(y IV) Ciclos de Miércoles La Paz y la Guerra en el arte y la música del s. XX

(y IV)

  1. Este acto tuvo lugar el
José Luis Temes, dirección
Solistas del Grupo Modus Novus
Modus Novus

CUARTO CONCIERTO                                                                                                              

GEORGE CRUMB
BLACK ANGELS

     George Crumb (Charleston, Virginia Occidental, 24-10-1929) es uno de los más importantes e interesantes compositores estadounidenses de las últimas décadas. Hijo de padres músicos, cursó estudios de piano y de composición, al mismo tiempo que aprendía idiomas, especialmente español, y literatura. Estudió una breve temporada en Berlín con Boris Blacher y más adelante en la Universidad de Michigan con Ross Lee Finney, a quien él reconoce como su principal profesor de composición. Posteriormente prosiguió su formación en la Universidad de Colorado y después en la de Pensilvania. Recibió becas y premios de la Fundación Koussevitzky (1966), la Fundación Guggenheim (1967), la Academia Americana de las Artes y las Letras (1967) y de otras instituciones. Ganó, entre otros premios, el Pulitzer de 1968 por Echoes of Time and the River. Fue profesor de piano y composición en la Universidad de Colorado de 1959 a 1964 y desde 1965 responsable de la clase de composición de la Universidad de Pensilvania.
Primeras influencias notables en la música de Crumb fueron las obras de Schönberg y Webern. También la música aleatoria está presente en alguna de sus composiciones. Fue decisivo el descubrimiento del teatro y la poesía de García Lorca, que motivó buena parte de su producción posterior, contribuyendo además a definir su estilo: Night Music I (1963), Madrigales (1965), Night of the four Moons (1969), Songs, Drones and Refrains of Death (1968), Ancient Voices of Children (1970) entre otras. La influencia de la poesía de Lorca se dio no sólo en su música vocal sino también en la instrumental sobre todo en las dos series de Echoes (1966 y 1967).
Black Angels, Thirteen Images from the Dark Land (Ángeles negros, Trece imágenes de la tierra oscura), para cuarteto de cuerda eléctrico (amplificado), es una obra terminada de componer el 13 de marzo de 1970. Está inspirada por la Guerra de Vietnam (en la partitura figura la inscripción in tempore belli), si bien no trata directamente de ella ni siquiera de la guerra en sí misma, aunque sí pueda ser considerada una obra anti-guerra. En palabras de Crumb, "está concebida como una especie de parábola sobre nuestro problemático mundo contemporáneo". La parábola se cuenta desde el punto de vista de "una travesía del alma, cuyas etapas son La partida (caída de gracia), La ausencia (aniquilamiento espiritual) y El retorno (redención)". Ello está sustentado por la "polaridad esencial Dios versus el Diablo", lo cual da lugar a buen número de alusiones musicales y extra musicales. Entre las primeras, el "diabolus in musica" (el famoso tritono prohibido en la Edad Media por la dureza de su entonación), el Trillo di diavolo de Tartini y la secuencia del Dies irae. Y, por otro lado, las relaciones numerológicas: los números 7 y 13 juegan un gran papel en la determinación de intervalos, ritmos y proporciones formales (no es casual que la obra se terminara en una fecha 13 de marzo). El aspecto más llamativo de la obra es el de los logros tímbricos, desde la amplificación de los instrumentos del cuarteto, hasta la utilización de instrumentos adicionales, algunos bastante inusuales (maracas, tam-tam, vasos de cristal...), pasando por el uso de la voz ya sea contando en varios idiomas, cuchicheando, con chasquidos de lengua, etc., y por la técnica poco convencional que con frecuencia han de emplear los intérpretes en sus instrumentos de cuerda (frotar el arco por detrás de la mano izquierda, glissandi sul punticello, punteo de las cuerdas con un plectro...). No falta una tenebrosa cita de La muerte y la doncella de Schubert. En definitiva, una obra de grandes atractivos y misterioso clima que, si ya con la sola lectura de sus títulos y subtítulos atrae, cuando se la escucha causa sensación.
Crumb llegaría en obras posteriores a incluir más elementos en su música, como la utilización de máscaras por parte de los intérpretes o el añadido de interludios danzados.


