El cuarteto como conversación, 1780-1800 Viernes Temáticos Historia del cuarteto en siete conciertos

El cuarteto como conversación, 1780-1800

  1. Este acto tuvo lugar el
Cuarteto Quiroga . Helena Poggio, violonchelo. Josep Puchades, viola. Cibrán Sierra, violín
Cibrán Sierra, presentación

Los Cuartetos Op. 33 de Haydn, publicados en 1781, han sido considerados la consagración del género. Entendido como un diálogo entre cuatro personas inteligentes, en palabras de Goethe, el cuarteto alcanza la primera de sus cimas en el contexto del clasicismo vienés.

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      1. Franz Joseph Haydn (1732-1809)
      1. Cuarteto en Sol mayor Op. 33 nº 5 H III/41
      1. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
      1. Cuarteto nº 15 en Re menor KV 421
      1. Ignaz Pleyel (1757-1831)
      1. Cuarteto en Si bemol mayor Op. 1 nº 4

  1. Cuarteto QuirogaCuarteto Quiroga

    Descrito como “exquisito” por el New York Times y “de sonido hermoso y técnica impecable” por The Strad, el Cuarteto Quiroga, cuyo nombre rinde tributo a la figura del gran violinista gallego Manuel Quiroga, es cuarteto residente en la Fundación Museo Cerralbo y, desde 2014, responsable de la Colección Palatina de Stradivarius del Palacio Real de Madrid.

    Considerado una de las agrupaciones más destacadas de la nueva generación europea, es internacionalmente reconocido por la crítica y el público por sus interpretaciones audaces y renovadoras. Galardonado en los concursos internacionales para cuarteto de cuerda más prestigiosos (Burdeos, Paolo Borciani, Ginebra, Pekín o París, entre otros), Premio Ojo Crítico de RNE y Medalla de Oro del Palau de Barcelona, el Cuarteto Quiroga es habitual de los escenarios más importantes del mundo, desde Berlín a Nueva York, pasando por Ámsterdam, París, Londres, Estocolmo, Roma, Praga, Lisboa, Bogotá, Buenos Aires, Los Ángeles y Washington D. C.

    Entre sus colaboradores habituales se cuentan músicos de la talla de Martha Argerich, Veronika Hagen, Valentin Erben o Javier Perianes, con quien los miembros del cuarteto mantienen una estrecha y fructífera relación musical. Su creciente discografía para los sellos Cobra y Harmonia Mundi ha sido aplaudida y premiada por la crítica nacional e internacional y sus conciertos son grabados y retransmitidos por las emisoras de radio más importantes de Europa y América.

    Fuertemente implicados con la docencia de la música de cámara, sus componentes son profesores en el Conservatorio Superior de Música de Aragón e invitados a impartir cursillos en universidades y conservatorios de España y el extranjero.

  1. Cibrán SierraCibrán Sierra

    Profesor de la cátedra de cuarteto de cuerda y música de cámara del Conservatorio Superior de Música de Aragón, mantiene una intensa actividad artística internacional, fundamentalmente como miembro fundador del Cuarteto Quiroga, una de las agrupaciones de cámara más aplaudidas y premiadas de la nueva generación europea. Habitual en los escenarios más prestigiosos del panorama internacional, desde el Lincoln Center de Nueva York a la Philharmonie de Berlín, el Cuarteto Quiroga ha pasado por el Concertgebouw de Ámsterdam, el Wigmore Hall de Londres o el Konserthuset de Estocolmo, y es responsable de la colección de Stradivarius decorados del Palacio Real de Madrid y cuarteto residente en el Museo Cerralbo.
       Paralelamente, Cibrán Sierra es invitado como concertino-director y principal por diferentes orquestas sinfónicas, de cámara y grupos de interpretación histórica de toda Europa, imparte cursos y clases magistrales en instituciones académicas superiores de España y el extranjero y ha publicado artículos sobre música en prensa especializada y generalista. Entre otras publicaciones, es autor del libro El cuarteto de cuerda: laboratorio para una sociedad ilustrada (Alianza Editorial, 2014) y fundador y director artístico, durante su existencia (2008-2013), de la temporada de música de cámara Sen Batuta de Orense (Galicia).

La imaginación al poder: la consolidación del cuarteto de cuerda o el triunfo de la música como conversación ilustrada

Al observar el contexto estético e histórico que, en el último tercio del siglo XVIII, dio lugar a la emancipación de la música instrumental y al nacimiento de un nuevo público, resulta fascinante observar cómo, de todos los géneros musicales de la época, el cuarteto de cuerda y la sinfonía, genuinos productos de la cultura ilustrada, se convirtieron en poco tiempo en los buques insignia de una nueva manera de escribir, escuchar y pensar la música.

Ambos géneros son el resultado de un mismo proceso evolutivo, cuyo origen está en el nacimiento de una retórica musical abstracta capaz de dotar de sentido al lenguaje musical despojado de la palabra. Pero el análisis de este fascinante fenómeno no puede observarse solo desde una perspectiva estrictamente musical. Si el cuarteto de cuerda pasó de género marginal a tótem en escasamente cuatro décadas, es porque proponía la perfecta metáfora musical de la utopía social que guió la revolución burguesa: una sociedad de libres e iguales, capaces de debatir fraternalmente y de confrontar ideas en un ejercicio radical de democracia ciudadana.

La música para cuarteto, que en manos de Haydn, Mozart y sus más insignes contemporáneos conquistó a todo un continente desde Viena a Londres, pasando por Madrid, París o Estocolmo, era un discurso sonoro cuya composición respondía a una retórica sintácticamente elocuente pero semánticamente secreta que planteaba musicalmente el apasionante debate entre forma y contenido. Más que en ningún otro género, en la música para cuarteto, donde no había espacio para el artificio teatral de la orquestación y donde el lenguaje quedaba desnudo y sometido a la maestría del compositor, la forma se alzó victoriosa y, consecuentemente, la imaginación asaltó los dominios de la razón: la escucha se convirtió en participación, el concierto en conversación sonora y la composición en manifiesto filosófico.