(II) Ciclos de Miércoles Hugo Wolf en su centenario

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Gabriel Pérez-Bermúdez, barítono. Jorge Robaina, piano

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SEGUNDO CONCIERTO
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d
Complementos de lujo

Más de una vez en las notas del anterior programa me refería a los ciclos monográficos de Lieder de Wolf como la verdadera razón de ser de su obra vocal. Volveremos ahora a referirnos a dos de ellos, lo dedicados a Mörike y Goethe, que constituyen la base de esta nueva velada de Lied. Pero, afortunadamente, también unas cuantas canciones sueltas de dos poetas para los que Wolf, aunque poco, también trabajó: Heinrich Heine (1798-1856) y Nikolaus Lenau (1802-1850).
Ninguna de las tres canciones con textos de Heine programadas fueron publicadas en vida de su autor. Son "obritas" (valen las comillas) de juventud, más concretamente de un muchacho de 16 años que en absoluto ha encontrado su camino, pero que se expresa con exacerbada sensibilidad y haciendo uso del mismo "modus operandi" que en su futura gran obra: tres canciones para tres días de trabajo, 17, 18 y 21 de diciembre de 1876. De ese año, por cierto, datan también los Seis cantos espirituales, una muy estimable pieza coral.
Si quien esto esté leyendo ha asitido al concierto anterior, al escuchar estas canciones percibirá de inmediato que está ante otro Wolf; también ante otro poeta. Y en esa diferencia encontrará probablemente otra explicación: por qué tras los balbuceos de juventud, Wolf abandonó totalmente a Heine, seguramente uno de los poetas alemanes más musicados por los liederistas. Porque apreciará la fina sensibilidad, la tranquilizadora paz espiritual que emana una canción como "Du bist wie eine Blume" ("Eres como una flor"); la coquetería quinceañera que exala "Wenn ich in deine Augen seh" ("Cuando miro en tus ojos"), o la tranquilizadora paz espiritual que se siente a escuchar "Mädchen mit dem roten Mündchen" ("Muchacha de boquita roja"), y de esa apreciación deducirá que más estará contemplando a un buen Mendelssohn que a un Wolf auténticamente hecho. Pero, seguro, sentirá agradecimiemto ante tanta belleza.

Y volvemos a Mörike, lo que desde luego es asunto bien distinto. Wolf escribió la mayor parte de las canciones que componen el ciclo en Perchtoldsdorf, al lado de Viena, donde un amigo suyo, el abogado Heinrich Werner, tenía una casa de campo. Allí Wolf, como pocas veces en su vida, se sintió feliz; y como nunca logró elevar su autoestima. Componía a buena velocidad (una canción diaría hasta en ocho ocasiones, dos al día, en alguna ocasión hasta tres), pero lo mejor es que se sentía de acuerdo con lo que hacía, ¡rara cosa en él siempre tan fuera de contexto!, y le gustaba lo que hacía. Seguramente tuvo mucho que ver en ello el gozo y la extrema vitalidad que le insuflaban los textos de Mörike, de los que "sencillamente no me puedo separar ni un momento", como aseguró el autor. Allí Wolf hacía una vida tan sencilla como fructífera. Se levantaba a las cinco de la mañana, paseaba, trabajaba hasta el mediodia, comía algo -muy poco- en un mesón, tomaba un café y fumaba un cigarro... y otra vez a escribir hasta la hora de la cena. Por la noche recibía visitas de sus amigos, a los que les mostraba los resultados de su trabajo, cantándoles las canciones. Allí, en fin, entre enero y mayo del gozoso año 1888, escribió 43 de los 53 Lieder del libro, ocho de los cuales son los que hoy están programados.

