"La marca del fuego" (1915) de Cecil B. DeMille Cine mudo Género policíaco

"La marca del fuego" (1915) de Cecil B. DeMille

  1. Este acto tuvo lugar el
Antonio Giménez-Rico

La marca del fuego ("The Cheat", 1915, EE.UU.) de Cecil B. DeMille (59’)
Presentación: Antonio Giménez-Rico

Una dama de la alta sociedad, que ha perdido en el juego un dinero destinado a la beneficencia, acepta la ayuda económica de un rico japonés, pero luego se niega a entregarse a él y lo mata. Prohibido en varios estados norteamericanos, su uso del claroscuro para crear atmósferas inquietantes marcó un hito en la estética de la fotografía en el cine.

El sábado se proyecta el vídeo de la presentación del día anterior.

Multimedia

  1. Antonio Giménez-RicoAntonio Giménez-Rico

    Guionista y director de cine, es licenciado en Derecho. Tras una etapa dedicado a la crítica, la radio y el periodismo cinematográficos, su primer largometraje como guionista y director fue El hueso (1968). Como director de casi una veintena de película, entre sus títulos destacan: Retrato de familia (1976), basada en la novela Mi idolatrado hijo Sisí de Miguel Delibes; Vestida de azul (1983); El disputado voto del Sr. Cayo (1986), también sobre una obra de Miguel Delibes; Jarrapellejos (1987), adaptación de la novela homónima de Felipe Trigo y por la que conseguiría el Premio Goya al mejor guion adaptado y mención en el Festival de Berlín; Soldadito español (1988), con guion propio y de Rafael Azcona; Catorce estaciones (1991); Tres palabras (1993); Sombras y luces (Cien años de cine español) (1996), película documental conmemorativa del centenario del cine español; Las ratas (1997), a partir de la novela de Miguel Delibes; Primer y último amor (2001), sobre una novela de Torcuato Luca de Tena; Hotel Danubio (2003), preseleccionada por la Academia de Cine española para los premios Oscar 2003; los documentales El son del agua (Cerca del Duero) (2006) y Espacios entre muros (2007); y El libro de las aguas (2008) sobre la novela homónima de Alejandro López Andrada. Asimismo ha dirigido y realizado para Televisión Española varias series, entre estas más de sesenta episodios de la serie Crónicas de un pueblo, además de películas para televisión como De la andadura de Vela Zanetti, Balada del pequeño soñador y Viaje a la Alcarria, adaptación de la obra de Camilo José Cela.

    Ha sido colaborador en la revista Nickel Odeon y en los programas de televisión ¡Qué grande es el cine! y Cine en Blanco y Negro. Ha sido jurado internacional en los festivales de cine de Praga, Moscú, Montreal y Valladolid.

    Ha sido fundador y presidente de la Junta Rectora de la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM), donde fue además durante años profesor invitado de Análisis Cinematográfico. Ha sido fundador y presidente de la Asamblea de Directores-Realizadores Cinematográficos de España (ADIRCE). Desde 1988 hasta 1992 fue presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Es Premio Castilla y León de las Artes y desde 2014 es académico honorario de la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes.

    Actualmente es director y presentador del programa Castilla y León de cine de Radio televisión de Castilla y León.

Hay algo verdaderamente prodigioso de La marca del fuego (“The Cheat”, 1915). Cómo en menos de una hora de duración, con una muy sencilla pero expresiva puesta en escena, tan solo tres personajes, muy pocos rótulos y una excelente iluminación, verdadero antecedente del mejor expresionismo, se puede conseguir narrar una compleja trama de amor, engaño, mentira, infidelidad, traición, extorsión, venganza, perdón y redención, con tanto rigor y precisión. Producida y dirigida por Cecil B. DeMille, cineasta que conseguiría los máximos prestigios y reconocimientos con un cine mucho más colosal, solemne y aparatoso –Rey de Reyes (1927), Cleopatra (1934), Los diez mandamientos (1923 y 1956), Las cruzadas (1935), Sansón y Dalila (1949), El mayor espectáculo del mundo (1952). Con el atractivo añadido del descubrimiento de un memorable villano, Sessue Hayakawa, primera gran estrella del cine americano de origen asiático, en una sobria y justa interpretación, principal responsable del éxito de la película, y que años después, en 1957, conseguiría la nominación a un Oscar por su inolvidable coronel Saito en la película de David Lean, El puente sobre el río Kwai.