Roma: el prodigioso paisaje urbano de la ciudad imperial Ciclos de conferencias Las ciudades en la antigüedad mediterránea

Roma: el prodigioso paisaje urbano de la ciudad imperial

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Manuel Bendala

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  1. Manuel BendalaManuel Bendala

    Natural de Cádiz, estudió en la Universidad de Sevilla, de la que fue profesor entre 1971 y 1977. Desde entonces, hasta su jubilación, ha sido catedrático de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, donde ha sido director del Departamento de Prehistoria y Arqueología, decano de la Facultad de Filosofía y Letras (1992-1995) y fundador y primer director del Máster de Arqueología y Patrimonio.

    Ha publicado más de doscientos trabajos, entre los que destacan numerosos manuales de Arte antiguo y tratados generales de Historia, como Tartesios, iberos y celtas. Pueblos, culturas y colonizadores de la Hispania antigua (2000) e "Hijos del Rayo". Los Barca y el dominio cartaginés en Hispania (2015). Asimismo ha comisariado varias exposiciones, sobre todo en el Museo Arqueológico Regional de Madrid, en Alcalá de Henares, entre las que se cuentan: Fragor Hannibalis: Aníbal en Hispania (2013) y Los Escipiones: Roma conquista Hispania (2016).

    Ha dirigido veinticinco tesis doctorales y es miembro de la Real Academia de Doctores y del Instituto Arqueológico Alemán, patrono de la Fundación Pastor de Estudios Clásicos, Chevalier des Palmes Académiques de Francia, Comendador de la Orden del Mérito Civil y doctor honoris causa por la Universidad de Huelva. Es presidente de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología.

Roma elevó a su máxima expresión el fenómeno de la "arquitectonización" de la ciudad. La condición del urbanita como creador de su propio ecosistema, como hacedor de su propio paisaje, condujo a las sociedades urbanas a una importante proyección de sus necesidades y exigencias en la obtención de espacios construidos de gran relevancia y significación. Y esta tendencia general tuvo en Roma un desarrollo excepcional, acorde con la enormidad del cuerpo político que generó con la constitución del colosal Imperio romano.

El afán de autoafirmación de Roma y sus dirigentes, depositarios de un poder inmenso y una capacidad económica igualmente inmensa, encontró en la arquitectura un eficacísimo vehículo de expresión y, aun más, de impulso y arma de acción en la gran pugna política vivida dentro y fuera de la ciudad de Roma. Sólo así se explica el extraordinario paisaje político centrado en la urbe romana, por el prodigio de la arquitectura y sus altos valores semánticos y semióticos. El resultado fue dar forma a un paisaje úrbico con tal solidez como lenguaje urbanístico y arquitectónico que será referencia para las ciudades del mundo occidental hasta nuestros días.