(y III) Ciclos de Miércoles El violonchelo iberoamericano

(y III)

  1. Este acto tuvo lugar el
Carlos Prieto Jacque, violonchelo. Chiky Martín, piano

TERCER CONCIERTO                                                                                                        
LEO BROUWER
Habana, Cuba 1938)

Una de las importantes y prolíficas figuras del panorama contemporáneo musical cubano es, sin duda, Leo Brouwer, compositor, guitarrista y director de orquesta nacido en La Habana en 1938, donde inicia sus estudios de guitarra y composición que completará en la Juilliard School of Music de Nueva York y en el Departamento de Música de Hartford durante 1959-1960.

    Miembro de honor de la UNESCO desde 1987 en reconocimiento internacional a su carrera musical, honor que comparte con Menuhim, Shankar y Karajan entre otros, ha participado tanto por compositor como por guitarrista en importantes festivales internacionales y ha dirigido renombradas orquestas como la Filarmónica de Berlín, la Orquesta de Cámara de la BBC o la Sinfónica de la Radio de Roma (RAl), entre otras. Actualmente es director general de la Orquesta Sinfónica de Cuba y desde 1992 dirige también la Orquesta de Córdoba en España.

    Su discografía es amplia, sobrepasa el ciento de grabaciones comerciales pues sus obras han sido grabadas por numerosos intérpretes y grupos. Es el autor de Canción de gesta, ejecutada y grabada por varias de las más importantes orquestas del mundo y, en su labor de compositor de música para cine, destaca la hecha para la película de Alfonso Arau Como agua para chocolate, ganadora de varios festivales internacionales.

    La Sonata para violonchelo sólo formó parte de un cuerpo de sonatas compuestas "a modo de ejercicios" para flauta, clarinete, piano, violín y violonchelo. De éstas sólo quedan las escritas para flauta, un movimiento de la de viola y la del violonchelo, salvación que se debe al guitarrista e investigador cubano Jesús Ortega, quien guardó los manuscritos en unión de las primeras obras para guitarra de Brouwer, un Preludio y fuga, Piezas sin título y Danza característica, entre otras.

    La Sonata para violonchelo sólo, compuesta en 1960 en cuatro movimientos, fue revisada treinta y cinco años después de finalizada, añadiéndole poco y quitándole nada como dice el propio Leo Brouwer. Con un lenguaje basado en células afrocubanas atomizadas, estilo tan común en Brouwer, la recuperación de esta obra nos devuelve la frescura y calidad creativa de los principios de un gran compositor.

RODOLFO HALFFTER
(Madrid 1900-Méjico D.F. 1987)

no me considero un desterrado sino un transterrado", solía definir Rodolfo Halffter su situación con aquel humor que le caracterizaba cuando alguien le hablaba acerca de las consecuencias de su exilio en Méjico. Rodolfo Halffter fue un compositor que pertenece tanto a la historia musical española como a la mejicana, y sentimentalmente así se mostraba orgulloso y agradecido al destino por haberle enviado a un país donde encontró el apoyo para seguir ejerciendo la composición y con el que tanto se identificó. Decía que cómo se iba a sentir extraño en Méjico si tenía de común con España la esencia subrealista.

    A Méjico llega en 1939, finalizada la guerra civil española, y allí entronca rápidamente con las fuerzas vivas de la cultura contemporánea. Por su manera de ser, era imposible que Rodolfo Halffter se mostrara apático o pasivo en el nuevo país al que arribaba, y así desarrolló una intensa actividad ramificada en muy diferentes facetas de la música. Si ya en España, durante la República, había sido Presidente de la Junta Organizadora de la Enseñanza Musical, Jefe del Departamento de Música de la Subsecretaría de Propaganda y Secretario del Consejo Central de la Música del Ministerio de Instrucción Pública, en Méjico fue uno de los grandes animadores de la vida musical. Un breve repaso de lo más destacado nos sitúa en el Otoño de 1940 con la fundación de la Paloma Azul, la primera compañía mejicana que existió de ballet contemporáneo, la dirección de la revista Nuestra Música, la gerencia de Ediciones Mexicanas de Música, Presidente del Comité de Vigilancia en la Sociedad de Autores y Compositores de Música, y Catedrático de Análisis Musical en el Conservatorio por un período de treinta años.