"Der Gärtner" ("El jardinero") y "Elfenlied" ("Canción del elfo") vieron la luz el mismo día, el siete de marzo. Y son dos caras de una misma moneda: la primera está llena de alegría, de encanto, en su extrema sencillez melódica; la segunda, que da comienzo con una escala natural completa del piano, parece lo  mismo, pero su ligereza tiene segunda lectura: un intento de explicar con palabras claras lo que no tiene explicación; un intento de hace visible lo que sólo es misterio y fantasía. "Er ist's" ("Es ella") e "Im Frühling" ("En primavera") tampoco son lo que sus títulos parecen indicar. La primera se refiere a la estación del año en la que todo florece, pero sin preguntar al corazón acerca de las consecuencias de tal explosión vital: la conclusión final, un abigarrado post-ludio de carácter sinfónico  demasiado grandilocuente y triunfante. En cambio, nada más dar comienzo la otra nos sentimos sumergidos un un hiperpoético ambiente sobre el que las onduladas notas del piano se elevan a gran altura. Es ésta una canción maravillosa, típicamente wolfiana y muy representativa de lo mejor del ciclo de Mörike. En este sentido posee un rasgo muy reconocible: lo separadas que van las músicas que desarrollan voz y piano. Es un Lied de estimable duración (alrededor de cinco minutos) y enorme envergadura. Una auténtica obra maestra. "Auf ein altes Bild" ("A un viejo cuadro") explora el mundo sonoro antiguo. Sus continuas e imposibles modulaciones nos trasladan a catedralicios espacios góticos, llenos de reminiscencias arcaizantes. Mahler debió de conocer bien estos Lieder antes de escribir sus últimos cuadernos de Des Knaben Wunderhorn: este "Der Tambour" ("El tambor") nos remite continuamente a esa música. Nada que ver, en todo caso, con "Verbongenheit" ("Soledad") otro dolorido y bellísmo Lied en el que Wolf realiza otra de sus frecuentes huidas hacia delante cuando las fuerzas físicas y mentales le comienzan a fallar; una huida siempre con el mismo final o la misma reflexión: la muerte, la no existencia o la pérdida de ésta, y puesta en relación con las fuerzas del amor. Más wagneriano, imposible. Y por último, otra sorpresa: "Abschied" ("Despedida"), última de las canciones catalogadas en el ciclo pero no la última en ser compuesta: tampoco es lo que parece, es decir, un adiós al uso. Se trata de un extrañísimo Lied de inexistente melodía, probablemente una de las canciones de su autor en las que más se adivina al operista. La pieza, de un indudable sello fáustico, recuerda al Liszt más narrativo.
Nombres como Lenau, Zusner, Kerner, Peitl, Steinbach, Hebbel, Chamisso, Von Matthison, Reinick, o los mismos Goethe, Mörike o Eichendorff encabezan las partituras de los primeros ensayos liederísticos de Hugo Wolf, un buen puñado de canciones no publicadas de alguna de las cuales, sin embargo, tenemos buena noticia gracias a unos pocos cantantes que decidieron en su día luchar por la causa wolfiana: los Herbert Janssen (1892-1965), Elena Gerhardt (1883-1961), Marta Fuchs (1898-1974), Ria Ginster (1898-1985), Karl Erb (1877-1958), Alexander Kipnis (1891-1978), John McCormark (1884-1945), Friedrich Schorr (1888-1953), Helge Roswange (1897-1972) y, sobre todo, Elisabeth Schwarzkopf (n. 1915) y Dietrich Fischer-Dieskau (n.1925).
Es el caso de las dos inmensas canciones con textos de Nikolaus Lenau que se podrán escuchar hoy, "Frage nicht" ("No preguntes") y "Herbst" ("Otoño"). Ambas datan de julio de 1879 y fueron compuestas en un lapso temporal de tres días. Estamos ante dos apasionadas y sólidas canciones de amor en sentido estricto, cuyos textos fueron escogidos por Wolf porque contenían lo que realmente él, perdidamente enamorado de la díscola Vally Franck, el gran primer amor de su vida, quería expresar en ese momento en su música. Así que no hay recovecos en ellas; Wolf va al grano, es directo para hablar del dolor de un amor no correspondido, y lo hace con una inspiracón melódica y economía de medios absolutamente prodigiosas. Pero no consideró publicables éstas y otras canciones -de Eichendorff- compañeras de dedicatoria. Su sentido de la intimidad y su pudor le traicionaron.
El concierto, y hay razones más que suficientes para ello, acaba con Lieder de Goethe, o sea, con piezas del mismo poeta con que comenzó el anterior. ¿Por qué abrir y cerrar un homenaje Wolf con Goethe? La respuesta a esta especie de declaración de principios está en la naturaleza escasamente subjetivista de la poesía del autor de Fausto, y, por el contrario, en el altísimo sentido dramático de la misma, tan acorde con el propio estilo -lo diré una vez más- "operístico" del músico. Lo que, de paso, ayuda a explicar también lo poco que Wolf tardó en abandonar a los líricos Heine y Lenau en favor de Mörike y Goethe: Wolf practica lo que algunos musicólogos han llamado lirismo dramático, algo que sólo encuentra buen puerto en determinados textos. Los de Goethe, ideales para ello, abrieron a Wolf más de una puerta que, en su continua obcecación y agobio mentales, pemanecieron demasiado tiempo cerradas.
Las tres "Canciones del arpista" ("Harfenspieler I-II-III") constituyen un preclaro ejemplo de lo antedicho. A unos extraordinarios poemas Wolf añade todo un despliegue musical que exige un gran esfuerzo a los intérpretes, tanto al cantante como al pianista. Al primero se le exige una gama vocal que va desde el susurro al grito desgarrado; y el segundo tiene un protagonismo esencial en las tres ocasiones: en la primera y la segunda en los preludios (¡más de 40 segundos en "Harfenspieler I") y en la tercera, en el centro. Escucharlas seguidas tiene todo el sentido del mundo, pues los extremos desarrollan una idea de gran tensión que sólo en la de enmedio encuentra la correspondiente relajación; el grupo se asemeja, así, a una moderna sonata de estructura lento-rápido-lento. Desde el punto de vista expresivo el resultado es soberbio, aunque el binomio Goethe-Wolf acaba siendo emocionalmente demoledor.
Dos aspectos goethianos bien distintos nos encontramos en las dos últimas canciones del programa. En "Ganymed" ("Ganimedes") esa exacerbada manera de hablar del amor sin perder la compostura tan usual en sus escritos, y en "Der Ratterfänger" ("El cazador de ratas"), su no menos demoledora capacidad para manejar el arte de la ironía. Es una excelente manera de finalizar estas sesiones, tan densas y apretadas, tan sustancialmente ricas: una grandísima exhibición literaria y musical, una muestra del más reconcentrado intimismo y el más abrasador fuego interno, la una; y una mueca, con sonrisa incluida, la otra.

