(II) Ciclos de Miércoles La triosonata

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
La Stravaganza . Mariano Martín, flauta y flauta travesera barroca. Guillermo Peñalver, flauta travesera y flauta travesera barroca. Francisco Luengo, viola da gamba. José Manuel Hernández Pérez, violonchelo. Pablo Cano, clave

SEGUNDO CONCIERTO
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Jacques-Martin Hotteterre (1674- 1763) fue llamado "Le Romain" -y así firmó algunas de sus obras- por haber residido en su juventud durante un tiempo en Roma. Es el músico de más altura de una familia que tuvo varias generaciones de individuos dedicados a la construcción de instrumentos de viento-madera y a la enseñanza e interpretación de los mismos. Del propio Jacques se conservan tres flautas traveseras (Berlín, San Petersburgo y Graz) que se cuentan entre los más bellos ejemplares de su época. La mayor parte de sus obras están destinadas, por tanto, a la flauta (travesera o dulce), el oboe y la musette (gaita de fuelle). Particular importancia tienen sus dos métodos, uno para el aprendizaje técnico y otro para la improvisación y ejecución de los ornamentos: Principes de la flûte traversiere, de la flûte a bec et du haut-bois, Op. 1 (1707) y L'art de preludier sur la flûte... Op. 7 (1719). Conviene contemplar la música práctica de Hotteterre desde la perspectiva del conflicto estilístico entre la música francesa y la italiana; conflicto que los músicos parisinos vivían diariamente al sufrir en sus economías los éxitos de los músicos italianos. Medio siglo más tarde estallaría la Querelle des Bouffons, pero en los finales del siglo XVII la tensión era palpable y, además, generaba protestas contra la política del cardenal Mazarino. Hotteterre se sitúa en un punto intermedio y quizá su apodo tenga alguna significación en este aspecto. Su Deuxieme livre de pieces, Op. 6 (1715) contiene las más antiguas obras francesas para flauta construidas en varios movimientos, pero no se las denomina suites, sino suites sonatas, aunque las diferencias con las suites estrictas son mínimas. La sonata en trío que escucharemos hoy proviene de su op. 3 (1712), una colección de seis obras -para dos flautas traveseras, flautas dulces, oboes, violines u otros instrumentos y bajo continuo-estructuradas en cuatro movimientos según el esquema más habitual de la sonata da chiesa.
Georg Philipp Telemann (1681 -1767) es reconocido como el compositor alemán más prolífico del siglo XVIII: óperas, pasiones, cantatas religiosas y profanas, conciertos, música de cámara y obras teóricas y didácticas, todo ello en gran número. Precisamente la cantidad de sus obras, junto con la sombra comparativa de otros grandes genios germanos, le han situado durante mucho tiempo en un plano secundario que quizá no fuera el que le correspondía. Las conmemoraciones de su nacimiento hace quince años sirvieron, al menos en Alemania, para revisar gran parte de sus obras y recuperar algunas sin duda valiosas. Telemann es un eslabón necesario entre el Barroco tardío y el incipiente clasicismo con la que se ha calificado como "estilo galante". Su vida transcurrió -como la de un buen músico barroco- al servicio de iglesias y cortes, trabajando de organista (Leipzig, 1702), Konzertmeister (Eisenach,1708), maestro de capilla (Bayreuth, 1716) o director de música de la ciudad (Hamburgo, 1721), pero su actividad editora y un cierto buen ojo para los negocios le caracterizan como un músico bastante independiente de la iglesia y la nobleza, que se suma al auge de la burguesía. En Alemania se le estimó en su momento tanto o más que a Juan Sebastián Bach, con quien tuvo tan buena relación que apadrinó a su hijo Carl Philipp