3/4 Ciclos de Miércoles Músicas para una exposición Matisse

3/4

  1. Este acto tuvo lugar el
Iñaki Fresán, barítono. Juan Antonio Álvarez Parejo, piano

_______________________________________________________________________

TERCER CONCIERTO
_______________________________________________________________________

Rêve d'amour, Clair de lune y Tristesse, de G. Fauré
En la obra, refinada y un poco secreta, de Gabriel Fauré hay lugar para las grandes construcciones formales, como lo demuestran algunas de sus grandes formas camerísticas, y un gusto por la pequeña forma basada en un gesto melódico siempre lírico y original. No es extraño así que la canción ocupe un lugar preferente en sus preocupaciones creativas y, de hecho, Fauré es uno de los autores franceses que muestra un más amplio catálogo vocal. Nada menos que siete grandes ciclos jalonan su carrera compositiva desde Poème d'un jour op. 21(1878) hasta L'horizon chimerique op. 118 (1921) pasando por el que se considera su mejor y más difundido, las nueve canciones sobre Verlaine que se titula La bonne chanson op. 61(1894). Pero es que además una veintena de sus números de opus son colecciones de canciones, aunque no se articulen en un ciclo, y  nada menos que sus ocho primeros números de opus estuvieron dedicados al género.
En el presente concierto se incluyen tres canciones procedentes de tres distintos opus que no son ciclos. La primera es Rêve d'amour que es la segunda del opus 5 (las otras dos son Chant d'automnes y L'absent) cuyo texto procede del libro Les chants du crepuscule publicado en 1834 por Víctor Hugo (1802-1885). En el original, el poema se llama S'il est un charmant gazon, aunque Fauré cambia el título. Se supone que la compuso en 1862, con sólo diecisiete años, y que nueve años después la integraría en el op. 5. Quizá de ahí le venga un aliento todavía plenamente romántico. No era Fauré el primero en poner música a este texto. Ya lo había hecho César Franck en dos ocasiones (1847 y 1857), también Saint-Saëns en 1851, Liszt en fecha que no es segura y en 1869 volvería sobre él Jules Massenet.
La segunda, Clair de lune, es la segunda canción del opus 46 en el que la precede Les presents. El texto es de Paul Verlaine (1844-1896) y Fauré le pone música en 1886 con un sentido mucho más simbolista y personal que el de la anterior obra aquí programada. También Gustave Charpentier y nada menos que Debussy se interesarían por el mismo texto para componer sus canciones.
Con Tristesse volvemos a un Fauré más temprano ya que se trata de la segunda canción de las tres del opus 6 (las otras son Aubade y Sylvie) compuesta en 1873 aunque no se publicaría hasta tres años más tarde. En este caso recurre a la poesía de Théophile Gautier (1811-1872) de nuevo con un aire suavemente romántico. No he localizado a ningún otro compositor que se interesara en poner música a este texto.

Chanson triste, La vie antérieure y Phidylé, de H. Duparc
Si Fauré fue uno de los grandes compositores de su tiempo, nadie duda de que Henri Duparc tenía condiciones para haberlo sido. Sin embargo, se trata de un compositor oculto y de culto del que prácticamente lo único que queda son diecisiete canciones sueltas, eso sí, extremadamente interesantes y hermosas. Era discípulo de César Franck y admirador de Wagner, llegó a estrenar con éxito piezas orquestales y destruyó la casi totalidad de su obra, incluida una ópera sobre el tema de Rusalka, mientras revisaba una y otra vez sus canciones. En 1884, bastante antes de cumplir los cuarenta años, abandonó la composición  aunque todavía viviría casi medio siglo. Ese tiempo lo pasó dedicado a su familia, con largas temporadas en Suiza, a pintar acuarelas -hasta que se quedó ciego- y a tocar en ocasiones sus canciones, algunas de las cuales, como L'invitation au voyage o Le manoir de Rosemonde, han quedado como arquetipos del género aunque hay que añadir que todas las suyas son de una pareja y extraordinaria calidad.
Chanson triste está compuesta en 1868 sobre un texto de Jean Lahor, nombre literario de Henri Cazalis (1840-1909), y procede de su libro L'Illusion publicado en 1875 por lo que Duparc conoció una versión manuscrita o publicada en alguna revista. El poema debió ser conocido antes que el libro porque también Saint-Saëns compondría una canción en 1872. La versión de Duparc es magnífica y se eleva muy por encima de la tradición de la canción de salón, a la que sin duda pertenece, gracias a una estructura armónica de amplio y complejo diseño y una gran efectividad.
La vie anterieure es una de las últimas y más bellas canciones de Duparc. Está compuesta en 1884 sobre un texto de Charles Baudelaire (1821-1867) y evoca los grandes espacios exteriores que Duparc convierte en una interiorización profunda.
Phidylé se compuso en 1882 y es quizá la canción que más tendría que ver con Matisse ya que su texto, de Charles Leconte de Lisle (1818-1894), posee esa sensualidad ornamental de la poesía del autor que Duparc asume y traduce con una gran nobleza melódica y una armonía personal de acordes quebrados.
Duparc orquestó varias de sus canciones, entre ellas las tres presentes en este programa, pero se estima generalmente que su verdadero valor se pone de manifiesto en las versiones pianísticas tan perfectas y personales.