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TEXTOS DE LAS OBRAS CANTADAS
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Lieder de Heine

Du bist wie eine Blume
   Du bist wie eine Blume   So hold und schön und rein;
Ich schau' dich an, und Wehmut   Schleicht mir ins Herz hinein.
   Mir ist, als ob ich die Hände   Aufs Haupt dir legen sollt',
Betend, dass Gott dich erhalte   So rein und schön und hold.

Eres como una flor
   Eres como una flor,   tan tierna, tan bella y tan pura;
te miro y la melancolía   en mi corazón penetra.
   Es como si debiera   mis manos poner en tu cabeza,
rezando para que Dios te conserve   tan pura, tan bella y tan tierna.

Wenn ich in deine Augen seh'
    Wenn ich in deine Augen seh',   So schwindet all mein Leid und Web;
Doch wenn ich küsse deinen Mund,   So werd ich ganz und gar gesund.
    Wenn ich mich lehn' an deine Brust,   Kommt's über mich wie Himmelslust;
Doch wenn du sprichst: "Ich liebe dich",   So muss ich weinen bitterlich.

Cuando miro en tus ojos
    Cuando miro en tus ojos,   se disipan mis penas y dolores;
pero, cuando beso tu boca,   me siento rebosante de salud.
    Cuando me apoyo contra tu pecho,   me sobreviene como un placer del cielo,
pero cuando dices: "¡Te quiero!,   no puedo contener un llanto amargo.

Mädchen mit dem roten Mündchen
    Mädchen mit dem roten Mündchen,   Mit den Äuglein süss und klar,
Du mein süsses, kleines Mädchen,   Deiner denk'ich immerdar.
    Lang ist heut' der Winterabend,   Und ich möchte bei dir sein,
Bei dir sitzen, bei dir schwatzen   Im vertrauten Kämmerlein;
    An die Lippen wollt' ich pressen   Deine kleine, weisse Hand
Und mit Tränen sie benetzen,   Deine kleine, weisse Hand.

