2/3 Ciclos de Miércoles Jóvenes intérpretes

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  1. Este acto tuvo lugar el
Dúo Pérez-Molina. Mª Lourdes Pérez Molina y Luis Pérez Molina, piano

Claude Debussy (1862-1918)

Petite Suite

Claude Debussy (Saint-Germain-en-Laye, 22 de agosto de 1862; París, 25 de marzo de 1918) compuso la Petite suite en 1889, cuando contaba 27 años. Hacía un año que había regresado de Italia, donde estuvo como consecuencia de haber ganado el Premio de Roma. En esta deliciosa obra todavía no asomaba su posterior estilo impresionista. Hasta entonces tan sólo había escrito algunas piezas para el-piano, como las Deux Arabesques de 1888. Se notan en sus obras todavía las influencias de sus compatriotas Gounod y Massenet. La Petite suite, modelo de delicadeza y encanto, muestra, además, una aproximación y un homenaje a la época dorada de los clavecinistas franceses François Couperin y Jean Philippe Rameau. Se puede considerar por ello, en alguna medida, como una obra neoclásica.
La primera de las piezas de la Suite, En bateau (En barca), es una barcarola en forma ABA, escrita en Andantino y en compás de 6/8, donde la mano derecha del pianista que toca la parte primo canta dulcemente, mientras el intérprete de la parte secondo acompaña con ondulantes arpegios, con olas acariciadoras. La sección central varía un poco el carácter con su ritmo punteado y risoluto, aunque sin perder nunca la delicadeza. La segunda pieza, Cortege (Cortejo), repite la forma sencilla ternaria ABA en tempo Moderato. La elegancia y encanto siguen predominando en las secciones extremas, mientras que en la central, a tempo scherzando, se impone un aire burlesco y juguetón. El Menuet que sigue a continuación, escrito en tiempo Moderato, de ser danzado, debería hacerse de puntillas, casi en el aire, tal es la sutileza de su escritura. El último movimiento de la Suite, Ballet, en Allegro giusto y compás de 2/4 en sus secciones extremas, encuentra el contraste en la central con un alegre y cálido Tempo di valse, que reaparece en la coda para culminar con cierta brillantez la obra.
Henri Büsser realizó en 1907 una orquestación de la Petite suite, parece ser que con la plena aceptación de Debussy. No obstante, el encanto especial de la versión pianística es tan evidente que, como hace notar François-René Tranchefort, "la redacción original la sobrepasa aún gracias a su refinamiento sonoro y porque sugiere admirablemente aquello que la orquestación, al encarnarlo, despoja de su parte de sueño."

Maurice Ravel (1875-1937)

Ma mère l'oye


Maurice Ravel (Ciboure, 7 de marzo de 1875; París, 28 de diciembre de 1937) escribió Ma mère l'oye. Cinq pieces enfantines pour Piano a quatre mains demostrando que tenía una especial sensibilidad hacia el mundo de los niños. En la partitura figura la dedicatoria "pour Mimie et Jean Godebski", quienes a su muy corta edad eran sus amigos íntimos. Cuando los padres de estos niños decidieron iniciar su educación musical, Ravel les escribió esta suite basada en cuentos de hadas. Fue compuesta entre 1908 y 1910. Los dedicatarios no poseían todavía el dominio del piano como para interpretarla, por lo que el estreno lo realizaron Jeanne Leleu y Genevieve Durony, de seis y siete años, respectivamente. Fue el 20 de abril de 1910 en la Sala Gaveau, de París, en el primer concierto de la Sociedad Musical Independiente. Un año más tarde agregó algunos números nuevos para convertirla en ballet, versión que se estrenaría bajo la dirección de Gabriel Grovlez el 28 de enero de 1912 en París.
Sobre su obra diría Ravel: "Mi intención de invocar la poesía de la niñez en estas piezas naturalmente me llevó a simplificar mi estilo ya aclarar mi escritura." Desde luego lo consiguió con pleno acierto. Y si bien la versión orquestal es quizás más conocida, la original para piano a cuatro manos no desmerece en absoluto. Al contrario, parece aún más cercana a la candidez del mundo infantil. En sus cinco movimientos, Pavana de la Bella Durmiente del bosque, Pulgarcito, Laideronette, emperatriz de las pagodas, Conversaciones de la Bella y la Bestia y El Jardín de las Hadas, Ravel se adentra de manera magistral en los cuentos de Charles Perrault la condesa de Aulnoye o Madame Leprince de Beaumont. El primer movimiento, en tiempo Lent, es una sencilla sucesión melódica, someramente acompañada, de apenas veinte compases. En el segundo, Pulgarcito, encabeza la partitura un párrafo del cuento de Perrault: "Pensó que podía encontrar fácilmente el camino de regreso por medio de las migajas de pan que había dejado caer a medida que caminaba. Pero se sorprendió mucho cuando no pudo encontrar ninguna. Los pájaros habían venido y se las habían comido todas." En Laideronette, emperatriz de las pagodas hay también un encabezamiento, esta vez de Serpentin Vert de Marie d' Aulnoy: "Ella se desnuda y entra en su baño. Pronto pagodas y pagodines comienzan a cantar y a tocar instrumentos. Algunas tienen tiorbas hechas de cáscara de nuez, otras tienen violas antiguas hechas de cáscara de almendra, pues los instrumentos deben ser proporcionados a su estatura."
En Conversaciones de la Bella y la Bestia, basado en Madame de Beaumont aparece el siguiente diálogo:
- Cuando pienso en tu amable corazón no me pareces tan feo.
- Oh, sí, mi señora, mi corazón es amable, pero soy un monstruo
- Hay muchos hombres más monstruosos que tú.
- Si tuviera ingenio, inventaría un hermosos cumplido para agradecerte, pero no soy
   más que una bestia. ¿Bella será mi esposa?
    - No, buena Bestia.
- Muero feliz, ya que tengo el placer de verte una vez más.
-.No, querida Bestia, no morirás sino que te convertirás en mi esposo.