Beau soir, Romance y Les cloches, de C. Debussy
En la obra impar de Claude Debussy apenas si se podría citar algún aspecto que no sea absolutamente fundamental en la historia de la música francesa y universal. Por eso, también lo vocal cobra en él una dimensión importantísima creando un arco perfecto que se extiende desde el simbolismo prerrafaelista de La demoiselle élue hasta ese mundo insondable que es Pélleas et Melisande, a la vez la mayor consecuencia y el más neto enfrentamiento a la melodía infinita de Wagner.
En el mundo de la canción, Debussy nos dio ciclos fundamentales que van desde Ariettes oubliés o las suntuosas Chansons de Bilitis hasta la experiencia única de los Trois poèmes de Stéphane Mallarmé. Pero también se dan una serie de canciones sueltas que tienen la misma belleza y riqueza melódica y armónica que los ciclos citados. A éstas pertenecen las tres que hoy se cantan y que comienzan con Beau soir, una canción construida sobre un poema de Paul Bourget (1852-1935) que Debussy compone en 1891. Tanto el texto, de un romanticismo burgués de segunda generación, como el destino de la pieza para la música de salón, no harían prever la extraordinaria perfección que el compositor es capaz de conferir a una música sutil y mucho más elusiva de lo que su sencillez aparenta. De la misma época es Romance, también sobre un texto de Bourget. Aquí la línea melódica es más lírica y efusiva, más en consonancia con un sentimiento que con la visión de una naturaleza trascendente, pero nos hallamos ante el mismo genial autor que sobrevuela sobre cualquier convención. Y, como si de un ciclo se tratara, de nuevo es Paul Bourget el autor de Les cloches. Pero en este caso está compuesta como Dos Romanzas de este autor (la otra es L'âme évaporée ). También se da a conocer en 1891 pero, como las otras, podría ser anterior. El tema de las campanas es muy caro a Debussy pues le permite una elaboración armónica particular, un piano resonante y una dedicación al timbre que en él será siempre una constante renovadora hasta esa obra insondable y secreta que es Jeux. Aquí, tenemos a un primer Debussy capaz de elevarse ya sobre las convenciones de la canción de salón de su época.
Fêtes Galantes, A Chloris y Offrande, de R. Hahn
Aunque naciera en Caracas, de donde fue llevado a París con sólo tres años, Reynaldo Hahn es el prototipo del músico francés de salón. Dotado de una hermosa voz con la que él mismo cantaba sus propias canciones, su íntima relación con Marcel Proust lo convierte también en un personaje, aunque se ha insinuado que es un trasunto de Albertina y no del compositor (que sería Franck o Fauré) autor de la penetrante "petite phrase" que llama la atención en los salones de la  Madame Verdurin de En busca del tiempo perdido. En todo caso, Hahn estaba más del "lado de Guermantes", del gran mundo, al que sirvió óperas, operetas, algunas tan famosas como Ciboulette (1923), ballets como El baile de Beatrice d'Este (1909), comedias musicales y músicas de todo tipo, ciertamente no muy trascendentales, pero elegantes y refinadas reveladoras de un talento cierto.
Hahn compuso muchas melodías para los salones, algunas en ciclos importantes como Chansons grises o Douze rondels, y muchas otras sueltas. En ellas hay una influencia del melodismo de su maestro Massenet y de un estilo encantador, ligero y ornamental que, con un punto de melancolía, arrasaba en los salones. Fêtes galantes evidentemente usa el texto de Paul Verlaine. Hahn le da un título genérico aunque el título del poema sería simplemente su primera frase (Les donners de sérénades) y otros autores prefirieron el de Mandoline. Por cierto, que fue un poema favorito de músicos pues con ese último título lo pusieron en música Debussy, Fauré, Gabriel Dupont, Irena Poldowski, Josef Szulc y Alphons Diepenbrock, aunque, dado el éxito, no me extrañaría que hubiera otros que no tengo localizados. Para A Chloris, Hahn recurrió curiosamente a un poeta del primer barroco francés, Théophile de Viau (1590-1626), hoy poco conocido pero un curioso personaje que era hugonote, que fue acusado de libertinaje, expulsado de París y quemado en efigie, y que tuvo éxitos en el teatro como Los amores de Píramo y Tisbe y se opuso literariamente al célebre François Malherbe. No se trasluce nada de eso en este poema, manierista y un poco conceptual, muy del gusto de la época y seguramente del público al que Hahn lo hizo llegar a través de su certera melodía. Offrande procede de Romances sans paroles (1872) de Paul Verlaine. El título lo sintetiza Hahn del primer verso (Voici des fruits, des fleurs, des feuilles et des branches). Se trata de otro texto de éxito que atrajo a Debussy, a André Caplet y a Fauré, todos ellos con el título de Green, y que más tarde también pondría en música con ese título el que fuera famoso pianista Dinu Lipatti, o con el de Rêve el famoso autor de canciones Paolo Tosti. No es Hahn, ni mucho menos, el peor parado en esta concurrencia pues, como siempre, consigue una canción de inspirada melodía y de innata elegancia.