Emanuel. De formación autodidacta, estudió en su juventud las obras de Lully y Campra, por la que la influencia francesa se hace notar en su producción. Al hablar de su música instrumental, R. Rolland comenta que Telemann introdujo una corriente de aire fresco en la música alemana, abandonando lo que la perfección contrapuntística podía tener de pesado, como guiándose por el principio: El Arte debe combinarse con la elegancia. Telemann fue de los primeros en darse cuenta de que podía sacar provecho al interés de los ciudadanos de las clases medias por interpretar música por sí mismos. Pero los aficionados con educación no podían enfrentarse a obras muy complicadas técnica o estilísticamente. El género más elevado al que podían aspirar era la sonata en trío, que en aquella época dominaba el campo de la música de cámara. Tal es el origen de las más de ciento veinte sonatas a tres compuestas por Telemann para diversas combinaciones instrumentales. La que se incluye en el programa, catalogada como Trío Sonata en Fa Mayor, TWV 42:F3, fue publicada en los Esserzicii musici overo dodeci Soli e dodeci Trii a diversi stromenti (1739-40), claramente destinados a los músicos aficionados (nótese el título en italiano a pesar de estar impreso en Hamburgo). La colección comprende doce sonatas a solo para violín, flauta travesera, flauta dulce, viola da gamba, oboe y bajo continuo y doce sonatas en trío para combinaciones diferentes de estos instrumentos. Esta es la única vez que -según mis noticias- Telemann utilizó explícitamente la combinación de flauta dulce y viola da gamba como instrumentos ornamentales.
Jean-Marie Leclair (1697 -1764), llamado "1'Ainé" ("el Viejo") para distinguirlo de un hermano más joven ("le Cadet") del mismo nombre y también violinista, es considerado el fundador de la escuela francesa del violín. En los comienzos, sin embargo, fue bailarín en la Opera de Lyon y como profesor de danza se trasladó a Turín en 1722. Por extraño que parezca, ambas profesiones resultaban cercanas, porque, como explica G. Muffat (1698), el arte de la danza es comprendido por la mayor parte de los mejores ejecutantes de instrumentos de cuerda y así no es un milagro que sepan tan bien encontrar y mantener el tempo adecuado. Durante su estancia en Turín recibió las enseñanzas de un discípulo de Corelli, Giovanni Battista Somis, que era famoso por su refinada técnica de arco. De vuelta a París, Leclair sirvió a un rico financiero, Joseph Bonnier, al que dedicó los dos primeros volúmenes de sonatas para violín. Con el paso del tiempo se hizo famoso por sus apariciones en los Conciertos Espirituales y fue nombrado Ordinario de la Música de la Cámara del Rey, la que le dio oportunidad de codearse con los mejores músicos del momento. Durante los últimos años de su vida Leclair se separó de su segunda esposa y vivió en un suburbio parisino. En la noche del 22 de octubre al volver a casa de jugar al billar fue asesinado por un desconocido que, según evidencias que constan en los archivos, era su sobrino, Guillaume-François Vial, también violinista. El misterio de la muerte de Leclair es por qué el asesino jamás fue acusado formalmente y llevado a juicio. La viuda, para recaudar fondos, reeditó muchas de las viejas obras y sacó algunas nuevas que el compositor había dejado manuscritas. Sus admiradores le llamaron el "Corelli de la France" y, ciertamente, su posición central en la historia del violín en los respectivos países es comparable. Sin embargo, a diferencia del italiano, Leclair publicó una sola serie de sonatas en trío, su op. 3 (1731), a las que hay que añadir otras tres sonatas del op. 13 (1753), que son arreglos para dos instrumentos de obras anteriores a solo.
