(I) Ciclos de Miércoles Flautas, del barroco al siglo XX

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Grupo de Flautas de la One . Juana Guillem, Antonio Arias, José Oliver, José Sotorres y Miguel Angel Angulo, flauta

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NOTAS AL PROGRAMA
PRIMER CONCIERTO
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Joseph Bodin de Boismortier fue un músico muy renovador en el seno del barroco francés; parte de su actitud de apertura a nuevas miras creativas consistió en la introducción en Francia de algunas prácticas italianas, en especial la del concierto. Desde luego, fue el primer compositor francés que se sirvió del vocablo "concerto", precisamente con la serie de obras que figuran en el programa, los Seis conciertos para cinco flautas sin bajo continuo op. 15, que datan de 1727, la obra impresa más antigua que usa tal nombre -lo que el propio Boismortier se encarga de subrayar con la frase "esto no había sido imaginado todavía"- en suelo francés, si bien no es descartable que otras creaciones, que no habrían pasado a la imprenta, pudieran ya haberse servido antes de esa denominación.
Naturalmente, más allá de una mera cuestión terminológica, la adopción del concierto implicaba elementos estructurales, de contenido y de estilo. En la raíz del asunto debe verse la recepción de la música vivaldiana en París en los años veinte del siglo XVIII. Como ha señalado Toff, a partir de 1725 se programan los conciertos de Vivaldi dentro de las actividades de Le Concert Spirituel, hecho que generó toda una clase particular de monomanía por el compositor veneciano entre los aficionados, que se dispararía exponencialmente con la escucha, en 1728, de Las cuatro estaciones.
Boismortier siguió el ejemplo del concierto con solista, pues su Concierto para violonchelo (1729) es el primero de autor francés que se conoce. Hacia ese mismo año, escribe uno para flauta -otra vez una novedad en Francia-, donde confluyen su interés por el instrumento de viento con la forma moderna, mas desafortunadamente esta obra no se conserva.
Boismortier sigue el esquema del concierto italiano en la sucesión de movimientos rápido/lento/rápido, los contrastes entre el tutti y los solos, el melodismo a la Vivaldi, los ritornelli en tutti, los unísonos vigorosos y las escalas. Por cierto que toda la riqueza de este lenguaje se aprecia con mayor viveza en la tímbrica del solista secundado por una orquesta de cuerda y pierde variedad si se aplica a un conjunto de flautas, tal como aparece en el Op. 15, que es en todo caso una prueba del concierto vivaldiano con ritornelli.
   François Devienne fue el flautista francés más famoso de su época, que hizo progresar el instrumento de manera muy notable. Escribió un texto pedagógico para el instrumento del momento -la flauta de una llave-, Nouvelle méthode théorique et pratique pour la flûte (París, 1794), que contiene valiosa información sobre la práctica interpretativa del clasicismo, en especial la articulación, e incluye como ejercicios unos dúos para dos flautas de mediana dificultad que tampoco carecen de interés desde el punto de vista musical. Los historiadores coinciden a la hora de tener como admirable el tratado de Devienne, en lo que acaso fuera un trasunto de su arte interpretativo en la praxis del instrumento.
    De acuerdo con Fétis, Devienne fue tan buen fagotista como flautista y tenía además un solvente conocimiento general de todos los instrumentos, a los que sacaba efectos hasta entonces nunca antes conocidos en Francia. Aun admitiendo que Devienne pudiera haber tenido un talante renovador como el de Boismortier, las novedades introducidas por su obra deben tal vez matizarse un poco, porque la afirmación de Fétis de que creó un género nuevo de música para instrumentos de viento es probable que haya que circunscribirla a sus arreglos para formaciones de banda de números de óperas famosas de Gaveaux o Cherubini. Por cierto que la música para tres flautas ya se conocía en Francia desde Boismortier y lo que pudo hacer en efecto Devienne con sus Seis tríos op. 19, que deben fecharse hacia 1787, fue revitalizar una combinación que había caído un tanto en el olvido. Por lo demás, la versión para tres flautas -que es la que edita Imbault en París en dos libros-  es sólo una alternativa a la que parece la primera, la de dos flautas y violonchelo. Esto deriva en que las dos partes superiores han de valorarse como más idiomáticas y en una relación de diálogo más camerística que la tercera. La facilidad melódica, la fineza del lenguaje armónico, la adecuación de la escritura instrumental hacen, a pesar de todo, acto de presencia en estos Tríos.