Cinco Canciones populares griegas, de M. Ravel
Ravel, que amaba la paradoja y era un convencido del valor artístico de la insinceridad, dijo en una ocasión que si tuviera que escribir algo árabe, sería mucho más árabe que lo verdaderamente árabe. Y eso creo que lo puso en práctica con sus músicas españolas, con las canciones malgaches, con el Tzigane y con las incursiones en un variado exotismo tan raveliano y tan francés. Ravel fue autor de numerosas canciones de muy diverso tipo, desde las descarnadas Historias naturales , o los experimentales y casi schönbergianos Trois poèmes de Stéphane Mallarmé a las evocadoras de Don Quijote a Dulcinea. Entre ellas, hay bastantes que tienen que ver con lo popular de diversos lugares como ocurre con las mezcladas Canciones populares (española, francesa, italiana, hebrea, escocesa, flamenca y rusa), con las Dos melodías hebreas y, desde luego, las que hoy nos ocupan.
Las Cinco canciones populares griegas están compuestas entre 1904 y 1906 en una época en que, rechazado por última vez (ni siquiera le dejan presentarse) para el Premio de Roma, empieza a hacerse famoso. La ocasión la da su relación con el escritor y crítico musical Michel Dimitri Calvocoressi (1877-1944), que era griego de nacimiento, francés de educación y británico de nacionalidad. En contra de lo que se cree, Calvocoressi no hizo los textos primeramente en francés sino en griego y de esta manera los puso en música Ravel, aunque simultáneamente se hiciera la versión francesa que es la del estreno, la edición y la manera en que se canta habitualmente, aunque recientemente hay ejemplos de vuelta al griego como, por ejemplo en España, lo ha hecho hace poco Manuel Cid.
La obra es un magnífico ejemplo de transformación creativa de un folklore popular que, con igual legitimidad que en Bartók, se podría llamar imaginario. Comienza con Chanson de la mariée, una melodía llena de gracia con una armonía sutil en la que las octavas repetidas, los trinos y las semicorcheas sobrenadan un obstinado pedal de tónica que vertebra la canción. Là-bas, vers l'église es mucho más sobria aunque su armonía se colorea de modalidad sin abandonar un casi rebuscado sol sostenido menor. Quel galant m'est comparable contrasta por su luminosidad directa y sin veladuras con un recitado interrumpido por una especie de ritornelo de carácter campesino. La Chanson des cueilleuses de lentisques es sencillamente deliciosa por su juego entre una modalidad hipolidia y una tonalidad de re sostenido con sus sextas añadidas. Finalmente, Tout gay! es verdaderamente una música alegre con ritmos simétricos binarios, a veces sabiamente alargados por ternarios, y un ambiente en el que se ha querido ver una lejana marca de Chabrier, autor al que, por cierto, Ravel admiraba pero no creo que sea acertado convocar en una música que es inequívocamente raveliana y, por supuesto, más griega que la auténticamente griega.