Muchacha de boquita roja
    Muchacha de boquita roja,   de dulces y claros ojos,
mi pequeña muchachita,   siempre estoy pensando en ti.
    Larga es hoy la tarde invernal   y quisiera estar a tu lado,
sentarme junto a ti, conservar contigo   en la familiar alcoba;
    quisiera apretar contra mis labios   tu pequeña mano blanca
y bañar en lágrimas   tu pequeña mano blanca.

  Lieder de Mörike
  Der Gärtner
   Auf ihrem Leibrösslein, so weiss wie der Schnee
die schönste Prinzessin reit't durch die Allee.
Der Weg, den das Rösslein hintanzet so hold:
der Sand, den ich streute, er blinket wie Gold!.
   Du rosenfarb's Hütlein wohl auf und wohl ab,
o wirf eine Feder verstohlen herab!
Und Willst du dagegen eine Blüte von mir,
nimm tausend für eine nimm alle dafür!

El jardinero
   Montada en la grupa, de un blanco corcel,
la hermosa princesa va por su vergel.
Las calles de plata a su galopar,
cual oro fundido parecen brillar.
   ¡Oh tú, sombrerito que vienes y vas,
oh, dame una pluma, una sola no más!
Y a cambio, si quieres, una flor te daré,
¡mil flores por una, mil flores al fin y todo el jardín!

Er ist's
    Frühling lässt sein blaues Band   Wieder flattern durch die Lüfte;
Süsse, wohlbekannte Düfte   Streifen ahnungsvoll das Land.
    Veilchen träumen schon,   Wollen balde kommen
Horch, von fern ein leiser Harfenton!
Frühling, ja du bist's!   Dich hab ich vernommen.
  Es ella
    La primavera deja a su cinta azul   ondear de nuevo por los aires;
dulces y conocidos aromas   recorren llenos de presentimiento la tierra.
    Las violetas sueñan ya,   quieren venir pronto
¡Escucha, a lo lejos un suave sonido de arpa!
¡Primavera, sí eres tú!   ¡A tí te he percibido!


Im Frühling
   Hier lieg ich auf dem Frühlingshügel:
Die Wolke wird mein Flügel,
Ein Vogel fliegt mir voraus.
Ach, sag mir, all-einzige Liebe,
Wo du bleibst, dass ich bei dir bliebe!
Doch du und die Lüfte, ihr habt kein Haus.
   Der Sonnenblume gleich steht mein Gemüte offen,
Sehnend,   Sich dehnend
In Lieben und Hoffen.
Frühling, was bist du gewillt?
Wann werd ich gestillt?
   Die Wolke seh ich wandeln und den Fluss,
Es dringt der Sonne goldner Kuss
Mir tief bis ins Geblüt hinein;
Die Augen, wunderbar berauschet,
Tun, als schliefen sie ein,
Nur noch das Ohr dem Ton der Biene lauschet.
   Ich denke dies und denke das,
Ich sehne mich, und weiss nicht recht, nach was:
Halb ist es Lust, halb ist es Klage;
Mein Herz, o sage,
Was webst du für Erinnerung
In golden grüner Zweige Dämmerung?
   Alte unnennbare Tage!
En primavera
   Aquí yazgo, en el monte Primavera:
las nubes son mis alas,
un pájaro en vuelo me precede.
Dime, mi pleno y único amor,
¿dónde estás, para estar yo contigo?
Pero ni tú ni el viento teneis hogar.
   El girasol se abre a mi ánimo,
añorante,   exuberante
en amores y esperanzas.
Primavera, ¿a qué estás dispuesta?
¿Cuándo seré yo saciado?
   La nube veo pasar, y el río,
penetra el beso áureo del sol
profundo en mis entrañas;
los ojos, ebrios de maravilla,
hacen como si dormitaran,
sólo el oído atiende al zumbido de la abeja.
   Yo pienso en esto y en aquello.
Añoro, y no sé muy bien qué:
En parte es deseo, en parte queja;
dime, corazón,
¿qué recuerdos tejes
entre ramas doradas de atardecer?
¡Viejos días innombrables!

