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Melodramas

8 marzo 2017
Melodramas: Richard Strauss, dramaturgo

Introducción

El melodrama (también conocido como melólogo en el mundo teatral hispano) es un género que integra la declamación de una trama dramática, los aspectos gestuales de una obra teatral y la música de una composición inspirada en el texto. Inventado por el filósofo y también compositor Jean-Jacques Rousseau (1712-1777), alcanzó su primer desarrollo a finales del siglo XVIII, y gozó de un segundo periodo de esplendor desde mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del XX. Autores como Benda, Meldelssohn, Schumann, Grieg, Richard Strauss, Martinu, Ullmann, Humperdinck, Schulhoff, Nielsen, Schönberg o Hindemith se acercaron a este particular género en algún momento de sus carreras.

El carácter híbrido del melodrama ha dificultado su programación natural en los espacios institucionalizados de la cultura contemporánea: el acompañamiento musical lo expulsó de las salas de teatro declamado, el texto hablado de los teatros de ópera y la dimensión teatral de las salas de conciertos. Esta condición de “género apátrida” en tierra de nadie alienta esta nueva iniciativa de la Fundación Juan March, de periodicidad anual, centrada en el melodrama. El objetivo es mostrar al público interesado la riqueza y variedad de un género dramático-musical tan original como desconocido.

La segunda edición de este formato se centra en Richard Strauss (1864-1949), quién exploró los límites del poema sinfónico y llegó al melodrama casi de forma natural buscando una íntima fusión de música y palabra. En su acercamiento al género confluirán la tradición liederística y el Leitmotiv wagneriano, dando lugar a unas obras que combinan el dramatismo de la acción, la representación de sentimientos exaltados y la imitación de fenómenos atmosféricos extremos. El programa incluye los dos compuestos por el compositor alemán.

La asunción tradicional de situar uno de los dos períodos dorados de la historia de la música española en la polifonía vocal religiosa del siglo XVI (el otro sería el nacionalismo de comienzos del siglo XX) se asienta, en alguna medida, en el papel central que tuvo Sevilla en esa centuria. Pese a que esta visión puede aceptar matices, es indudable que la ciudad hispalense fue entonces un núcleo extraordinario de creación musical. Francisco Guerrero y Cristóbal de Morales –dos de los compositores que junto a Tomás Luis de Victoria conforman el triunvirato de polifonistas clásicos– estuvieron estrechamente vinculados a su catedral en la que se asentaba una de las capillas de música mejor nutrida de la península (además de referente organizativo para las catedrales novohispanas). Por su parte, los vihuelistas Alonso Mudarra y Miguel de Fuenllana imprimieron en Sevilla los Tres libros de música en cifras para vihuela (1546) y la Orphénica lyra (1554), respectivamente, confirmando el papel protagonista que entonces tenía la ciudad como centro de edición musical; también en estos años vieron aquí la luz las Sacrae cantiones de Guerrero y la Recopilación de sonetos y villancicos de Vásquez, entre otras colecciones musicales. Pero además, Sevilla era, sobre todo, el canal privilegiado de comunicación con el aún inexplorado Nuevo Mundo, lugar de partida de intérpretes, compositores y constructores de instrumentos que buscaban fortuna en los inmensos territorios americanos.

Este concierto propone recrear la vida musical sevillana de esta etapa de esplendor a través del repertorio para vihuela, instrumento usado en España y pronto difundido en Hispanoamérica, que tuvo su cultivo más intenso en las décadas centrales del siglo XVI, antes de su declive en la centuria siguiente. La vihuela estaba entonces íntimamente asociada a los entornos cortesanos y aristocráticos, como medio de expresión refinada y culta, tañida tanto por intérpretes profesionales como por miembros de la alta sociedad. Los únicos dos instrumentos originales conocidos en la actualidad hacen poca justicia a la popularidad de la que entonces gozó.

El repertorio contenido en los libros de Fuenllana y Mudarra, ejes centrales de este concierto, encarna a la perfección los tres usos principales de la vihuela: obras a solo genuinamente concebidas para este instrumento, arreglos de composiciones vocales y obras para voz con acompañamiento de vihuela. El primer grupo se compone de fantasías y tientos, en las que a partir de una escritura contrapuntística se exploran las posibilidades idiomáticas del instrumento. Posiblemente sea la Fantasía que contrahaze la harpa en la manera de Ludovico de Mudarra la obra de este repertorio más conocida hoy, una recreación del estilo improvisado que tanto practicarían los vihuelistas. A este grupo se añaden las “intabulaciones” –por utilizar el término de la época– de obras vocales, tan intensamente cultivado por Fuenllana. En su Orphénica lyra aparecen más de un centenar de estos arreglos en los que suele evitar ornamentos que "ocultan la sustancia de la música", salvo en aquellas ocasiones en las que explícitamente el título indica una glosa o variación, como ocurre con la obra sobre la chanson Tan que vivray del francés Sermisy. Las fuentes que inspiraron a Fuenllana abarcan géneros y compositores muy variados, configurando un ramillete escogido de flores selectas: misas de Morales, fabordones de Guerrero, motetes de Josquin, Gombert y Willaert, ensaladas de Flecha y villanescas de Vásquez, por citar sólo algunas de la representadas en este concierto. Junto a Fuenllana y Mudarra, los libros impresos de Luis de Milán, Enríquez de Valderrábano, Esteban Daza, Diego Pisador y Luis de Narváez conforman el grueso del repertorio destinado a la vihuela renacentista, cuya delicada sonoridad contiene ecos lejanos de la cultura musical del siglo XVI sevillano.

Podrá seguirse en directo en Canal march.es

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