Rusia canta a España Viernes Temáticos Clichés musicales: visiones de España

Rusia canta a España

  1. Este acto tuvo lugar el
Ivo Stánchev, bajo. Borja Mariño, piano
Andrés Ibáñez, presentación

La simpatía de Rusia por España tras la derrota de Napoleón favoreció la proliferación de las canciones de inspiración española en los salones rusos a comienzos del siglo XIX. El viaje de Glinka a la península en 1845 reforzó los vínculos musicales entre los dos países, y la llegada de los “Niños de Rusia” durante la Guerra Civil permitió a Shostakóvich conocer un repertorio que no dudó en armonizar.

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      1. Mijaíl Glinka (1804-1857)
      1. El conquistador [Победитель]
      2. Querida, romanza [Милочка]
      3. Aquí estoy, Inesilla [Я здесь, Инезилья]
      4. Del céfiro nocturno [Ночной зефир]
      5. Espera, mi fiel caballo impetuoso [той, мой верный, бурный конь]
      6. Bolero [Болеро]
      1. Aleksandr Dargomyzhski (1813-1869)
      1. La niebla viste Sierra Nevada [Оделась туманами Сиерра-Невада]
      2. Del céfiro nocturno [Ночной зефир]
      3. Aquí estoy, Inesilla [Я здесь, Инезилья]
      4. Romanza española [Испанский романс]
      1. Mili Balákirev (1837-1910)
      1. Canción española [Испанская песня]
      1. Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893)
      1. Serenata de Don Juan Op. 38 [Серенада Дон-Жуана]
      1. Dmitri Shostakóvich (1906-1975)
      1. Canciones españolas Op. 100 [Испанские Песни]

  1. Ivo StánchevIvo Stánchev

    Nacido en Sofía (Bulgaria) y graduado en el Conservatorio Nacional Pancho Vladiguerov de su ciudad natal, prosiguió su camino artístico en España con el papel de Stepán en El casamiento de Modest Músorgski en Sala Gayarre del Teatro Real (2007 y 2008). En este mismo teatro participó en la producción de Der Rosenkavalier (2010) de Strauss, bajo la batuta del Jeffrey Tate y en la ópera Roberto Devereux (2013) versión concierto, junto con la soprano Edita Gruberova y el tenor Josep Bros. En el mismo escenario también participo en la ópera Muerte en Venecia de Benjamin Britten (2014), dirigido por maestro Alejo Pérez. Posteriormente fue Ramfis en Aida de Verdi, en el Teatro Principal de Palma de Mallorca (2015), dirigido por maestro José Ferreira Lobo. Fue Zabulón en La dogaresa de Rafael Millán (2015), dirigido por maestro Cristóbal Soler y después, El Cano en Juan José de Pablo Sorozábal, dirigido por Miguel Ángel Gómez Martínez en el Teatro de la Zarzuela de Madrid (2016). Con gran éxito en el mismo teatro interpreto el papel de Pascual en la ópera Marina del compositor Emilio Arrieta (2017). Otro éxito memorable fue su interpretación de Salieri en la ópera Mozart y Salieri de Rimski-Kórsakov (2017), coproducción del Teatro de la Zarzuela y la Fundación Juan March. Además, ha encarnado el papel principal en La inquisición de Stepan Rasin de Shostakóvich en el Auditorio Nacional, bajo la dirección de Víctor Pablo Pérez.

  2. Borja MariñoBorja Mariño

    Nació en Vigo, donde inició sus estudios musicales. Continuó su formación en Madrid, donde se tituló en piano, solfeo, música de cámara, composición y musicología. Pronto se orientará hacia el acompañamiento vocal y la correpetición de ópera. En este campo ha trabajado, entre otros, en el Teatro Real, el Teatro de la Zarzuela, el Teatro del Liceu, el Palau de les Arts, el Teatro de la Maestranza, el Teatro Campoamor, el Teatro Calderón y el Teatro Villamarta, entre otros, con importantes directores y con solistas internacionales. Ha interpretado un vasto repertorio que abarca desde la ópera barroca a estrenos de obras actuales. Asimismo, se ha presentado en Estados Unidos, Italia, Francia, Portugal, República Checa, México, Brasil y Argentina, tanto al piano como impartiendo clases en conservatorios y universidades. Numerosos cantantes españoles y extranjeros le escogen para preparar sus papeles operísticos y para acompañarles en recitales de canto y piano.

