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El contenido de los manuscritos de Qumrán

  1. Este acto tuvo lugar el
Florentino García Martínez

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  1. Florentino García MartínezFlorentino García Martínez

    Es catedrático emérito de la Universidad de Groningen (Holanda), catedrático emérito de investigación de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), miembro de la Real Academia Holandesa de Ciencias, del Consejo de Directores de Dead Sea Scrolls Foundation y del consejo editorial de numerosas revistas científicas en distintos países. Fue durante quince años director del Instituto Qumrán de la Universidad de Groningen y como miembro del comité internacional para la edición de los manuscritos del mar Muerto publicó el lote holandés de manuscritos hebreos y arameos de la cueva 11 de Qumrán y de algunos otros manuscritos arameos de la cueva 4 en la serie oficial Discoveries in the Judaean Desert. Creó en 1989 y dirigió hasta 2004 la International Organization for Qumran Studies. Durante veinticinco años editó las revistas Revue de Qumrân y Journal for the Study of Judaism, así como las series de libros Studies on the Texts of the Desert of Judah, Supplements to the Journal for the Study of Judaism y Studies in the Dead Sea Scrolls and Related Literature.

    Es autor de numerosos libros y artículos en revistas científicas y director de numerosas obras colectivas. Sus títulos más recientes son: Qumranica Minora I: Qumran Origins and Apocalypticism (2007), Qumranica Minora II:Thematic Studies on the Dead Sea Scrolls (2007) y Between Philology and Theology: Contributions to the Study of Ancient Jewsih Interpretation (2013).

    Con Julio Trebolle ha publicado Los hombres de Qumrán (1993).

La conferencia intentará presentar un panorama general del contenido de los manuscritos de Qumrán a partir de los problemas que la clasificación de los distintos manuscritos presenta. Una comparación de la organización de los materiales en la traducción de los manuscritos de Qumrán por Florentino García Martínez, publicada en castellano en 1992, con la edición bilingüe (hebreo-arameo e inglés) de Florentino García Martínez en la Study Edition, publicada en 2000, permitirá comprender que poner un nombre a una obra literaria o cambiárselo no es una actividad anodina e inocua sino que puede condicionar profundamente la manera de comprenderla.

En realidad son muy pocos los manuscritos encontrados en las cuevas de los alrededores de Qumrán a mediados del siglo pasado que han conservado, de una forma o de otra, el título de las composiciones que contienen. Como consecuencia, los investigadores de la primera generación se vieron obligados a partir de lo que ellos sabían a la hora de clasificar y dar títulos a las obras encontradas, y lo que ellos sabían dependía de una visión canónica de la literatura religiosa conocida. De ahí la división básica tripartita que encontramos en la publicación oficial de los manuscritos desde los comienzos: textos bíblicos (los recogidos en el canon), textos apócrifos o pseudoepigráficos (de menos valor y autoridad que los bíblicos) y textos esenios o sectarios (composiciones desconocidas atribuidas a quienes formaron la colección). Ahora bien, cuando todos los manuscritos han sido publicados ha quedado claro que esta visión canónica es totalmente anacrónica en el período en el que se formó la colección de manuscritos. En Qumrán no puede hablarse aún de Biblia en cuanto una colección con un número fijo de libros y con una forma textual igualmente fija de cada uno de esos libros. Qumrán atestigua la presencia de escritos considerados ciertamente como autoritativos por quienes reunieron la colección, pero estos escritos no era idénticos con los escritos que posteriormente formarán la Biblia (la Biblia samaritana, la Biblia judía o la Biblia cristiana), y entre esos escritos autoritativos encontramos tanto composiciones clasificadas como apócrifas como composiciones clasificadas como esenias o sectarias. Dividir los textos encontrados entre bíblicos y no-bíblicos no tiene sentido en el caso de la colección de Qumrán puesto que en Qumrán no hay Biblia, hay obras que son autoritativas y que terminan por ser consideradas como reveladas. Otro elemento fundamental de la clasificación de los textos fue su relación con géneros literarios conocidos en la literatura bíblica (literatura sapiencial, legal, apocalíptica, hímnica, etc.) o en la posterior cristiana (florilegium, catena, testimonium, etc.), mientras que ahora somos conscientes de la enorme fluidez y pluralidad textual que encontramos en distintas copias de una misma composición, que tienen a veces diferentes formas e incluso diferentes títulos.

Un recorrido por las diversas maneras de etiquetar los contenidos de los distintos manuscritos en las ediciones oficiales permitirá adquirir un conocimiento de esos contenidos más conforme con la realidad histórica de la colección.