Elfenlied
    Bei Nachr im Dorf der Wächter rief: Elfe!
Ein gan kleines Elfchen im Walde schlief-Wohl um die Elfe-
und meint, es rief ihm aus dem Tal
bei scinem Namen die Nachtigall,
oder Silpelit hätt' ihm gerufen.
    Reibt sich der Elf die Augen aus,
begibt sich vor sein Schneckenhaus
und isr als wie ein trunken Mann,
sein Schläfchen war nicht voll getan,
und humpelt also, tippe tapp,
durchs Haselholz ins Tal hinab,
schlum an der Mauer hin so dicht,
da sitr der Glühwurm, Licht an Licht.
    Was und das helle Fensterlein?
da drun wird eine Hochzeit sein:
die Kietnen sitzen beim Mahle
und treiben's in dem Saale,
Da guck' ich wohl ein wenig' nein!
Pfui, srobr den Kopf an harten Stein!
Elfe, gein du hast genug?
  Guckuck! Guckuck!

Canción del Elfo
    En la noche el vigilante grita en el pueblo: "las once!"
Un diminuto elfo dormía
en el bosque -alrededor de las once!
y creía que le llamaba desde el valle
por su nombre el ruiseñor,
o que Silpelit le había llamado.
    El elfo se frota los ojos
y sale de su casa de caracol
como un hombre beodo, pues
no había terminado su sueño
y camina así cojeando, tippe tapp,
a través de la avellaneda hacia el valle,
se desliza muy cerca de la muralla,
allí están las luciérnagas con sus luces una junto a la otra.
    "¿Que ventanitas tan iluminadas?
ahí dentro habrá seguramente una boda,
los pequeños estarán sentados en la mesa del banquete
y se divertirán en la sala,
voy a echar un vistazo!"
¡Ay!, su cabeza golpeó una dura piedra
Elfo ¿verdad que ya te basta?
Guckuck! Guckuck!


Auf ein altes Bild
   In grüner  Landschaft  Sommerflor,
Bei kühlem Wasser, Schilf, und Rohr,
  Schau, wie das Knäblein sündelos
  Frei spielet auf der Jungfrau Schoss!
Und dort im Walde wonnesam,
Ach, grünet schon des Kreuzes Stamm!
A un viejo cuadro
   Floración estía en verde paisaje,
entre agua fresca, juncos y cañas,
ved cómo el muchacho libre juega
¡sin pecado en el regazo de la Virgen!
Y allí, en el bosque delicioso,
¡ya verdea el árbol de la cruz!

Der Tambour
   Wenn meine Mutter hexen könnt',
Da müsst' sie mit dem Regiment,
Nach Frankreich, überall mit hin,
Und wär' die Marketenderin.
   Im Lager wohl um Mitternacht,
Wenn Niemand auf ist als die Wacht,
Und Alles schnarchet, Ross und Mann,
Vor meiner Trommel säss' ich dann:
   Die Trommel müsst' eine Schüssel sein;
Ein warmes Sauerkraut darein;
Die Schlegel, Messer und Gabel,
Eine lange Wurst mein Sabel,
   Mein Tschako wär' ein Humpen gut,
Den füll' ich mit Burgunderblut.
Und weil es mir an Lichte fehlt,
Da scheint der Mond in mein Gezelt:
   Scheint er auch auf Franzö'sch herein,
Mir fällt doch meine Liebste ein:
Ach weh! ach weh! ach weh! weh!
Jetzt hat der Spass ein End'!
   Wenn nur meine Mutter hexen könnt'!
Wenn meine Mutter hexen könnt'!

El tambor
   Si mi madre embrujar supiera
tendría que venir al regimiento,
a Francia, a todas partes,
y en él cantinera sería.
   En el vivac, a medianoche,
cuando nadie de guardia está
y todos roncan, hombres y rocines,
ante mi tambor sentado yo estaría:
   El tambor debería ser una escudilla
relleno de chucrut bien calentito;
los palillos, cuchillo y tenedor,
mi sable un largo salchichón.
   Mi chacó sería una buena copa
que con vino de Burdeos llenaría,
y como la luz escasea
la luna en mi tienda entraría.
   Aunque también su luz baña al francés,
de pronto recuerdo a mi querida:
¡oh, qué dolor! ¡qué dolor! ¡me duele!
¡la broma ahora finaliza!
   ¡Oh, si mi madre embrujar supiera!
¡Si mi madre embrujar supiera!
Verborgenheit
    Lass, o Welt, o lass mich sein!   Locket nicht mit Liebesgaben,
lasst dies Herz alleine haben   seine Wonne, seine Pein!
    Was ich traure, weiss ich nicht.   Es ist unbekanntes Wehe;
inmmerdar durch Tränen sehe   ich der Sonne liebes Licht.
    Oft bin ich mir kaum bewusst,   und die helle Freude zücket
durch die Schwere, so mich drücket,   wonniglich in meiner Brust.