MIGUEL FRANCO
CUATRO MOMENTOS ELEGÍACOS DE POSGUERRA, OP. 40

El pasado 23 de enero de 1999 tuvimos la ocasión de asistir al estreno absoluto de una de las últimas obras de Miguel Franco: Poemas de amor y de olvido, Op. 57, para mezzosoprano y ocho instrumentos. Fue en laReal Academia de Bellas Artes de San Fernando, dentro del III Ciclo de Música de Cámara de la Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE. Pudimos entonces corroborar la muy positiva impresión que ya nos habían producido obras como Aria para trompeta y órgano, Introducción y pasodoble para contrabajo y orquesta, Op. 8ª, y Entretanto, para oboe solo, Op. 34 (Nueve preludios), escuchadas en ediciones anteriores del mismo ciclo. En el caso de Poemas de amor y de olvido se manifestaba especialmente la exquisita sensibilidad poética del compositor, cualidad que se transmitió plenamente a la audiencia. En el concierto de hoy se estrena otra obra de inspiración poética que, sin duda, puede producir la misma emoción.
Miguel Franco, en la actualidad solista de contrabajo de la Orquesta Sinfónica de RTVE, nació en Murcia en 1962. Estudió en el Conservatorio de su ciudad natal a la vez que formó parte como contrabajista de la recién creada Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia y de la Joven Orquesta Nacional de España. Durante los años 1985 y 1986 residió en Barcelona donde alternó su trabajo en la Orquesta del Gran Teatre del Liceocon estudios superiores en el Conservatorio Municipal. En este último año ganó el Segundo Premio de Composición de Joventuts Musicals de Barcelona y conoció al compositor Joan Guinjoan, quien le orientó y aconsejó en materia de creación musical. Posteriormente, mediante una beca del British Council, se estableció en Inglaterra, donde se perfeccionó en el Royal Northern College of Music a la vez que trabajaba en la Hallè Orchestra de Manchester. Tras su graduación, regresó a España en 1988.
Ha compuesto música tanto sinfónica y de cámara como para el teatro y el cine También ha escrito y publicado música con fines pedagógicos basada en el folklore español. Sus obras han comenzado a ser editadas por Real Musical, Opera Tres y Mundimúsica y, por otra parte, se han podido escuchar en buen número de festivales y temporadas de conciertos.
Cuatro Momentos Elegíacos de Posguerra, Op. 40, para bajo, trompeta y orquesta, obra que se estrena en el presente concierto, fue acabada de componer el 11 de febrero de 1999 en Madrid, como consta al final de la partitura manuscrita. Está instrumentada, además de para bajo y trompeta solistas, para flauta, oboe, clarinete, fagot, piano, dos percusionistas (tam-tam, plato suspendido, platos, triángulo, vibráfono, lira, caja y tom-tom grande), violín I, violín II, viola, violonchelo y contrabajo. Tiene una versión gemela para bajo, trompeta y órgano. De Jorge Manrique , el célebre autor de las Coplas a la muerte de su padre, Miguel Franco elige la estremecedora poesía ¡Oh, Mundo!, pues que nos matas... que le inspira una triste y sensible obra, dividida en cuatro partes, cada una de ellas intitulada con un verso de la poesía, aunque es sólo en la última cuando el bajo la canta íntegramente, siendo las anteriores instrumentales. Estas son las reflexiones del propio compositor:
el que nunca la ha vivido, la guerra ya no es un misterio. Resulta ser algo cotidiano, desayuno, comida y cena, que nos sirven desde los medios puntualmente en nuestros cálidos hogares. De las atrocidades que el hombre practica sobre sus semejantes vamos fabricando una memoria visual tan pródiga en detalles que ni siquiera asusta: la muerte en primer plano se nos sube por encima de la mesa, llega hasta la ensalada y la tragamos con el café. Del postre, mejor no hablamos."
"Para el que nunca la ha vivido, la tragedia de la guerra se ofrece poética y expansiva, porque llega derecho al alma, o tan sólo al pensamiento, eso da igual. Lágrimas huecas que apenas cuajan y que se pierden entre los restos sobre el mantel.  No van más allá. Al artista le duele de igual manera. Pero quiere plasmar su afección en algo concreto, para despojarse así de la responsabilidad de ser humano, o no, quién sabe."
"El que nunca la ha vivido busca en los clásicos y entiende. Oh, Mundo, pues que nos matas, comienza Manrique (1440-1479) su último suspiro en verso. Al servicio de su señor, el caballero castellano, Don Jorge, feliz conjunción de armas y letras, es víctima de la guerra, pues muere pronto, con la espada en la mano y el verso quebrado. Oh, Mundo, pues que nos matas es la poesía de todos los hombres que veo a diario morir de cerca en la pantalla, otras víctimas de la guerra cuyos gritos insistentes circulan sin mayor eco por toda la Tierra, y se pierden. Y la música habla de tristezas y dolores sin razón padecidos, de los bienes tan desiertas las vidas, de placeres y dulzores despojada la existencia mísera."
"El que nunca la ha vivido, de la mano del clásico ha escrito estos "Cuatro Momentos Elegíacos" con el pensamiento puesto en las secuelas de la guerra, de cualquiera, qué mas da, sin más desarrollo que la libre inspiración produce al que le duele tanto el dolor de los inocentes, que somos todos. Agradezco sinceramente el encargo de esta obra al conjunto Modus Novus, confiándoles el estreno junto al buen hacer del maestro José Luis Temes, dentro del ciclo "La guerra y la paz en los compositores del S. XX", que organizan conjuntamente RTVE y la Fundación March."