    La producción musical de Rodolfo Halffter en Méjico fue, en gran parte, fruto de la permanente disponibilidad creativa que se sobrepuso a las lógicas dificultades psíquicas que supone siempre un exilio, aun cuando éste fuera en un país que, como Méjico, favoreció de manera oficial el ejercicio profesional de los intelectuales españoles que llegaron. Este esfuerzo por no dejar de componer y lo mucho que meditaba y elaboraba cada obra, unido al trabajo para vivir y normalizar la situación familiar en el nuevo país, dio como resultado una producción no muy amplia pero si muy cuidada, muy pulcra, donde todo está en su sitio y nada parece faltar ni sobrar. La sutileza en la fijación de la escritura musical, por ejemplo, llegaba a extremos de dudar en detalles casi imprescindibles en signos de expresión, queriendo aquilatar al máximo lo que él quería que exactamente sonara. Esta preocupación por la obra bien hecha fue la razón por la que nunca dio por finalizada una obra hasta no tener la experiencia del estreno y, por lo tanto, nunca editó algo sin haberlo oído antes.

    Esta característica se pone de manifiesto en la Sonata para violonchelo y piano por lo bien cuidada que está y que, extrañamente, no es dodecafónica como otras obras del mismo periodo. Estamos en 1961 cuando la compone y desde 1953, que es cuando escribe la primera obra dodecafónica, no abandonaría el sistema serial con excepción de esta Sonata para violonchelo y piano. Rodolfo Halffter decía que su adscripción al dodecafonismo había sido el resultado de una lenta evolución y que le había supuesto un poderoso asidero sin el cual ya no podía componer. Utilizó la técnica de los doce sonidos a su manera, una manera que le permitió seguir conservando la esencia y el perfume hispano en su música. En la Sonata para violonchelo y piano sigue el estilo antiguo español que siempre permaneció en él, utilizara o no el dodecafonismo, era lo que corría por sus venas al margen del sistema técnico que empleara.

    La Sonata para violonchelo y piano, Opus 26, escrita en tres movimientos, fue encargada por la Comisión organizadora del II Festival Interamericano de Música de Washington donde se estrenó el 26 de abril de 1961 por el violonchelista argentino Adolfo Odnoposoff -a quien está dedicada- y la pianista mejicana Alicia Urreta, que le unía desde pequeña una amistad casi familiar con Rodolfo Halffter.

MANUEL DE FALLA
(Cádiz 1876-Alta Gracia, Argentina 1946)

La Suite popular española es la única obra de todas las incluidas en este ciclo que no fue compuesta originalmente para el violonchelo, sino que es una transcripción de las Siete canciones populares españolas. En el catálogo de Falla sólo se encuentran tres breves obras destinadas al violonchelo con el acompañamiento del piano. Las tres pertenecen al periodo de plena juventud, cuando todavía el joven Falla dudaba si decidirse por la composición o por la interpretación, dadas las buenas condiciones que mostraba como pianista, alumno, por aquel entonces, del prestigioso profesor José Tragó en el Conservatorio madrileño. Nos encontramos entre los años de 1897 y 1898, fechas en las que aparecen estas tres obritas tituladas Melodía, Romanza y Pieza en do mayor, motivadas por las sesiones de música de cámara que organizaba en su casa gaditana el empresario Salvador Viniegra, amigo de la familia Falla y aficionado violonchelista al que Manuel de Falla acompañó al piano en los estrenos de sus tres obras en aquellos caseros conciertos.

    Las Siete canciones populares españolas -que fueron encargadas, al parecer, por una cantante española de la Opera Cómica- están finalizadas a mediados de 1914 en París y su proyectado estreno en el Teatro Odeon se frustra por los comienzos de la guerra. Falla vuelve a España y el estreno se celebró el 14 de enero de 1915 en el homenaje que el Ateneo de Madrid ofreció a Falla y a Turina, siendo el propio Falla quien acompañó al piano a la soprano Luisa Vela.

    Muchas son las transcripciones que existen de estas Siete canciones, desde los dúos para violín y piano, viola y piano, violonchelo y piano o para guitarra y violonchelo, por ejemplo, hasta la versión para piano sólo realizada por Ernesto Halffter, transcripción ésta última en la que, parece ser, ya pensaba el propio Falla como posible proyecto.

    El título de Suite popular española aparece con el arreglo que realiza para violín y piano Paul Kochansky de seis de las canciones, suprimiendo la Seguidilla murciana, título que también adoptó Mauríce Marechal cuando realizó la transcripción para violonchelo y piano, suprimiendo igualmente la Seguidilla.

