(II) Ciclos de Miércoles El violonchelo iberoamericano

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Carlos Prieto Jacque, violonchelo. Chiky Martín, piano

SEGUNDO CONCIERTO                                                                                                      
ROBERTO GEHRARD
Tarragona 1896-Cambridge 1970)

    Estamos en el año en que se conmemora el centenario del nacimiento de uno de los compositores más relevantes de la música española de este siglo XX: Roberto Gerhard.
Después del peso de la tradición folkórica de principios de siglo que, en su gran mayoría, produjo una música nacionalista española muy "barata", y, también, por qué no, de las consecuencias políticas derivadas de la guerra civil española que, de alguna manera, en algo alteró lo que debiera de haber sido el camino normal de variantes estéticas que aceleradamente ya estaban surgiendo en Europa, Roberto Gerhard y Rodolfo Halffter pueden considerarse los eslabones por los cuales la música española se engarza al sistema dodecafónico. En España no se generalizó este sistema ni se llegó a practicar por falta de información y, sobre todo, de "ambiente., pues no existió ni se creó el caldo de cultivo necesario que hiciera verosímil un sistema que, como el serialismo dodecafónico, anulaba la polaridad tonal. Los compositores españoles, en general y salvo excepciones, llegaron a utilizar el dodecafonismo tardíamente, y lo emplearon de una manera rápida y como "de pasada", quemando una etapa que ya había derivado en otras ramificaciones armónicas y conceptos estéticos.

    Roberto Gerhard, que había recibido enseñanza de Granados y Pedrell, fue alumno directo de Schönberg en Viena  y Berlín entre los años 1923 y 1928, años determinantes para la configuración estética que adoptó posteriormente con su adscripción al método creado por su maestro, un método que, en la música de Gerhard, nunca fue rabiosamente teórico, ni frío, ni alejado de connotación española, sino que, a su manera -al igual que Rodolfo Halffter-, realizó una especie de síntesis entre el concepto serial y la herencia hispana que se manifiesta, por ejemplo, en la Sonata para violonchelo y piano,
donde se mezclan elementos seriales y claramente populares.

    Esta Sonata, que es consecuencia de la versión ampliada que realizó Gerhard en 1956 de la Sonata para viola y piano compuesta en 1948, está estructurada en tres movimientos y pertenece al último de sus períodos, a la larga etapa inglesa que se inicia con su exilio en 1939 al aceptar la hospitalidad que le ofrece Cambridge para que resida en la ciudad, ejerciendo posteriormente, la enseñanza en el King's College de Cambridge hasta su fallecimiento.

MANUEL CASTILLO
1930)

Comienza sus estudios musicales en su ciudad natal, Sevilla, y los continúa posteriormente en Madrid con Lucas Moreno y Conrado del Campo, y en París con Lazare Levy y Nadia Boulanger. En reconocimiento a su obra se le otorgó, en 1959, el Premio Nacional de Música y, en 1964, fue nombrado director del Conservatorio de Sevilla. al que, en 1992, la Conserjería de Educación y Ciencia pasa a denominar, como homenaje, Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo. En 1990 obtiene nuevamente el Premio Nacional de Música.

    En 1994 el Rey Juan Carlos 1 le concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, máxima condecoración del Estado Español a los artistas, obteniendo el Premio de Composición de la Fundación Guerrero en 1995.

    Su numerosa obra comprende los géneros más diversos: sinfonías, conciertos para piano, conciertos para guitarra y para violonchelo, obras corales y religiosas, tríos, cuartetos de cuerda, quintetos, sonatas, etc.

Alborada para violonchelo y piano, fechada en 1994 y dedicada a Carlos Prieto, es comentada por Manuel Castillo de este modo: "Cuando el chelista mejicano Carlos Prieto se interesó en que compusiera yo una nueva obra para violonchelo, por una de esas casualidades que se dan en la vida, estaba yo leyendo un precioso libro de prosa del poeta sevillano Luis Cernuda. El libro se titula Variaciones sobre tema mejicano. Inmediatamente surgió en mi el deseo de motivar la nueva obra a partir de alguna idea del poeta. Luis Cernuda nació en la misma ciudad que yo, Sevilla, en 1902. En el verano de 1949 fue por primera vez a Méjico y fascinado escribió su libro de cortos relatos a modo de variaciones. Después quedaría especialmente vinculado a Méjico en donde murió en 1963.

En el capítulo "Alborada en el Golfo" dice: "El mundo es esto: sol, arena, agua. Soledad y tiempo lo habitan, y nada más. De la interiorización de este pensamiento surge Alborada para violonchelo y piano. Una página lírica, expresiva y algo nostálgica. Su construcción no está sujeta a ninguna forma preestablecida. El violonchelo comienza con un solo, a modo de "cadenza" en el que ya se presentan los elementos melódicos, rítmicos y armónicos que darán vida a un diálogo con el piano cercano a la improvisación. Un pasaje en pizzicati cambia por unos instantes el carácter de la obra, que recupera su atmósfera primera hasta llegar a un final sereno y contemplativo.

MANUEL ENRIQUEZ
án, Jalisco, Méjico 1926-Méjico D.F 1994)

Manuel Enríquez inició sus estudios de música muy pronto con su padre y, más adelante, con Ignacio Camarena y Miguel Jiménez. Fue becado por la Juilliard Scholl of Music de Nueva York para estudiar violín y composición. Allí entra en contacto con las Roger Session y realiza al mismo tiempo estudios con Stefan Wolpe.