Una página de Cuatro momentos elegíacos de posguerra, Op. 40
de Miguel Franco


d
CRISTÓBAL HALFFTER              

PLANTO POR LAS VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA
Como es sabido, nuestro admirado Cristóbal Halffter (Madrid, 24-3-1930) se encuentra en los últimos meses embarcado en la composición de su ópera Don Quijote, la cual está en vísperas de su finalización. Su  primera parte, La del alba sería, ya fue dada a conocer en la Expo 98 de Lisboa el 31 de mayo de 1998 bajo la dirección de Pedro Halffter.  El interés del compositor en esta gran obra universal lo es ciertamente por su valor literario, pero seguramente lo es mucho más por la calidad humana del personaje, por lo que éste representa. Y esta disposición no es ajena a la que ya sentía cuando compuso Planto por las víctimas de la violencia en 1971. En realidad, Halffter siempre fue sensible a todo aquello que se acercara a la esencia del hombre, pero es a partir de Yes, speak out, para solistas vocales, dos coros, dos orquestas y dos directores (1968), obra encargo de la ONU para la conmemoración del vigésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuando ello se refleja explícitamente en sus obras. Su preocupación por las aspectos políticos o sociales, su sentido humanista y humanitario, le han llevado a expresar públicamente sus sentimientos de solidaridad con las víctimas de situaciones violentas y su afán de justicia de la manera que él sabe y puede: con su música. Incluso cuando utiliza medios que en principio pueden despersonalizar al individuo, como es la electrónica, él los emplea con un sentido humanista. "Hay que humanizar las máquinas", es una frase que se le puede oír frecuentemente. Otras obras siguieron a partir de entonces con este cariz, como Requiem por la libertad imaginada (1971) que nació poco después de Planto por las víctimas de la violencia.
Planto por las víctimas de la violencia  es una obra que se comenzó a componer en 1970 y se terminó, como consta al final de la partitura, el 17 de febrero de 1971.  Fue un encargo realizado por Heinrich Strobel para el festival de Donaueschingen de 1971.  El nombre de Planto lo emplea Halffter en el sentido que tenía el planctus medieval, esto es, el poema cantado que expresa una lamentación y que estaba escrito  tanto en latín como en lengua vernácula y era parecido por su forma a las secuencias litúrgicas, aunque se supone que en sus comienzos era un género profano. Las circunstancias que motivan y circundan la obra tienen que ver con el clima de violencia que se respiraba en aquel momento en España, con la actividad terrorista y el consecuente célebre Proceso de Burgos, consejo de guerra éste llevado a cabo contra dirigentes de ETA que muchos aún recordamos y que  ocasionó una protesta generalizada dentro y fuera de España contra el régimen de Franco. Por otra parte, el contraste que suponía la alegría del matrimonio Halffter por el nacimiento de un hijo  en enero de 1971 , Pedro Halffter Caro, quien ahora realiza ya una excelente carrera como director de orquesta.  