____________________________________________________________________________

TEXTOS DE LAS OBRAS CANTADAS
____________________________________________________________________________

G. FAURÉ

Rêve d'amour (Victor Hugo)
    S'il est un charmant gazon    que le ciel arrose,
où naisse en toute saison    quelque fleur éclose,
où l'on cueille à pleine main,    lys, chèvre-feuille et jasmin,
j'en veux faire le chemin    où ton pied se pose.
    S'il est un sein bien aimant,    dont l'honneur dispose,
dont le tendre dévouement    n'ait rien de morose.
Si toujours ce noble sein    bat pour un digne dessein,
j'en veux faire le coussin    où ton front se pose.
    S'il est un rêve d'amour    parfumé de rose,
  où l'on trouve chaque jour    quelque douce chose,
  un rêve que Dieu bénit,    où l'âme al'âme s'unit,
oh! j'en veux faire le nid    où ton coeur se pose.

Sueño de amor (Victor Hugo)
    Si existe un césped encantador    regado por el cielo,
donde nacen todo el año    unas flores abiertas,
donde se coge a manos llenas,    lis, madreselva y jazmín,
quiero hacer de él el camino    donde se pose tu pie.
    Si existe un seno amante,    del cual dispone el honor,
cuya tierna devoción    no tenga nada sombrío.
Si siempre este seno noble late     por un digno designio
quiero hacer de él la almohada    donde tu frente se pose
    Si existe un sueño de amor    perfumado de rosa,
donde se encuentra cada día    alguna dulce cosa,
un sueño que Dios bendice,    donde el alma se une al alma
¡oh! quiero hacer de él el nido    donde tu corazón se pose.


Clair de lune
(P. Verlaine)
    Votre âme est un paysage choisi
que vont charmant masques et bergamasques,
jouant du luth, et dansant, et quasi
tristes sous leurs déguisements fantasques.
    Tout en chantat sur le mode mineur
l'amour vainqueur et la vie opportune,
ils n'ont pas l'air de croire à leur bonheur
  et leur chanson se mêle au clair de lune.
    Au calme clair de lune triste et beau,
qui fait rèver les oiseaux dans les arbres
et sangloter d'extase les jets d'eau,
les grands jets d'eau sveltes parmi les marbres.

Claro de luna (P. Verlaine)
    Vuestra alma es un paisaje elegido
en el que van encantando máscaras y danzas de Bérgamo
tocando el laúd, y bailando, y casi
tristes bajo sus estrafalarios disfraces.
    Mientras cantan en el modo menor
el amor victorioso y la vida oportuna
no parecen creerse su felicidad
y su canción se mezcla con el claro de luna.
    Con el claro de luna en calma, triste y bello,
que hace soñar los pájaros en los árboles
y sollozar de éxtasis los chorros de agua,
los grandes chorros de agua esbeltos entre los mármoles.

