última entrevista, concedida al enviado especial del «Excelsior», mejicano, reitera una idea que aún debe estar concretándose: el caminar hacia una «democracia española». El «no» al P. C. es, en esta

ocasión, más contundente que el pronunciado en otra entrevista para el «Giornale» italiano. Y el tema de los exiliados, que parece que, junto al de la amnistía, podría quedar pronto resuelto de una u otra forma, también quedó envuelto en fórmulas un tanto vagas. El Gobierno deberá definirse próximamente en este campo > en otros de no menor importancia, como el del plazo —sujeto a cierta controversia— para la celebración de elecciones por sufragio universal.

De momento, y partiendo de las palabras de monseñor Cirarda, que afirmaba que el año que entra será decisivo para la Historia de España, existen algunas fechas que acaparan la atención de los observadores: en primer lugar, la reunión del Consejo del Reino, que.se celebrará, en principio, el próximo día 8; se dice que una eventual prórroga de la Legislatura y, acaso, la sustitución de la Presidencia del Consejo de Estado (se cita mucho el nombre de Castiella), podrían ser algunos de los temas a tratar. Luego, el mensaje de don Carlos Arias, que no debe celebrarse con el próximo Pierio de las Cortes, sino, tal vez, a finales de enero. Y, naturalmente, falta por ver el eco suscitado por las ya próximas y controvertidas elecciones.

27 de diciembre de 1975

 

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