Soledad
    Déjame, mundo, déjame en paz,   no me engañes con dones amables,
deja que mi corazón   goce su felicidad, sufra su dolor.
    ¿Qué me apena? no lo sé... Es un sufrimiento desconocido.
Siempre vi la luz de sol   entre lágrimas.
    A veces, sin darme cuenta,   siento una alegría clara
que inunda mi pecho oprimido   y arranca el dolor.
  
Abschied
   Unangeklopft ein Herr tritt abends bei mir ein:
"Ich habe die Ehr, Ihr Rezensent zu sein."
Sofort nimmt er das Licht in die Hand,
Besieht lang meinen Schatten an der Wand,
Rueckt nah und fern: "Nun, lieber junger Mann,
Sehn Sie doch gefaelligst mal Ihre Nas so von der Seite an!
Sie geben zu, dass das ein Auswuchs is."
- Das? Alle Wetter - gewiss!
Ei Hasen! ich dachte nicht,
All mein Lebtage nicht,
Dass ich so eine Weltsnase fuehrt' im Gesicht!!
   Der Mann sprach noch verschiednes hin und her,
Ich weiss, auf meine Ehre, nicht mehr;
Meinte vielleicht, ich sollt ihm beichten.
Zuletzt stand er auf; ich tat ihm leuchten.
Wie wir nun an der Treppe sind,
  Da geh ich ihm, ganz froh gesinnt,
  Einen kleinen Tritt,
Nur so von hinten aufs Gesaesse, mit -
Alle Hagel! ward das ein Gerumpel,
Ein Gepurzel, ein Gehumpel!
Dergleichen hab ich nie geschn,
All mein Lebtage nicht gesehn
Einen Menschen so rasch die Trepp hinabgehn!
Despedida
   Sin llamar, un señor tarde en mi morada entra:
"De ser su crítico tengo el honor."
Enseguida el farol en su mano toma,
observa atento en la pared mi sombra,
se aleja y acerca y dice: "Joven, oiga,
¡haga el favor de mirar
su nariz desde el lateral!
En que es una excrecencia convendrá."
- ¿Eso? ¡Maldición, que cierto es!
¡Vaya por dios! Nunca noté,
jamás en vida mía,
que una nariz mundial así tuviera!
   El hombre aún dijo más, esto y aquello,
pero a fe de mí que no recuerdo;
quizá quería que confesión le hiciera.
Al fin se levantó, y yo alumbrele.
Llegados que fuimos a las escaleras
állí le propiné, con alegría,
una suave patada
en sus plenas posaderas.
¡Demonios! ¡Menudo traqueteo,
qué alboroto, qué trompiconeo!
Jamás viera yo tamaña cosa,
¡nunca en mi vida creí que ver pudiera
bajar tan rápido un hombre una escalera!


  Lieder de Lenau

Frage nicht
   Wie sehr ich dein, soll ich dir sagen?
Ich weiss es nicht' und will nicht fragen;
Mein Herz behalte seine Kunde,
  Wie tief es dein im Grunde.
    O still! ich möchte sonst erschrecken,
Könnt' ich die Stelle nicht entdecken,
Die unzerstört für Gott verbliebe
Beim Tode deiner Liebe.