Tristesse (Th. Gautier)
    Avril est de retour    la première des roses,
  de ses lèvres micloses    rit au premier beaujour.
La terre bienheureuse    s'ouvre et s'épanuit,    tout aime tout jouit,
  hélas, j'ai dans le coeur une tristesse afreuse!
    Les biveurs en gaité,    dans leurs chansons vermeilles,
celèbrent sur les treilles    le vin et la beauté.
  La musique joyeuse    avec leur rire clair,    s'eparpille dans l'air,
  hélas, j'aidans le coeur une tristesse afreuse!
    En deshabillé blanc    les jeunes démoiselles
s'en vont sous les tonelles    au bras de leur galant,
  la lune langoureuse    argente leurs baisers    longuement appuyés,
  hélas, j'ai dans le coeur une tristesse afreuse!
    Moi je n'aime plus rien,    ni l'homme ni la femme,
ni mon corps ni mon àme,    pas même mon vieux chien,
allez dire qu'on creuse    une fosse sans nom,
hélas, j'ai dans le coeur une tristesse afreuse!

Tristeza (Th. Gautier)
    Abril está de vuelta    la primera de las rosas,
con sus labios entreabiertos    ríe al primer día hermoso.
La tierra se abre y se ensancha,     todo ama, todo goza,
¡desgraciadamente, tengo en el corazón una tristeza horrorosa!
    Los bebedores achispados,    en sus canciones bermejas,
celebran bajo los emparrados    el vino y la belleza.
La música alegre    con su risa clara,    se expande en el aire,
¡desgraciadamente, tengo en el corazón una tristeza horrorosa!
    En ligeros trajes blancos    las jóvenes damiselas
se alejan en los jardines    del brazo de su galán,
la luna lánguida    platea sus besos    largamente apoyados,
¡desgraciadamente, tengo en el corazón una tristeza horrorosa!
    Yo ya no amo nada,     ni el hombre ni la mujer,
ni mi cuerpo ni mi alma,    ni siquiera mi viejo perro,
vayan a decir que se está excavando    una fosa sin nombre,
¡desgraciadamente, tengo en el corazón una tristeza horrorosa!

H. DUPARC
Chanson triste
(J. Lahor)
    Dans ton coeur dort un clair de lune,    un doux clair de lune d'été.
Et pour fuir la vie importune    je me noierai dans ta clarité.
    J'oublierai les douleurs passées,    mon amour, quand tu berceras
mon triste coeur et mes pensées    dans le clame aimant de tes bras!
    Tu prendras ma tête malade    oh! quelquefois sur tes genoux,
et lui diras une ballade    qui semblera parler de nous.
    Et dans tes yeux pleins de tristesses,    dans tes yeux alors je boirai
  tant de baisers et de tendresses    que, peut-être, je guérirai...

Canción triste (J. Lahor)
    En tu corazón duerme un claro de luna,    un dulce claro de luna de verano.
Y para huir de la vida importuna    me ahogaré en tu claridad.
¡Olvidaré los dolores pasados,    amor mío, cuando acunes
mi triste corazón y mis pensamientos    en la calma amante de tus brazos!
    Cogerás mi cabeza enferma    ¡oh! algunas veces sobre tus rodillas,
y le dirás una balada    que parecerá hablar de nosotros.
    Y en tus ojos llenos de tristeza,    en tus ojos entonces beberé
tantos besos y ternuras    que, quizás, me curaré...


La vie antérieure (Ch. Baudelaire)
    J'ai longtemps habité sous de vastes portiques
  que les soleils marins teignaient de mille feux,
et que leurs grands piliers, droits et majestueux,
  rendaient pareils, le soir, aux grottes basaltiques.
    Les houles, en roulant les images des cieux,
  mêlaient d'une façon solennelle et mystique
les tout puissants accords de leur riche musique
  aux couleurs du couchant reflété par mes yeux...
    C'est là, c'est là que j'ai  vécu dans les voluptés calmes
au milieu de l'azur, des vagues, des splendeurs,
et des esclaves nus tout imprégnés d'odeurs,
que me rafraichissaient le front avec des palmes,
  et dont l'unique soin était d'approfondir
  le secret douloureux qui me faisait languir.