    Bestia desaparece y ella ve a sus pies sólo un príncipe más hermoso que el amor. Él le agradece por haber roto el hechizo."
El Jardín de las Hadas es una majestuosa despedida de la suite en tiempo Lent et grave, culminando en brillante final, con glissandi en los agudos, tras un poderoso crescendo.

Antón García Abril (1933)

Zapateado

Antón García Abril (Teruel, 19-5-1933) es, a comienzos del siglo XXI, uno de los más importantes compositores españoles en activo. Su estilo es sobradamente conocido por nuestro público. Su personalidad musical es muy destacada y reconocible, al mismo tiempo que alejada de la de otros compositores de su generación. Y así es posible que, como él mismo escribe, uno de los elogios que frecuentemente escucha es: "Tu música tiene el don de la inspiración." Elogio que él manifiesta agradecer, pero nos hace notar que "nunca, sin embargo, se suele mencionar, ni tan siquiera adivinar, que detrás de una partitura, por muy 'inspirada' que parezca, existe el soporte férreo de una técnica rigurosa y sofisticada que actúa como vehículo para poder llevar adelante nuestras ideas." Y es que en García Abril convergen el trabajo concienzudo y bien estructurado y la "intuición-inspiración", como él mismo gusta de definir aquello que nace de los sentimientos más que de los conocimientos. En su amplio catálogo, que va de la música a solo hasta la ópera es constatable esta gran cualidad, como lo reconocen los públicos, la crítica o las condecoraciones y premios con los que tantas veces se le ha distinguido.
Zapateado, para piano a cuatro manos (o dos pianos, como aparece en la partitura publicada por Bolamar en 1996) fue compuesta en 1995 y es la única obra de García Abril, por el momento, para dúo de pianistas. Se estrenó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid el 29 de diciembre de 1995, con motivo del 60° Aniversario del pianista Miguel Zanetti, a quien innumerables amigos, colegas y admiradores le rendían un sentido homenaje. Y a este gran pianista acompañante, en el buen sentido de la palabra, está dedicada. Los intérpretes para esa emotiva ocasión fueron Guillermo González, catedrático de piano del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, y Antón García Abril, que nos descubría a muchos su faceta de pianista. Y hay que decir que su actuación como tal fue excelente. Podemos decir, pues, que aún quedan compositores capaces de enfrentarse como intérpretes a sus propias obras, cualidad que era absolutamente normal en el pasado, pero que en los últimos tiempos se ha ido convirtiendo en excepcional al separarse tan notablemente ambas actividades.
Zapateado es una pieza de brillante y contundente factura, como corresponde a su título. Su escritura es perfectamente pianística y permite una interpretación muy ajustada a las posibilidades del instrumento. Una breve y vigorosa introducción nos sitúa inmediatamente en un Allegro danzante en compás de 6/8 que domina la pieza ya hasta el final.

Maurice Ravel
Rapsodia Española

Si en el caso de Ma mère l'oye la versión orquestal es algo más conocida que la escrita para piano a cuatro manos, en el de la Rapsodia española se puede decir que la única conocida, y ampliamente celebrada, es la orquestal. En la partitura para piano a cuatro manos se puede leer: "Transcription pour piano a quatre mains ou pour 2 pianos". Sin embargo Ravel concluyó ésta versión en octubre de 1907, no dando por terminada la orquestación hasta el 1 de febrero del siguiente año. Pero el tercer movimiento, la Habanera, es bastante anterior, pues data de 1895 y aquí se convierte en una nueva versión de esa pieza que pertenecía a Sites auriculaires (Parajes auriculares) para dos pianos. La versión orquestal, que sería estrenada bajo la dirección de Edouard Colonne el 15 de marzo de 1908 en París, posee una extraordinaria riqueza de timbres y, sobre todo, estaba sabiamente instrumentada, como era lo habitual en Ravel. Claro que la maestría del compositor escribiendo para el piano iba en paralelo. Tendremos, pues, ocasión de descubrir una nueva perspectiva de esta obra singular.
Sobradamente conocido es el amor que Ravel profesaba a la música popular española. Y también lo es el hecho de su especial acierto en reflejar sus mejores características sin tener que usar citas textuales de temas folclóricos y, fundamentalmente, sin caer en españolismos tópicos. El alto refinamiento estilístico del compositor otorga la mayor dignidad a su/nuestra música.
El Prélude à la nuit (Preludio a la noche), en tiempo Modéré, tiene a lo largo de casi toda su duración una especie de velo creado por cuatro corcheas repetidas sensualmente: fa, mi, re, do sostenido, siendo toda la pieza una pura atmósfera nocturna que prepara la aparición de las demás. El segundo movimiento, Malagueña, ataca sin solución de continuidad en un Assez vif (Bastante vivo) en compás de 3/4. El ritmo danzante se alterna con la melodía voluptuosa, antes de reaparecer el tema de las cuatro notas del movimiento precedente. La Habanera que sigue, para la que el autor indica En demi-teinte et d'un rythme las en la partitura, es la danza que nos es tan familiar, pero tratada con toda la sutileza de la que Ravel es capaz. Finalmente Feria, en assez vif, es una auténtica explosión de color y ritmo, al mismo tiempo que de virtuosismo instrumental, aunque en este caso no podamos escuchar el poderoso despliegue orquestal. Pero sí comprobaremos que un piano a cuatro manos tratado por el gran compositor francés puede alcanzar cotas muy altas de riqueza tímbrica y envolvernos en todo un mundo de sensualidad.