No preguntes
   ¿Hasta dónde soy tuyo, quieres que diga?
No lo sé, y no voy a preguntarlo;
mi corazón en lo profundo guarda
lo mucho que tuyo es en el fondo.
   ¡Calla! Si no, voy a asustarme
si el lugar descubrir no pudiera
que a salvo para Dios ha de quedar
en caso de que tu amor muera.
Herbst
   Rings ein Verstummen, ein Entfärben:
Wie sanft den Wald die Lüfte streicheln,
Sein welkes Laub ihm abzuschmeicheln;
Ich liebe dieses milde Sterben.
   Von hinnen geht die stille Reise,
Die Zeit der Liebe ist verklungen,
Die Vögel haben ausgesungen,
  Und dürre Blätter sinken leise.
   Die Vögel zogen nach dem Süden,
Aus dem Verfall des Laubes tauchen
Die Nester, die nicht Schutz mehr brauchen,
Die Blätter fallen stets, die müden.
   In dieses Waldes leisem Rauschen
Ist mir als hör' ich Kunde wehen,
Dass alles Sterben und Vergehen
Nur heimlich still vergnügtes Tauschen.
Otoño
   Alrededor un silencio, el color se desvanece:
qué suave el viento acaricia el bosque,
para barrer suave la hojarasca marchita;
amo esta forma de morir suave.
   Desde el interior parte el silencioso viaje,
el tiempo del amor ha transcurrido,
los pájaros su canción han terminado
y las hojas marchitas caen en silencio.
   Los pájaros al sur han emigrado,
de las hojas podridas surgen los nidos
que ninguna protección ya necesitan,
las hojas de caer no cejan, cansadas.
   En este quedo susurrar del bosque
paréceme oír alguna nueva
de que todo morir y expirar
sólo es un oculto engaño divertido.


  Lieder de Goethe

Harfenspieler
I

   Wer sich der Einsamkeit ergibt,   Ach! der ist bald allein;
Ein jeder lebt, ein jeder liebt   Und lässt ihn seiner Pein.
Ja! Lasst mich meiner Qual!   Und kann ich nur einmal
Recht einsam sein,   Dann bin ich nicht allein.
   Es schleicht ein Liebender lauschend sacht,   Ob seine Freundin allein?
So überschleicht bei Tag und Nacht   Mich Einsamen die Pein,
Mich Einsamen die Qual.   Ach, werd ich erst einmal
Einsam in Grabe sein,   Da lässt sie mich allein!

II
   An die Türen will ich schleichen,   Still und sittsam will ich stehn,
Fromme Hand wird Nahrung reichen,   Und ich werde weitergehn.
    Jeder wird sich glücklich scheinen,   Wenn mein Bild vor ihm erscheint,
Eine Träne wird er weinen,   Und ich weiss nicht, was er weint.

III
   Wer nie sein Brot mit Tränen ass,
Wer nie die kummervollen Nächte
Auf seinem Bette weinend sass,
Der kennt euch nicht, ihr himmlischen Mächte.
   Ihr führt ins Leben uns hinein,
Ihr lasst den Armen schuldig werden,
Dann überlasst ihr ihn der Pein:
Denn alle Schuld rächt sich auf Erden.

Canciones del arpista
I

   Quien a la soledad se entrega,   ¡oh! pronto solo se encuentra;
cualquiera vive, cualquiera ama   y con su pena se queda.
¡Sí! ¡Dejadme con mi sufrimiento!   Y si puedo alguna vez
quedarme en verdad solitario,   entonces solo no estaré.
Un amante se acerca sigiloso,   ¿estará sola su amiga?
Así día y noche me invade   a mí, el solitario, la pena,
a mí, el solitario, el dolor.   ¡Cuando esté por fin
solo en la sepultura,   entonces me abandonará!

II    
   A las puertas he de acercarme,   en silencio y con educación,
alimento me dará una mano amable   y seguiré mi camino.
Cada cual se mostrará feliz   cuando mi imagen ante él aparezca;
llorará una lágrima   y no sabré por qué la llora.

III
   Quien nunca comió su pan entre lágrimas,
quien jamás pasó las noches
llorando sentado en su cama,
no os conoce, poderes celestiales.
Nos traeis a la vida,
haceis que el pobre culpable sea,
entonces le dejais la pena,
pues toda culpa se venga en la Tierra.