La vida anterior (Ch. Baudelaire)
    He habitado largo tiempo bajo amplios pórticos
que los soles marinos teñían de mil fuegos,
y cuyos grandes pilares, rectos y majestuosos,
se tornaban iguales, al atardecer, a las grutas basálticas.
    Los oleajes, rodando las imágenes del cielo,
mezclaban de una forma solemne y mística
los todopoderosos acordes de su música rica
con los colores del atardecer reflejado por mis ojos...
    Ahí es, ahí es donde he vivido en las voluptuosidades tranquilas
en medio del azul, de las olas, de los esplendores,
y de los esclavos desnudos impregnados de olores,
que me refrescaban la frente con palmas,
y cuyo único cuidado era profundizar
el secreto doloroso que me languidecía.

Phydilé (Leconte de Lysle)
    L'herbe est molle au sommeil
sous les frais peupliers,
aux pentes des sources moussues,
  qui dans les prés en fleur
  germant par mille issues,
se perdent sous les noirs halliers.
  Repose, o Phidylé!
    Midi sur les feuillages
  rayonne et t'invite au sommeil!
  Par le trèfle et le thym,
seules, en plein soleil,
chantent les abeilles volages;
un chaud parfum circule
au détour des sentiers,
la rouge fleur des blés s'incline,
et les oiseaux, rasant de l'aile la colline,
cherchent l'ombre des 'eglatiers.
Repose, o Phidylé!
    Mais, quand l'Astre incliné
  sur sa courbe éclatante,
  verra ses ardeurs s'apaiser.
que ton plus beau sourire
et ton meilleur baiser
  me récompensent de l'attente!

Fidilé
    La hierba es blanda en el sueño
bajo los frescos álamos,
a la orilla de musgosos arroyos
que en los prados en flor,
discurriendo por mil vericuetos
se pierden bajo las negras breñas.
¡Descansa, oh Fidilé!
   ¡Mediodía sobre las hojas
ya se extiende, invitándote al sueño!
Por el trébol y el tomillo,
solas y a pleno sol
cantan las abejas volanderas.
Un cálido perfume se expande
por los tortuosos senderos;
la roja flor de los campos se inclina
y los pájaros, con sus alas rozando la colina,
buscan la sombra del rosal silvestre.
¡Descansa, oh Fidilé!
    Pero cuando el Astro,
inclinado en su curva esplendente,
vea apaciguarse su ardor,
¡que tu más bella sonrisa
y tu beso mejor
me compensen por la espera!

C. DEBUSSY
Beau soir (P. Bourget)
Lorsque au soleil couchant les rivières sont roses,
  et qu'un tiède frisson court sur les champs de blé,
un conseil d'être heureux semble sortir des choses
  et monter vers le coeur troublé.
    Un conseil de goûter le charme d'être au monde,
cependant qu'on est jeune et que le soir est beau,
car nous nous en allons comme s'en va cette onde,
elle à la mer, nous au tombeau.

Bello atardecer (P. Bourget)
    Cuando al ponerse el sol los ríos se vuelven rosas,
y un tibio escalofrío corre por los trigales,
un consejo de ser feliz parecer salir de las cosas
y subir hacía el corazón turbado.
    Un consejo de gozar el encanto de estar en el mundo,
mientras uno es joven y el atardecer es bello,
porque nos vamos como se va esta onda,
ella al mar, nosotros a la tumba.


Romance (P. Bourget)
L'âme évaporée et souffrante,
l'âme douce, l'âme odorante
des lis divins que j'ai cueil-lis
dans le jardin de ta pensée,
  oú donc les vents l'ont-ils chassée
  cette âme adorable des lis?
    N'est il plus un parfum qui reste
de la suavité céleste
  des jours oú tu m'enveloppais
d'une vapeur surnaturelle
faite d'espoir, d'amour fidèle
  de béatitude et de paix?

Romanza
    El alma desmayada y doliente,
el alma dulce, el alma olorosa
de los lises divinos que he cogido
en el jardín de tu pensamiento,
¿dónde han ahuyentado los vientos
esta alma adorable de los lises?
   ¿No queda ya ningún perfume
de la suavidad celeste
de los días en los que me envolvías
con un vapor sobrenatural
hecho de esperanza, de amor fiel
de beatitud y de paz?