    En 1971 ganó la beca Guggenheim para trabajar en el Centro de Música Electrónica Columbia-Princenton de Nueva York. Asistió también a Cursos Internacionales en Darmstadt, Alemania y París. En 1983 recibió el Premio Nacional, en la rama de las Bellas Artes, de Méjico. Fue miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional, fundador de la Sociedad Latinoamericana de Música Nueva y de la Sociedad Mejicana de Música Contemporánea. director del Conservatorio Nacional y director del Departamento de Música de las Bellas Artes (INBA). Hasta su muerte dirigió el Foro Internacional de Música Nueva que se celebra anualmente en Méjico y que ahora lleva su nombre. Su amplia labor como compositor incluye también música para teatro experimental y cine.

    La colaboración entre Manuel Enríquez y Carlos Prieto ha sido fructífera, como lo muestra la serie de obras para violonchelo dedicadas a Carlos Prieto: Concierto para violonchelo y orquesta (1986), Fantasía para violonchelo y piano (1991), transcripciones para violonchelo y piano de las Tres Danzas Tarascas de Bernal Jiménez (1990) y de las Tres piezas de Silvestre Revueltas (1991).

La Sonatina para violonchelo Solo, fechada en 1962, es una obra breve y concisa en tres movimientos. El rapsódico primer movimiento comienza Energico o con fantasía pero constantemente cambia el tempo cada pocos compases. El segundo movimiento Tranquilo e molto espressivo subraya los sentimientos en la improvisación. En el tercer movimiento, Allegro, tras el lenguaje atonal de la obra se adivinan lo que el compositor llama insinuaciones" de motivos populares jaliscienses.


JOAQUIN RODRIGO
(Sagunto, Valencia 1901)

La Siciliana para violonchelo y piano pertenece a las primeras composiciones de Joaquín Rodrigo, a la colección de obras escritas en su primera década de ejercicio creativo que se reparte entre Valencia y los primeros años de estancia en París, a donde llega en 1927 para estudiar en la Ecole Normale de Musique con el prestigioso Paul Dukas.

En la clase que impartía Paul Dukas era habitual celebrar audiciones especiales de las obras que los alumnos componían y sobre las que se había trabajado pedagógicamente. Si pensamos que alrededor de 1930 coincidieron en dicha escuela Manuel M. Ponce, Tony Aubin Olivier Messiaen o Joaquín Rodrigo, por ejemplo, podemos hacernos una idea de qué clase de discípulos aceptaba Paul Dukas. Pues bien, eran tan importantes estas audiciones que las obras allí presentadas se consideraban estrenos absolutos, y así fue como la Siciliana, dedicada a José Ricart-Matas y escrita a los dos años de llegar a París, en 1929, se estrenó en la audición de la clase de composición celebrada el 9 de marzo de 1930 por el violonchelista M. D. Alexanian y el propio Joaquín Rodrigo al piano.

En la voluminosa producción de Joaquín Rodrigo tendrán que pasar cuarenta y ocho años de la composición de Siciliana para que vuelva a utilizar el violonchelo como solista en dos obras más de cámara: la Sonata a la breve (1977), con acompañamiento de piano -encargada por el Ministerio de Educación y dedicada A Pablo Casals in memoriam- y Como una fantasía (1979), para violonchelo sólo obra encargada por el violonchelista de este ciclo de conciertos, Carlos Prieto, a quien esta dedicada.

FEDERICO IBARRA
(Méjico D.F 1946)

Ibarra, una de las importantes figuras de la música contemporánea en Méjico, realizó sus estudios de composición en la Escuela de Música de la Universidad de Méjico (UNAM), y los completo en París en 1971 y Santiago de Compostela en 1974.

Además de su actividad como compositor ha dedicado gran parte de su vida a la ejecución del piano, gracias a lo cual ha estrenado y dado a conocer, en Méjico, numerosas obras de autores contemporáneos. Su labor como compositor ha sido reconocida con los premios obtenidos en el Concurso de Composición Silvestre Revueltas en 1975 y en el Concurso Lan Adomián en 1980. Tiene a su cargo diversas cátedras en la Escuela Nacional de Música de la UNAM y ha sido coordinador, también, del Taller de Composición del CENIDIM.

    Ha escrito música para teatro, ballets, varias óperas, sinfonías, un concierto para piano y cuatro sonatas para piano, entre otras obras. De sus obras para violonchelo han alcanzado gran resonancia dos especialmente: el Concierto para violonchelo y orquesta (1989), grabado en disco compacto por Prieto, y la Sonata para violonchelo y piano (1992), estrenada ese mismo ano en la Universidad de Houston, por Prieto y Quintana, que también han grabado ambos intérpretes en un disco compacto íntegramente dedicado a la música de cámara de Federico Ibarra.

    La Sonata para violonchelo y piano consta de tres movimientos. El primero, Allegro Moderato, tiene un carácter vigoroso derivado de los ritmos incisivos, de los pasajes cromáticos y de la armonía por cuartas. El segundo, Andante, elabora el canto sobre pequeñas células de segundas menores sobre notas repetida en la mano izquierda del piano, manteniendo un tono intimo. El tercero, Presto, aunque funciona sobre un eje tonal que es la nota "Si", no pierde sus acentos cromáticos y recupera el vigor rítmico del movimiento inicial.

      1. Roberto Gerhard (1896-1970)
      1. Sonata para violonchelo y piano
      1. Manuel Castillo (1930-2005)
      1. Alborada para violonchelo y piano *
      1. Manuel Enriquez (1926-1994)
      1. Sonatina para violonchelo solo **
      1. Joaquín Rodrigo (1901-1999)
      1. Siciliana
      1. Federico Ibarra (1946)
      1. Sonata para violonchelo y piano *
  1. * Estreno en España
  2. ** Estreno en Madrid