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La Torre Eiffel: apogeo del hierro, símbolo de París

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Miguel Aguiló

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  1. Miguel AguilóMiguel Aguiló

    Doctor ingeniero de caminos y economista. Catedrático emérito de la Universidad Politécnica de Madrid, con docencia e investigación en las Escuelas de Ingenieros de Caminos y Arquitectura sobre historia y estética de la ingeniería civil y paisajes culturales. En su carrera profesional ha sido presidente de Iberia, de Astilleros Españoles y del Canal de Isabel II. Actualmente es director de Política Estratégica de ACS.

    Ha publicado numerosos artículos y unos treinta libros, a destacar tres obras teóricas: El Paisaje Construido; Forma y Tipo en el arte de construir puentes; y Qué significa construir; junto a dos colecciones de gran formato editadas por ACS, una de diez tomos sobre Arquitectura e Ingeniería en España y otra en curso sobre Grandes Ciudades con Madrid, Nueva York y Berlín.

    Ha sido Premio Nacional de Urbanismo y Premio Nacional del Medio Ambiente. Es miembro de The Newcomen Society del Science Museum de Londres, Honorary Fellow American Society of Civil Engineers, presidente fundador Fundación Ingeniería y Sociedad, vocal de la Junta Círculo de Bellas Artes, vicepresidente del Colegio Libre de Eméritos, cofundador del Círculo Cívico de Opinión, presidente de la Revista de Obras Públicas, patrono de la Fundación Caminos, y ha creado en 2009 la Fundación Miguel Aguiló, con sede y patronato de la Universidad Politécnica de Madrid, para la investigación y divulgación en Estética, Patrimonio y Paisaje de lo construido.

La Torre Eiffel significa el apogeo y punto final de la evolución de la construcción en hierro. El momento se concreta en la Exposición Universal de Paris de 1889, un siglo después del primer empleo del hierro en la construcción de puentes, en Coalbrookdale, y tras el innovador Crystal Palace para la Exposición de Londres de 1851. En París surge la primera gran cubierta con la Galerie des Machines, de Contamin, y la primera gran torre, de Eiffel, ambas de hierro. Con ello se completan los tres tipos esenciales de la construcción, el edificio para albergar volumen, la cubierta como superficie de cierta amplitud y la torre como línea en altura.

Los 300 m. de altura de la Torre Eiffel hacen que sea la estructura lo que da sentido a la obra, pero los detalles y sistemas constructivos exigidos por el hierro dan lugar a unas formas totalmente nuevas, vinculadas al material. Al carecer de masa, la obra se reduce a sus elementos lineales de unión, otorgando un claro protagonismo al aire que circula por su interior. Con ello se sustrae a las normas tradicionales de la belleza y se afirma como necesidad técnica: con la construcción en hierro, la arquitectura comienza a desprenderse del arte (Benjamin).

Proyectada como obra efímera, su construcción provocó la oposición de artistas y estetas pero, una vez terminada, obtuvo el favor del público y se constituyó en emblema y símbolo de París. La torre consigue trasladar su energía y magnetismo a la ciudad que domina e impone su presencia: niega el pasado de París (Barthes) afirmando la modernidad de su osadía. Es visible desde toda la ciudad pero, al mismo tiempo, se miniaturiza en infinitas réplicas que pueblan el mundo entero con la imagen de París.

  • Barthes, R., La torre Eiffel: textos sobre la Imagen, Paidós: Barcelona, 2001.
  • Benjamin, W. (1982), “Obra de los Pasajes”, en Walter Benjamin, Obras libro V, vols. I y II, Abada: Madrid, 2015.
  • Braibant, Ch., Histoire de la Tour Eiffel. Librairie Plon: París, 1964.
  • Giedion, S. (1928), Construire en France, construir en fer, construir en beton, Editions de La Villete: París, 2000.
  • Lemoine, B. (1984), Gustave Eiffel, Akal: Madrid, 2002.
  • Meyer, A. G. (1907), Construire en fer. Histoire et esthétique, Infolio: Gollion, 2005.