"Víctima de la ciencia" (1920) de Wallace Worsley Cine mudo Género policíaco

"Víctima de la ciencia" (1920) de Wallace Worsley

  1. Este acto tuvo lugar el
Eduardo Rodríguez Merchán

Víctima de la ciencia ("The Penalty", 1920, EE.UU.) de Wallace Worsley (90’)
Presentación: Eduardo Rodríguez Merchán

Un muchacho al que amputaron las piernas a causa de un accidente se venga de su situación al hacerse adulto, al convertirse en jefe de una banda asesina de San Francisco, que planea un exterminio masivo. El protagonista estuvo interpretado por Lon Chaney, gran especialista en caracterizaciones extravagantes, como muestra en esta película en que actúa con las extremidades inferiores aparentemente mutiladas.

El sábado se proyecta el vídeo de la presentación del día anterior.

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  1. Eduardo Rodríguez MerchánEduardo Rodríguez Merchán

    Nació en Madrid en 1953. Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad Complutense de Madrid, imparte diversas materias como Historia del Cine Español e Historia de la Fotografía. Ha sido vicedecano y secretario de la Facultad de Ciencias de la Información (1993-97) y vicerrector de Extensión Cultural, Deportes y Publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid (1997-1999 y 2001-2004). Ha sido profesor invitado en distintas universidades españolas y extranjeras: entre ellas Salzburgo, Buenos Aires, Nacional de La Plata y Sorbonne Nouvelle-Paris III, donde en 2011 ha sido también investigador invitado.

    Ha ejercido como crítico de cine durante 25 años en diversas publicaciones como La Calle, Manhattan, Mayo, Guía del Ocio, Cinerama y Diario 16; y ha sido comentarista cinematográfico en la emisora Onda Madrid y en la revista Comunidad Escolar. También fue jefe de prensa de la Semana Internacional de Cine de Valladolid y delegado en Madrid del Festival de Cine Español de Málaga. Ha actuado como jurado en varios festivales internacionales, entre ellos el de La Habana (Cuba). Durante los años 80 ejerció como asesor ejecutivo de los ministros de Educación y Ciencia, Javier Solana y José María Maravall. Es miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España desde 1992. Es autor de una docena de libros sobre cine e historia y más de un centenar de artículos monográficos sobre cine y fotografía en revistas académicas. Ha dirigido 17 tesis doctorales sobre Comunicación Audiovisual y más de 20 tesinas y trabajos de investigación para la obtención del Diploma de Estudios Avanzados (DEA). Es codirector del reciente Diccionario de Cine Iberoamericano (2012), compuesto por diez volumenes con un total de 10.000 páginas.

Basada en una trama muy lineal y sencilla, sin complicaciones y llena de propuestas científicas que rayan en lo inverosímil, esta película esconde por contra una historia de violencia extrema y configura avant la lettre algunos de los estilemas que definirán en muy pocos años un género cinematográfico muy codificado y alabado: el cine negro americano. Menos famosa, pero quizá mucho más “negra”, que las dos anteriores películas proyectadas en este ciclo, Víctima de la ciencia ("The Penalty", 1920) logra sumergir al espectador en un clima oscuro y denso en el que la violencia, la criminalidad y la falta de sentimientos se convierten en protagonistas de una historia que se equilibra con un muestrario muy sugerente de extrañas empatías y amores impensables.

Dirigida con soltura por un siempre muy poco valorado Wallace Worsley, la película se convierte en un inusual cóctel de brillantes hallazgos visuales –que más tarde usará Fritz Lang en su célebre Metrópolis (1927)– combinados con el mito de la bella y la bestia. En definitiva, una historia de gánsteres, de crímenes y de venganzas, aderezada con algunas reflexiones sobre los más diabólicos sentimientos humanos y sobre la que planea también una terrible metáfora: la existencia de las dos caras (oscura y bondadosa) del alma de los hombres. Lon Chaney –el hombre de los mil rostros– encarna al malvado Blizzard, en uno de sus papeles más trabajados de su prolífica y exitosa carrera como actor, aunque en este caso su histrionismo no está aderezado con complejos maquillajes, sino con un defecto físico que maneja con habilidad sorprendente.