Les cloches Bourget)Les feuilles s'ouvraient sur le bord des branches,
délicatement,
les cloches tintaient, légères et franches,
dans le ciel clément.
    Rythmique et fervent comme une antienne,
ce lointain appel
me remémorait la bancheur chrétienne
  des fleurs de l'autel.
    Ces cloches parlaient d'heureuses années,
et dans le grand bois,
  semblaient reverdir les feuilles fanées
  des jours d'autrefois.
Las campanas
Las hojas se abrían en las ramas
delicadamente
las campanas tañían vivaces y francas
en el cielo apacible.
    Rítmica y fervorosa como una antífona,
esa lejana llamada
me evocaba el candor cristiano
de las flores del altar
Esas campana hablaban de años felices,
y en el gran bosque,
parecían reverdecer las hojas marchitas
de los días de antaño.
ón: Carmen Torreblanca López)

R. HAHN
Fêtes galantes (P. Verlaine)
    Les donneurs de sérénades
  et les belles écouteuses
échangent des propos fades
sous les ramures chanteuses.
    C'est Tircis et c'est Aminte,
et c'est l'éternel Clitandre,
et cést Damis qui pour mainte
cruelle fait main vers tendre.
    Leurs courtes vestes de soie,
  leurs longues robes a queues,
leur élégance, leur joie
et leurs molles ombres bleues,
    Tourbillonent dans l'extase
d'une lune rose et grise,
  et la mandoline jase
parmi les frissons de brise.

Fiestas galantes
    Los que cantan serenatas
y las bellas que escuchan
intercambian propósitos insípidos
bajo los ramajes cantarines.
    Es Tirsis y es Aminta,
es el eterno Clitandro,
es Damis que, cruel para alguno,
se muestra tierna.
    Sus cortas chaquetillas de seda,
sus largos vestidos de cola,
su elegancia, su alegría
y sus lánguidas sombras azules,
    Revolotean en el éxtasis
de una luna rosa y gris,
y la mandolina parlotea
entre estremecimientos de brisa.


A Chloris (T. Viau)
    S'il est vraie, Chloris, que tu m'aimes,
(mais j'entends, que tu m'aimes bien,)
je ne crois pas que les rois mêmes
aient un bonheur pareil au mien.
    Que la mort serait importune
a venir changer ma fortune
pour la felicité des cieux!
  Tout ce qu'on dit de l'ambroisie
ne touche point ma fantaisie
  a u prix des grâces de tes yeux!

A Chloris
    Si es cierto, Chloris, que me amas,
(entiendo que me amas de verdad)
creo que ni los reyes
puedan sentir felicidad como la mía.
   ¡Que inoportuna sería la muerte
si viniese a cambiar mi fortuna
por la felicidad de los cielos!
Todo lo que se dice de la ambrosía
no afecta a mi fantasía
al precio de las gracias de tus ojos.


Offrande (P. Verlaine)
    Voici des fruits, des fleurs, des feuilles et des branches,
et puis voici mon coeur, qui ne bat que pour vous;
ne le déchirez pas avec vos deux mains blanches
  et qu'a vos yeux si beaux l'humble présent soit doux.
    J'arrive tout couvert encore de ros'ee
  que le vent du matin vient glacer à mon front.
souffrez que ma fatigue, à vos pieds reposée,
rêve des chers instants qui la délasseront.
    Sur votre jeune sein laissez rouler ma tête
toute sonore encore de vos derniers baisers;
laissez-la s'apaiser de la bonne tempête,
et que je dorme un peu puisque vous reposez.

Ofrenda
    He aquí frutas, flores, hojas y ramas,
y éste es mi corazón, que sólo late por vos;
que no lo rompa vuestras dos manos blancas,
y que a tan bellos ojos, este humilde presente sea dulce.
    Vengo cubierto de rocío
que el viento de la mañana ha helado en mi frente,
sufrid que mi fatiga, que a vuestros pies reposa,
sueñe con entrañables instantes que la solazarán.
    Dejad que mi cabeza repose en vuestro joven seno
cuando todavía resuenan vuestros últimos besos;
dejad que se apacigüe tras la buena tempestad,
y que duerma un poco, puesto que ahora reposáis.


