Mi theatrum mundi Poética y Teatro Ernesto Caballero

Mi theatrum mundi

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Ernesto Caballero
Ernesto Caballero, dirección

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  1. Ernesto CaballeroErnesto Caballero

    Es uno de los hombres más versátiles de la escena teatral española. Pertenece a esa generación de creadores que conoce el mundo teatral en todos sus aspectos: como autor, como director, como maestro de actores, etc.

    Director del Centro Dramático Nacional desde enero de 2012, ha destacado por igual en sus facetas de autor teatral, director de escena y director de compañía. Profesor titular de Interpretación en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, ha sido director asociado del Teatro de La Abadía.

    En años recientes, en el Centro Dramático Nacional, puso en escena Rinoceronte de Ionesco, Vida de Galileo de Bertolt Brecht, El Laberinto mágico de Max Aub y Jardiel, un escritor de ida y vuelta, basado en Un marido de ida y vuelta de Enrique Jardiel Poncela, así como Tratos, una reinterpretación de El trato de Argel de Cervantes, en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid y en San Sebastián Capital Europea de la Cultura 2016. Su monólogo Reina Juana se estrenó en 2016 en el Teatro de La Abadía, con dirección de Gerardo Vera, y su texto La autora de Las meninas, del que asumió la dirección, se estrenó en el Centro Dramático Nacional en 2017 tras una larga gira por España. El mismo año también estrenó Inconsolable, un monólogo de Javier Gomá Lanzón, en el mismo Centro Dramático Nacional.

    El trabajo de Ernesto Caballero como director responde a muchas de las claves que aparecen también en su producción dramática: la misma insistencia en la temática social y la misma búsqueda de los límites entre el escenario y la realidad, la indagación en la meta-teatralidad y el juego de tiempos y espacios.

Teatro, como vía de conocimiento, teatro que es a la vez verdad y ocultamiento, paradoja que confunde la sensación y el concepto, brecha abierta entre el asombro y la razón, espejo de costumbres y de utopías, lugar donde la palabra se encarna para hacer extraño lo cotidiano y familiar lo lejano, área de descanso, en fin, para el atribulado actor que uno vuelve a ser al encenderse las luces de la sala.