Manuel Álvarez-Valdés
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Ciclos de conferenciasJovellanos: Vida, pensamiento, mensaje

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  • Fecha: 1/12/2011
  • Presentación:
    • Ricardo García Cárcel

El conferenciante  presentará, ordenados, los resultados de un examen de Jovellanos que pretende ser total, para lo que tiene en cuenta las numerosas fuentes directas: su extensa obra escrita con sus Diarios y epistolario y documentos inéditos, y también las indirectas: una bibliografía de cerca de 4.000 registros. Todo ello pasado por su tamiz personal, bajo la protesta solemne de la objetividad -casi nunca respetada por los analistas de Jovellanos, de diferentes colores-, para respetar el imperativo de éste de «rendir obligado tributo a la verdad e imparcialidad, que debe preferir a cualquier respeto de falsa piedad».

En su conferencia hablará de la vida, el pensamiento y el mensaje que, según él, hoy nos sigue enviando Jovellanos. La primera se inicia con lo que se llama aquí la vida oculta (1744-1768), en una familia de la nobleza no titulada, con grandes estrecheces económicas, que va colocando como puede a sus numerosos vástagos utilizando las recomendaciones fundadas en el parentesco con poderosos. En este caso se le destina a la Iglesia, lo que acepta con docilidad, concurriendo para su formación a Universidades, en su mayoría de tan ínfima categoría, que él las ridiculizaría después en sus Sátiras. Escribe poesía y teatro, conoce la economía política, forma una biblioteca importante, alumbrado por las luces de la Ilustración.

Pasa después a la Corte (1778-1790), donde se convierte en el intelectual de moda, reclamado por las Academias y las tertulias, la Sociedad Económica Matritense, la Junta de Comercio, etc., sin abandonar su misión en el Consejo de las Órdenes Militares. Esta brillante situación se rompe, de repente, cuando intenta defender a su amigo, Cabarrús, por lo que pierde la gracia real y es objeto de lo que se llama un destierro disimulado en Gijón (1790-1797), donde crea su obra práctica más importante, el Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía, y escribe el Informe sobre la Ley Agraria, la Memoria para el arreglo de la policía de los espectáculos públicos, las Cartas a Ponz del Viaje de Asturias y numerosos informes sobre minería, carreteras y puertos, etc.; e inicia sus Diarios, mientras espera un destino importante enla Corte.

Llega, al fín (1797), primero a ser embajador en Rusia, y enseguida al Ministerio de Gracia y Justicia, a propuesta interesada de Godoy. Le desmoraliza el espectáculo corrupto de la corte, y en los nueve meses que está en el cargo, no puede desarrollar sus ideas. Sufre un envenenamiento frustrado, cuya existencia cree el autor que consigue demostrar. Vuelto a Gijón, sufre las asechanzas de sus enemigos, que culminan con su detención, de noche y en cama (1801), y su conducción a través de toda España, para acabar prisionero en la cartuja de Valldemosa y en el castillo de Bellver, durante más de siete años, sin acusación de que defenderse, ejemplo de despotismo que conmovió a Europa. Liberado en 1808, rechaza los cantos de sirena de sus amigos afrancesados y de José I y Napoleón para incorporarse al gobierno intruso, con un ejemplo de patriotismo que algunos, injustamente, ponen en duda. Incorporado a la Junta Central (1808-1810), ve cómo fracasan sus propuestas de solución de la situación política, con razonadas fundamentaciones jurídicas. Desengañado por las calumnias que caen sobre la Junta Central, intenta retirarse a Gijón, pero una tempestad le obliga a permanecer en Muros de Galicia 16 meses, en los que escribe su Memoria en defensa de la Junta Central, exponente, además, de su pensamiento político. Regresa a Gijón y muere, víctima de una pulmonía, en noviembre de 1811. 

También se analizará su ideario, que es tan denso que no parece conveniente mezclarlo con la descripción de la vida de Jovellanos: el pensamiento político, el económico, el pedagógico, su concepto de la nobleza, el pensamiento y las prácticas religiosas. Se finalizará con lo que se presenta como su mensaje, para culminar así con lo que se podría llamar el ayer, hoy y mañana de Jovellanos.

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