    La aportación de Anton -o AntonínReicha al quinteto de viento tradicional -flauta, oboe, clarinete, fagot y trompa- es bien conocida por su maestría en la escritura instrumental. La existencia de este cuarteto para cuatro flautas debe considerarse como una incursión algo experimental, en la que por supuesto no cabe encontrar lo que más apreciaban sus contemporáneos, las extraordinarias combinaciones de instrumentos de timbres aparentemente opuestos. Pero que Reicha compusiera una obra de esta naturaleza tampoco es tan raro, pues la flauta era uno de los instrumentos que tocaba, además del violín y el piano. La flauta aparece también, junto a tres instrumentos de cuerda, en los Seis cuartetos op. 98 (antes de 1815), que el compositor consideraba como auténticos cuartetos y no piezas concertantes para exhibición del ejemplar de madera.
    El Cuarteto en re mayor op. 12 fue escrito en Hamburgo, entre 1796 y 1798, antes de que Reicha pasara a París, y fue publicado en la Magazine de Musique de Brunswick. Es rigurosamente contemporáneo de otra obra para la misma plantilla, la Sonata en fa mayor para cuatro flautas, de menor alcance ésta, ya que consta de sólo dos movimientos (Adagio molto y Allegretto). Muchas de las características del estilo de Reicha están presentes en el Cuarteto, su idioma clásico, la firmeza tonal -todos los movimientos en la tonalidad principal, menos el obligado contraste del tiempo lento, en sol-, pero no tanto, pese a lo expresado por Sotolová, la búsqueda de la fusión tímbrica. Ofrece elementos del folclore y un marcado gusto por la melodía.
Pierre Paubon ha estado ligado a la enseñanza y la composición para la flauta desde los comienzos de su carrera en París. En tanto que virtuoso del instrumento, sus aportaciones al repertorio denotan un cabal conocimiento de las necesidades de este aerófono. Algunas de sus contribuciones consisten en arreglos de obras del pasado; así, la versión para flauta y piano de 1984 del Concierto en sol mayor para flauta y orquesta op. 1 de Theobald Böhm, o la adaptación para el mismo instrumental del Concierto en sol mayor de Pergolesi. El Divertimento nº1 (1991), si bien basado en un villancico del siglo XV, es ya una creación mucho más personal y que tiene el interés de estar pensada para la plantilla de la obra en programa, cuatro flautas. Paubon ha reunido incluso cinco instrumentos de esta familia en Entre amis (1994). Pour quatre flûtes fue escrita antes de 1995 y editada este último año. La distribución pide flauta piccolo en do, dos flautas en do y flauta contralto en sol. El estilo de Paubon, algo lúdico, trasluce su constante interés por atraerse a la juventud.
Raymond Guiot también es un flautista virtuoso, formado en la clase de Marcel Moyse del Conservatorio de París, que durante treinta años, de 1954 a 1984, tocó en la Orquesta de la Ópera de París. Como compositor, su música se acerca a los dominios del jazz, caso de su Bluesy prélude, para flauta y piano (1983), o la Pièce en trio (1973). Su Divertimento-Jazz es una de las escasas obras jazzísticas para cuarteto de flautas, una formación no muy habitual en este tipo de música, pero que en los últimos años ha visto enriquecido su repertorio con páginas como Four for Jazz de Russell Stokes o Blues Sophisticato de Bill Holcombe.

      1. Joseph Bodin de Boismortier (1689-1755)
      1. Concierto en La menor, Op. 15/ 2 para cinco flautas (1727)
      1. François Devienne (1759-1803)
      1. Trío en Sol menor, Op. 19 nº 5
      1. Anton Reicha (1770-1836)
      1. Cuarteto Sinfónico, Op. 12 (1798)
      1. Pierre Paubon (1910-1995)
      1. Pour Quatre flûtes 34 (1995)
      1. Raymond Guiot (1930)
      1. Divertimento-Jazz