Johann Christoph Friedrich Bach (1732 -1795) fue el mayor de los hijos de Juan Sebastián y Ana Magdalena. A la edad de 18 años, poco antes de morir J. S., abandonó el hogar paterno y aceptó un puesto de músico de cámara junto al Conde Guillermo de Schaumburg-Lippe en Bückeburg. En esta ciudad fijaría su residencia hasta el final de su vida, por lo que es conocido como "el Bach de Bückeburg". Johann Christoph Friedrich había recibido, como es lógico, una completa formación contrapuntística y en Bückeburg se encontró con una sociedad que consumía mucha música italiana -Pergolesi, Tartini, etc.-, aunque también alemana -Stamitz, Haydn, Gluck-, todo lo cual acabaría configurando su estilo como un compromiso entre las corrientes del Norte y del Sur. En 1778 efectuó un viaje a Londres para visitar a su hermano Johann Christian y, de paso, a Carl Philipp en Hamburgo: volvió a Bückeburg con un piano y gran admiración por la música de Mozart, cuyo Rapto en el serrallo montaría poco después en su teatro. De su abundante producción -que por estos pagos prácticamente desconocemos y ni siquiera los doscientos años de la muerte de J. Ch. F. han sido ocasión de conocerlo mejor- la crítica destaca las obras para teclado (clave o piano) y algunas cantatas, oratorios y obras dramáticas escritas en estrecha colaboración con el poeta Johann Gottfried Herder, que durante varios años residió en Bückeburg. Su música de cámara es calificada como bastante superficial, a pesar de una notable y progresista independencia de la escritura de las partes instrumentales. En definitiva, se dice, no es un innovador pero sigue los pasos progresistas de Haydn y Mozart. El Trío que sonará en este programa está catalogado por H. Wohlfarth como HW VII/4 y es una obra anterior a su viaje londinense, puesto que en las obras posteriores el piano se presenta, cuando menos, como instrumento alternativo al clave.
La escasez de la producción camerística de Johann Sebastian Bach (1685 -1750) que ha llegado hasta nuestros días ha hecho suponer a algunos que muchas obras se han perdido. Otros argumentan que, por ejemplo, durante los años de Leipzig (desde 1722 hasta su muerte) apenas prestó atención a este género de música. Aunque nunca sabremos con certeza las razones de esta carencia, sí resulta sorprendente el contraste entre el cuidado que Bach puso para conservar y difundir algunas obras camerísticas, que nos han llegado en cuidadosos manuscritos de Ana Magdalena, con el descuido mostrado respecto a las sonatas en trío. En el catálogo preparado por W. Schmieder (el célebre BWV) se reúnen cuatro obras de este tipo, de las que sólo la BWV 1039, la que sonará en este concierto, ha podido ser atribuida con seguridad a Bach. Son palpables, sin embargo, tanto su conocimiento de la tradición triosonatística -atestiguado por los arreglos del op. 3 de Corelli- como su maestría en la escritura a tres demostrada no sólo en composiciones tan complejas y elaboradas como la que cierra la Ofrenda Musical, sino también en las Sonatas en trío o los Corales Schübler para órgano, en algunos movimientos de cantatas y en las sonatas para un instrumento y clave obligado, en las que éste representa a la vez funciones ornamentales y fundamentales. Bach parece rechazar el papel de relleno improvisado comúnmente otorgado al clave y la eleva a categoría protagonista. La historia de la sonata que cierra el presente concierto ilustra muy claramente tal procedimiento. Compuesta en Cothen en 1720, ese mismo año Bach la reescribió para viola da gamba y clave (BWV 1027), pasando la parte de una de las flautas a la mano derecha del clave. Se diría que Bach rechazaba el carácter de música para aficionados que la trío-sonata había adquirido en su época y le parecía ilógico y antieconómico que cuatro hicieran lo que perfectamente podrían hacer dos.

      1. Jacques Hotteterre (1674-1763)
      1. Trío Sonata en Mi menor Op. 3 nº 4 para dos traversos y bajo continuo
      1. Georg Philipp Telemann (1681-1767)
      1. Trío Sonata en Fa mayor para flauta de pico, viola da gamba y bajo continuo
      1. Jean-Marie Leclair (1697-1764)
      1. Trío Sonata en Re mayor para traverso, viola da gamba y bajo continuo
      1. Johann Christoph F. Bach (1732-1795)
      1. Trío Sonata en Re mayor para traverso, violonchelo obligado y bajo continuo
      1. Johann Sebastian Bach (1685-1750)
      1. Trío Sonata en Sol mayor BWV 1039 para dos traversos y bajo continuo