Así lo describía el compositor: "En aquel momento, en el tiempo que yo había reservado para empezar a escribir esta obra, el entorno que rodea a mi casa madrileña es el siguiente: por motivos de un aciago proceso se enfrentan en mi país la violencia subversiva con la violencia institucionalizada; la persona que me hacía el encargo para escribir esta obra y con la que me unía una verdadera amistad había muerto; dentro de la intimidad de mi casa, la ilusionada espera para los días de Navidad del nacimiento de un nuevo hijo. Esta es la pequeña anécdota que rodea la creación de la obra que aquí hoy se estrena y que dedico a la memoria de H. Strobel, anécdota que en este caso supera a la habitual por el inmenso contraste de elementos que la integran. En aquellos días mi forma de ser hombre sentía la tremenda e imperiosa necesidad de manifestarse en contra de la violencia de todo tipo a la que estábamos asistiendo, por lo tanto mi Planto es un enfrentamiento desde el punto de vista del compositor, el único que me es factible como hombre, a aquellos que de una manera u otra practican la violencia y al mismo tiempo un llorar con aquellos que de alguna manera la hemos padecido".
Planto por las víctimas de la violencia está integrado por seis elementos formales que se yuxtaponen sin solución de continuidad, con materiales distintos y contrastantes. En su concepción original, tiene en la electrónica un factor fundamental, sobre todo a través del Hallaphon, instrumento elaborado por el técnico Hans Peter Haller en los laboratorios Lawo, que ofrece al compositor gran cantidad de posibilidades de transformaciones tímbricas y dinámicas y en el cambio físico de la fuente sonora en tiempo real. La obra está instrumentada para un conjunto integrado por dos  flautas, flauta en sol, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, cuatro percusionistas (vibráfonos, crótalos, glockenspiel, triángulo, bongós, platos, xilófonos, gongs, tam tam, gran caja, marimbófono, tom-tom, marimbas...), piano, violín I, violín II, viola y violonchelo.  El compositor pide en la versión original una posición ideal para la interpretación de la obra: en un espacio más o menos cuadrangular, los instrumentos de cuerda se situarían al fondo a la izquierda, el piano al fondo centro, la madera al fondo derecha y cuatro grupos de percusión, dos atrás y dos a los lados. Cada uno de estos grupos tendría su micrófono correspondiente. Y ocho altavoces, cuatro de ellos en las esquinas, aunque los del fondo por adelante de los instrumentos, y otros cuatro en línea central perpendicular, enfrentados de dos en dos. El director se colocaría delante de los instrumentos. La música ejecutada en vivo es transformada en tiempo real. Todo ello es tremendamente complejo, por lo que José Luis Temes, director del concierto de hoy, ofrecerá una segunda versión, con el visto bueno del compositor, en la cual ciertas partes de la obra están pregrabadas y transformadas en laboratorio, el resultado de lo cual es reproducido en cuadrafonía simultáneamente a la interpretación de las partes en vivo.

Miguel Bustamante


¡OH, MUNDO! PUES QUE NOS MATAS ..., DE JORGE MANRIQUE
I
¡Oh, Mundo!, pues que nos matas,
fuera la vida que diste
toda vida;
mas según acá nos tratas,
lo mejor y menos triste
es la partida
de tu vida, tan cubierta
de tristezas y dolores,
despoblada;
de los bienes tan desierta,
de placeres y dulzores
despojada.


II

Es tu comienzo lloroso,
tu salida siempre amarga
y nunca buena;
lo de en medio, trabajoso,
y a quien das vida más larga
le das pena.
Así los bienes, muriendo
y con sudor se procuran
y los das;
los males vienen corriendo;
después de venidos, duran
mucho más.

      1. George Crumb (1929)
      1. Black Angels, Thirteen Images from the Dark Land para cuarteto
      1. Miguel Franco (1962)
      1. Cuatro momentos elegíacos de posguerra, Op. 40 (Jorge Manrique) *
      1. Cristóbal Halffter (1930)
      1. Planto por las víctimas de la violencia
  1. * Estreno absoluto