Nuevos recursos, 1914-1970 Viernes Temáticos Historia del cuarteto en siete conciertos

Nuevos recursos, 1914-1970

  1. Este acto tuvo lugar el
Cuarteto Diotima. Yung-Peng Zhao y Constance Ronzatti, violín. Franck Chevalier, viola. Pierre Morlet, violonchelo
Jorge Fernández Guerra, presentación

Con las convulsiones compositivas del siglo xx, el cuarteto parecía abocado al abandono definitivo de los moldes clásicos para adoptar nuevas configuraciones estructurales y lenguajes renovados. La mayoría de los protagonistas de esta centuria se acercaron al cuarteto como género de posibilidades inagotables.

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  1. Nuevos recursos, 1914-1970
  2. Cuarteto Diotima 
    1. Yung-Peng Zhao, violín
    2. Constance Ronzatti, violín
    3. Franck Chevalier, viola
    4. Pierre Morlet, violonchelo
          1. Igor Stravinsky (1882-1971)
          1. Tres piezas para cuarteto de cuerda
          1. Alban Berg (1885-1935)
          1. Suite lírica
          1. Pierre Boulez (1925-2016)
          1. Livre pour quatuor (selección)
          1. Béla Bartók (1881-1945)
          1. Cuarteto nº 3, Sz. 85

  1. Cuarteto DiotimaCuarteto Diotima

    Fundado en 1996, el Cuarteto Diotima es una de las formaciones más demandadas en la escena internacional actual. Su nombre refleja la doble identidad musical del grupo: la palabra Diotima es una referencia al romanticismo alemán -Friedrich Hölderlin dio ese nombre a la mujer de su vida en su novela Hyperion,- si bien es también un guiño a la música de nuestro tiempo, recordando la obra de Luigi Nono Fragmente-Stille, an Diotima.

    Diotima ha sido un privilegiado colaborador de importantes compositores como Lachenmann, Ferneyhough, Boulez y Hosokawa y realiza numerosos encargos a destacados autores como Tristan Murail, Alberto Posadas, Gérard Pesson, Rebecca Saunders o Enno Poppe. Aunque mantiene una dedicación incondicional a la música contemporánea, no se limita exclusivamente a este repertorio. Al programar conjuntamente grandes obras clásicas junto a la nueva música actual, sus conciertos aportan una nueva mirada sobre las obras de los grandes compositores, en particular, Bartók, Debussy y Ravel, los últimos cuartetos de Schubert y Beethoven, la Escuela de Viena y Janácek.

    En 2016 Diotima celebró los veinte años de su fundación con varias grabaciones especiales: un cofre de cinco discos dedicado a la Segunda Escuela Vienesa y el lanzamiento de una serie de retratos de compositores contemporáneos, el primero dedicado a Miroslav Srnka, al que seguirán monográficos de Pesson, Posadas y Poppe en colaboración con WDR Kultur.

    El Cuarteto Diotima recibe el apoyo de la DRAC y la Région Centre-Val de Loire, además de ayudas periódicas del Instituto Francés, Spedidam, Musique Nouvelle en Liberté, FCM y la Sociedad Adami, así como de mecenas privados.

  1. Jorge Fernández GuerraJorge Fernández Guerra

    Nacido en Madrid, estudió en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Como compositor ha recibido encargos de diversas instituciones y ha organizado su propia compañía de ópera, laperaÓpera, con la que ha realizado dos montajes en los últimos cinco años. Paralelamente, ha desarrollado una intensa actividad como comentarista y periodista musical. En 1996 fundó la revista Doce Notas, junto con Gloria Collado. Ha sido director del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea y del Festival de Música de Alicante. En 2005, el Ministère de la Culture de Francia le condecoró como miembro de l’Ordre des Arts et des Lettres. Ha sido Premio Nacional de Música en Composición por parte del Ministerio de Cultura en la modalidad de composición en 2007.

La eclosión del siglo XX

Los tres pilares fundamentales de los inicios musicales del siglo XX fueron la Escuela de Viena, Stravinsky y Bartók. Los tres vieneses practicaron el cuarteto de cuerda con intensidad y convicción. Representarlos con la monumental Suite lírica, de Alban Berg, es tan acertado como insuficiente, a tenor de los logros de Arnold Schönberg y Anton Webern en el género básico de la música de cámara. El alto grado de compenetración de los tres compositores perdonaría, sin duda, la inevitable elección de su canto más apasionado. Las Tres piezas para cuarteto de cuerda, de Igor Stravinsky, dibujan el contramodelo que propone el gran ruso. Por su parte, la sublime colección de seis cuartetos del húngaro Bela Bartók puede ser fielmente representada por su Cuarteto nº 3.

Esta extraordinaria selección de lo que fue el género en la primera mitad del siglo XX queda como una suerte de desafío al futuro al que se enfrentó el joven Pierre Boulez en su interesante Livre pour quatuor, obra característica de sus célebres work in progress que, solo tras su muerte pueden considerarse definitivamente cerrados, y que constituye una lección máxima de “escritura” elevada a axioma en los momentos más tensos del estructuralismo de posguerra. Sería difícil encontrar una mejor selección tan corta para definir un siglo desde el prisma del cuarteto de cuerda.