Comandante Cousteau: luces y sombras Ciclos de conferencias Exploradores, conquistadores, viajeros

Comandante Cousteau: luces y sombras

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Manuel Martín Bueno

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  1. Manuel Martín BuenoManuel Martín Bueno

    Catedrático de Arqueología, Epigrafía y Numismática en la Universidad de Zaragoza, y anteriormente en las universidades de Córdoba y León. Doctor en Historia, especializado en arqueología romana, arqueología subacuática y patrimonio histórico arqueológico. Investigador Principal del Grupo de Investigación de Consolidado URBS.

    Ha sido subdirector general de Arqueología y Etnología del Ministerio de Cultura (1983-1985) y vicepresidente de la Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas (CMAS). Miembro de diversas comisiones nacionales e internacionales sobre legislación y protección del Patrimonio Arqueológico e Investigación (UNESCO, Consejo de Europa, CICYT, Gobierno de Aragón, etc.) y evaluador de las agencias nacionales de investigación de España, Italia, Argentina y Francia.

    Director de más de cincuenta proyectos de investigación nacionales e internacionales y de más de ciento cincuenta campañas de excavaciones arqueológicas en España y en el extranjero. También ha sido director de los trabajos arqueológicos en la restauración y recuperación del Palacio de La Aljafería de Zaragoza y director, así como fundador, del Museo de Calatayud.

    Es miembro del Instituto Arqueológico Alemán de Berlín y de la Asociación Portuguesa de Arqueólogos e Ingenieros Civiles, y fundador y primer presidente de la Asociación Bilbilis. Fue reconocido con el Premio Aragón Investiga del Gobierno de Aragón a la excelencia investigadora en 2004.

     

     

     

     

     

La figura del conocido como Comandante Cousteau es sin duda una referencia internacional indiscutible en todos los asuntos relacionados con la mar, los océanos y fundamentalmente con su conservación y conocimiento. Un personaje distinguido con la varita de la suerte, el tesón y buen hacer de un hombre apasionado por su trabajo, que supo extraer de una profesión, la de militar en la Armada Francesa, de una actividad, el buceo, y de una afición indiscutible, lo relacionado con el conocimiento del medio marino, un objetivo de vida que fue creciendo conforme iba aprendiendo de lo que los fondos marinos y la sociedad del conocimiento y la información le ofrecían.

Fue un personaje importante, muy importante, con sus luces y sus sombras, muchas de ambos lados del fiel de la balanza; pero supo extraer a su favor una actitud posibilista capaz de entusiasmar al público y de ahí a muchos organismos, tanto nacionales como internacionales en la línea del conocimiento del medio marino y la necesidad de su preservación para que financiaran sus expediciones. Fue sin duda un buen comunicador y consiguió utilizar lo mejor de los medios que se iban poniendo a su alcance para divulgar conocimientos y educar en el respeto al medio natural y marino, aunque no siempre predicó con el ejemplo. El balance es positivo y debemos quedarnos con la imagen de un hombre curtido por los vientos marinos y por el sol, con ese perfil de nariz acusada y ganchuda y ese gorro de lana roja de la Marina con el que gustaba ser representado. Quienes le conocimos y crecimos con sus historias, recordamos incluso los cromos que ávidamente coleccionábamos en las chocolatinas de la época que nos sumergían en el mundo de Poseidón o Neptuno, tomando cualquiera de las acepciones griega o latina de la divinidad que domina las aguas como él hizo con la información y su divulgación.