    Ha sido director musical de La voix humaine de Poulenc con dramaturgia de Alfonso Romero, Mozart y Salieri de Rimski-Kórsakov en la Fundación Juan March, y varios espectáculos musicales de teatro con autores como Albert Boadella. Recientemente ha formado la Compañía Pyel con la que presenta cuentos infantiles: el primero fue Pedro y el Lobo tocan en la orquesta, y acaba de estrenar El Principito, donde Borja Mariño también compuso la música original.

    Mantiene una importante labor como docente en diversas instituciones, y también como investigador. En este campo destacan sus trabajos editoriales para Tritó (entre ellos, las óperas The Magic Opal y Pepita Jiménez de Albéniz, El Caserío de Guridi, Follet y María del Carmen de Granados).

     

  1. Andrés IbáñezAndrés Ibáñez

    Andrés Ibáñez nació en Madrid en 1961. Es uno de los escritores más reconocidos de su generación. En 2014 ganó el Premio Nacional de la Crítica por su novela Brilla, mar del Edén. Ha escrito también novelas como La música del mundo, El mundo en la Era de Varick, La sombra del pájaro lira, Memorias de un hombre de madera, La lluvia de los inocentes y La duquesa ciervo, además de novelas para niños, y ejerce la crítica literaria sobre todo en ABC Cultural. Siempre ha tenido una fuerte vinculación con la música: estudió piano en el Conservatorio de Madrid, fue durante muchos años pianista de jazz y ha sido crítico musical del diario ABC. También ha escrito los libretos de dos óperas: Dulcinea y la adaptación de El público de Lorca, ambas con música de Mauricio Sotelo y estrenadas en el Teatro Real de Madrid. Su último libro es Construir un alma. Manual de meditación para el siglo XXI.

Rusia y España, un amor de extremos

Decía Madame de Stäel que la poesía se alimentaba de un viento que viene del norte y otro que viene del sur. En el siglo XIX, este último soplaba sobre todo desde España, país romántico por antonomasia. Alemanes, franceses e ingleses se sintieron fascinados por las historias, los mitos y las costumbres de nuestro país. Es esta también la época en que se establece entre Rusia y España un vínculo que tiene, en el fondo, algo de inexplicable, y que dura hasta nuestros días. El decembrista Fiódor Glinka afirmaba que ambos países habían servido como muros de contención para las invasiones exteriores, haciendo posible de este modo la existencia de una Europa culturalmente unida, mientras que el filósofo Chaadayev, gran amigo de Pushkin, opinaba que esta "misión histórica" había convertido a Rusia en una especie de bastión de Europa y al mismo tiempo la había dejado fuera de su gran arco cultural, un sentimiento que se hace eco de nuestra propia sensación de ser, de algún modo, europeos marginales. Hay muchos otros paralelismos entre esos dos países que representaban, para Ortega y Gasset, "los dos extremos de la gran diagonal europea": ambos se convirtieron en imperios en fechas similares, ambos combatieron a Napoleón…

Glinka, el creador de la escuela rusa de composición, estableció ya desde el principio un vínculo directo entre la música rusa y la española. En 1845 viajó a España en busca de estímulos, folclore y quizá el material para una ópera española y pasó dos años y medio en nuestro país, primero en Valladolid, luego en Madrid, en Granada, en Madrid de nuevo y finalmente en Sevilla. Más tarde, entregaría al joven Balákirev varias melodías españolas recopiladas por él mismo como material para sus composiciones y desde entonces el elemento español reaparece una y otra vez en el lenguaje musical ruso, hasta en fecha tan tardía como las Canciones españolas Op. 100 de Shostakóvich, una obra inspirada, al parecer, por una canción oída a un niño de la guerra español.