M. RAVEL
Cinq Mélodies populaires grecques:

Le Réveil de la mariée
    Réveille-toi, perdrix mignonne,    ouvre au matin tes ailes,
  trois grains de beauté,    mon coeur en est brûlé!
    Vois le ruban, le ruban d'or    que je t'apporte,
pour le nouer    autour de tes cheveux.
    Si tu veux, ma belle,    viens nous marier!
dans nos deux familles    tous sont alliés!

Cinco melodías populares griegas:
El despertar de la novia

    Despierta, linda perdiz,     abre a la mañana tus alas,
tres lunares,    ¡mi corazón se me quema!
    Mira la cinta, la cinta de oro    que te traigo,
para anudarla    alrededor de tus cabellos.
    Si quieres, hermosa mía,    ¡ven a casarnos!
¡en nuestras dos familias    todos son aliados!


Là-bas, vers l'église
Là-bas, vers l'église    vers l'église Ayio Sidéro,
l'église, ô Vierge sainte,    l'église Ayio Constanndino
    Se sont réunis,    rassemblés en nombre infini,
  du monde, ô Vierge sainte,    du monde tous les plus braves!

Allá, hacia la iglesia
    Allá, hacia la iglesia    hacia la iglesia Ayio Sidéro,
la iglesia, oh, Virgen santa,    la iglesia Ayio Constanndino
    Se han reunido,    juntado en número infinito,
las gentes, oh Virgen santa,    ¡las gentes más valientes!

  Quel galant m'est comparable
Quel galant m'est comparable,    d'entre ceux qu'on voit passer?
Dis, dame Vassiliki?    V ois, pendus à ma ceinture,
pistolets et sabre aigu...     et c'est toi que j'aime!

Qué galán me es comparable
   ¿Qué galán me es comparable,    de entre los que se ven pasar?
¿Di, dama Vassiliki?    Ve, colgada de mi cintura,
pistolas y sable agudo...     ¡y eres tú a quién amo!

  Chanson des cueilleuses de lentisques
O joie de mon âme,    joie de mon coeur,
trésor qui m'est si cher;    joie de l'âme et du coeur,
toi que j'aime ardemment.
    Tu es plus beau qu'un ange,    o lorsque tu parais
  ange si dous devant nos yeux,    comme un bel ange blond,
sous le clair soleil.
    Hélas! Tous nos pauvres coeurs soupirent!

Canción de las recolectoras de lentiscos
    Oh alegría de mi alma,    alegría de mi corazón,
tesoro que me es tan querido,    alegría del alma y del corazón,
tú a quien amo con ardor.
    Eres más bello que un ángel,    oh, cuando apareces,
ángel tan dulce ante nuestros ojos,    como un bello ángel rubio,
bajo el claro sol.
   ¡Ah! ¡Nuestros pobres corazones suspiran!

  Tout gai!
Tout gai! Ha, tout gai!    belle jambe, tireli, qui danse;
belle jambe, la vaisselle danse.    Tralalalala
¡Tan alegre!
   ¡Tan alegre! ¡Ha, tan alegre!    Bella pierna,
tireli, que baila;
bella pierna, la vajilla baila.    
Tralalalala

  1. I
      1. Gabriel Fauré (1845-1924)
      1. Rêve d'amour Op. 5 nº 2
      2. Clair de lune Op. 46 nº 2 (P. Verlaine)
      3. Tristesse, Op. 6 nº 2
      1. Henri Duparc (1848-1933)
      1. Chanson triste
      2. La vie anterieure (Charles Baudelaire)
      3. Phidylé
  2. II
      1. Claude Debussy (1862-1918)
      1. Beau soir (P. Bourget)
      2. Romance (P. Bourget)
      3. Les cloches (P. Bourget)
      1. Reynaldo Hahn (1874-1947)
      1. Fêtes galantes (P. Verlaine)
      2. A Chloris
      3. Offrande (P. Verlaine)
      1. Maurice Ravel (1875-1937)
      1. Cinq mélodies populaires grecques