  Nikolai Rimsky-Korsakov (1844-1908)

Capricho Español, Op. 34


Seguramente la semilla para la composición del Capriccio Espagnol, Op. 34 de Nikolai Andreievich Rimsky-Korsakov (Tikhvin, Novgorod, 6-3-1844; Liubensk, cerca de San Petersburgo, 8-6-1908) se plantó en el otoño de 1884, cuando el compositor comenzó a enseñar en la clase instrumental a la Capilla de la Corte de San Petersburgo. Sobre todo cuando conoció al profesor de violín P. A. Krasnokutsky, a quien le dedicó la Fantasía sobre temas rusos para violíny orquesta que compuso en 1886. Gracias al éxito de esta obra, Rimsky pensó inmediatamente en la composición de otra pieza virtuosística para violín, esta vez basada en temas españoles. Avanzó mucho en este proyecto, pero finalmente decidió convertirlo en obra orquestal de brillante instrumentación. En tal forma la escribió en el verano de 1887. Rimsky había alquilado una villa en la costa de Lago Nyelay, en el estado de Nikolskoye en el distrito de Looga, y se dedicó aplicadamente a la orquestación de la ópera de Borodin El Príncipe Igor. Interrumpió este trabajo para escribir "el Capriccio espagnol desde los esbozos de mi proyectada fantasía virtuosística para violín sobre temas españoles", como cuenta el propio autor en su autobiografía Crónica de mi vida musical. "Mi intención era que el Capriccio debería resplandecer con el virtuosismo de su color orquestal y parece que no me equivoqué". De todas maneras, Rimsky reconocería que, "el Capriccio es indudablemente una pieza puramente superficial, pero vivamente brillante para todos". Aunque no se sabe con certeza cuándo comenzó Rimsky la composición del Capricho español, sí consta al final del manuscrito de la partitura orquestal la fecha de su terminación: el 23 de julio de 1887 en Nikolskoye. La obra fue estrenada en San Petersburgo el 31 de octubre siguiente bajo la dirección del compositor y fue un éxito inmediato.
Rimsky-Korsakov no estuvo en España, pero, como Glinka, se sintió fuertemente atraído por su música popular. Mucho se especuló sobre el medio por el cual el compositor accedió a nuestra música para conseguir los temas originales de los que se valió para escribir el Capricho español. Pero finalmente E. Gordyeeva reveló en Sovyetskaya Muzika, en junio de 1958, que todos los temas aparecían en la colección de canciones y danzas españolas que Rimsky-Korsakov poseyó y anotó para este propósito y que después se podían encontrar en los archivos del alumno y yerno del compositor Maximilian Steinberg. El volumen en cuestión, publicado en Barcelona por Don Andrés Vidal y Roger, se titula: Ecos de España. Colección de cantos y bailes populares recopilados por José Inzenga. Así, por ejemplo, la Alborada, movimiento primero y que reaparece luego, dando unidad formal a la obra, se encuentra en la sección dedicada a Asturias.
La versión para piano a cuatro manos del Capricho español es del propio Rimsky-Korsakov, como lo es asimismo la que realizó de su obra quizás más célebre: Sheherezada, Op. 35, que le sigue en el número de su catálogo. De esta forma es prácticamente desconocida, por lo que será esta una buena ocasión para comprobar la destreza del compositor en este sentido, dada la célebre maestría que a la inversa, como orquestador, se le reconoce universalmente.

  1. I
      1. Claude Debussy (1862-1918)
      1. Petite Suite
      1. Maurice Ravel (1875-1937)
      1. Ma mère l'oye (Mi madre la oca)
  2. II
      1. Antón García Abril (1933)
      1. Zapateado
      1. Maurice Ravel
      1. Rapsodia española
      1. Nikolái Rimski-Kórsakov (1844-1908)
      1. Capricho español, Op. 34