Ganymed
   Wie im Morgenglanze   Du rings mich anglühst,
Frühling, Geliebter!   Mit tausendfacher Liebeswonne
Sich an mein Herz drängt   Deiner ewigen Wärme
Heilig Gefühl,   Unendliche Schöne!
   Dass ich dich fassen möcht'   In diesen Arm!
Ich komm'! Ich komme!   Wohin? Ach, wohin?
Hinauf! Hinauf strebt's.   Es schweben die Wolken
Abwärts, die Wolken   Neigen sich der sehnenden Liebe.
Mir! Mir!   In euerm Schosse Aufwärts!
Umfangend umfangen!
Aufwärts an deinen Busen,   Alliebender Vater!
   Ach, an deinem Busen   Lieg' ich, schmachte,
Und deine Blumen, dein Gras   Drängen sich an mein Herz.
Du kühlst den brennenden   Durst meines Busens,
Lieblicher Morgenwind.   Ruft drein die Nachtigall
Liebend nach mir aus dem Nebeltal.
Ganímedes
   ¡Cómo al brillo del alba   alrededor me enardeces,
primavera, amada mía!   Con múltiple gozo de amor
se acerca a mi corazón   tu eterno calor,
¡sensación sagrada,   belleza infinita!
   ¡Deja que pueda abrazarte   entre estos mis brazos!
¡Ya voy! ¡Ya llego!   ¡A dónde! Oh, ¿a dónde?
¡Arriba! Empuje de ascenso.   Flotan las nubes,
hacia abajo, las nubes   se inclinan ante el amor añorante.
¡A mí! ¡A mí!   ¡En vuesto regazo al ascenso!
¡Rodeado y abarcado!
¡Arriba hacia tu pecho,   padre omniamante!
   Oh, en tu pecho   yazgo, languidezco,
y tus flores, y tu hierba,   en mi corazón penetran.
Tú enfrías la quemante   sed de mi pecho,
querido viento de la mañana.   Llama a tu ruiseñor, que venga
amante desde su valle de niebla.

Der Ratterfänger
   Ich bin der wohlbekannte Sänger,
Der vielgereiste Rattenfänger,
Den diese altberühmte Stadt
Gewiss besonders nötig hat.
Und wären's Ratten noch so viele,
Und wären Wiesel mit im Spiele,
Von allen säubr' ich diesen Ort,
  Sie müssen miteinander fort.
    Dann ist der gut gelaunte Sänger
Mitunter auch ein Kinderfänger,
Der selbst die wildesten bezwingt,
Wenn er die goldnen Märchen singt.
Und wären Knaben noch so trutzig,
Und wären Mädchen noch so stutzig,
In meine Saiten greif ich ein,
Sie müssen alle hinterdrein.
   Dann ist der vielgewandte Sänger
Gelegentlich ein Mädchenfänger;
In keinem Städtchen langt er an,
Wo er's nicht mancher angetan.
Und wären Mädchen noch so blöde,
Und wären Weiber noch so spröde,
Doch allen wird so liebebang
Bei Zaubersaiten und Gesang.
El cazador de ratas
   Soy cantante conocido,
el ratero muy viajero
al que esta ciudad de fama
con urgencia necesita.
Por muchas que sean las ratas,
y aunque hubiera comadrejas,
este lugar de todas limpiaría
y conmigo marcharían.
   Este cantante alegre
también es raptor de niños
que a los más salvajes doma
cuando áureos cuentos canta.
Y si hubiera niños tercos
y niñas desconcertadas,
me pongo a tocar las cuerdas
y todos tras de mí marchan.
   Ahí el cantor experto
se convierte de niñas en raptor;
en ninguna ciudad permanece
donde agravio con alguien tenga.
Por bobas que las chicas sean,
por ariscas las mujeres,
todas tiemblan con amor
por la magia de las cuerdas y el cantor.

      1. Hugo Wolf (1860-1903)
      1. Du bist wie eine Blume (Heinrich Heine)
      2. Wenn ich in deine Augen seh' (Heinrich Heine)
      3. Mädchen mit dem roten Mündchen (Heinrich Heine)
      4. Der Gärtner, Mö17 (De "Mörike-Lieder")
      5. Er ist's (De "Mörike-Lieder")
      6. Im Frühling (De "Mörike-Lieder")
      7. Elfenlied (De "Mörike-Lieder")
      8. Auf ein altes Bild (De "Mörike-Lieder")
      9. Der Tambour (De "Mörike-Lieder")
      10. Verborgenheit (De "Mörike-Lieder")
      11. Abschied (De "Mörike-Lieder")
      12. Frage nicht (Lenau)
      13. Herbst (Lenau)
      14. Harfenspieler I-II-III (Goethe)
      15. Ganymed (Goethe)
      16. Der Ratterfänger (Goethe)