MANUEL M. PONCE

éanse las Notas al primer concierto).

SAMUEL ZYMAN
(Méjico D.F 1956)

Estudia composición, piano y dirección en el Conservatorio Nacional de Méjico D.F. y los continuó en la Juilliard School of Music de Nueva York, donde vive desde 1981, combinando su actividad de compositor con la de profesor, pues pertenece al cuerpo docente de la propia Escuela Juilliard y es coordinador de los Juilliard's Composers Forum. Su actividad como compositor es amplia e incluye conciertos para piano, guitarra, música sinfónica, música para cine, sonatas, etc.

    Su relación con Carlos Prieto ha dado lugar a dos obras para violonchelo dedicadas a éste intérprete: Concierto para violonchelo y orquesta (1990), estrenada por Prieto ese mismo año en el Avery Fisher Hall de Nueva York con la American Symphony Orchestra, y la Fantasía para violonchelo y piano (1994) que será estrenada en España en este ciclo.

    Sobre la Fantasía ha escrito su autor: "Cuando Carlos Prieto habló conmigo acerca de una nueva obra para violonchelo y piano, utilizó, según recuerdo, la palabra Fantasía. Como sucede con tantos otros términos musicales, el significado de esta palabra puede ser interpretado de muchas maneras distintas por diferentes personas. A mí me vinieron a la mente nociones tales como la libertad de forma y el uso de pasajes desprovistos de un pulso rítmico estricto. Pensándolo más, empecé también a desarrollar algunas asociaciones con la práctica del barroco, puesto que fue durante ese periodo cuando hubo una considerable producción de Fantasías. Así que compuse un tipo de obra neo-barroca en un movimiento con varias secciones bien definidas: una introducción lenta, una sección meditativa y sin métrica para el violonchelo, la respuesta del piano a la sección anterior, un fugato veloz y rítmico en el centro de la obra, una sección "cantabile" más tranquila, y un retorno de las tres primeras secciones. El énfasis en las diversas partes de la obra se pone primero en los elementos melódicos y temáticos, luego en los rítmicos (sincopas, acentos cruzados, etc). y nuevamente en las melodías. Terminé la composición en agosto de 1994".

ASTOR PIAZZOLLA
(Mar del Plata, Argentina 1921-Buenos Aires 1992)

Nacido en Mar del Plata (Argentina) inicia muy pronto, y con éxito, su carrera profesional a la edad de dieciséis años como bandoneonista en el grupo de Aníbal Troilo dónde también hace labores de arreglista, contribuyendo con su participación a que el grupo llegara a convertirse en una de las más importantes bandas de tango de su tiempo.

    A pesar de su lucrativa carrera, su inquietud musical le lleva a hacer estudios musicales más profundos con Alberto Ginastera y Nadia Boulanger, lo que le permitió no sólo componer partituras sinfónicas sino, también, y sobre todo, proceder a transformar el vocabulario de la música popular argentina, el "tango", introduciendo hasta entonces no imaginados niveles de disonancias armónicas, añadiendo más líneas melódicas cromáticas e inusuales efectos instrumentales.

    La admiración que suscita en Iberoamérica pronto llega a Norteamérica y Europa, considerándosele un clásico dentro del género tango a la vez que un renovador.

    En su faceta de compositor integrado el género "culto", con Le Grand Tango, dedicada a Rostropovich, comienza su serie de composiciones para violonchelo. Es una obra en la que emplea las tradicionales configuraciones rítmicas del "tango" pero intensificando el apasionado estilo característico de esta música con armonías politonales y con "clusters".

    Carlos Prieto y Edison Quintana realizaron la primera grabación discográfica de esta obra que está compuesta en una sola sección dividida en tres partes, con la rítmica confiada al piano y el carácter melódico a cargo del violonchelo que, hacia el final de la obra, posee un comprometido pasaje de octavas.

      1. Leo Brouwer (1939)
      1. Sonata para violonchelo solo
      1. Rodolfo Halffter (1900-1987)
      1. Sonata para violonchelo y piano, Op. 26
      1. Manuel de Falla (1876-1946)
      1. Suite populaire espagnole (versión para violonchelo y piano de Maurice Marechal)
      1. Manuel M. Ponce (1882-1948)
      1. Tres preludios
      1. Samuel Zyman (1956)
      1. Fantasía paa violonchelo y piano *
      1. Astor Piazzolla (1921-1992)
      1. Le grand tango
  1. * Estreno en España